Mañana será el primero de allí.
Dublín. El frío y lluvioso Dublín. La ciudad que se apaga a las cuatro y media de la tarde y sólo se alumbra por los pasos frenéticos de la gente, agitada gente, que busca dónde meterse a resguardo del frío y de la lluvia. O que quiere aprovechar un ratito libre para comprarse las últimas tonterías que han puesto en el Penneys. O que quiere echarse unas risas con sus colegas en un pub cualquiera con Live Music y una pinta de Guinness, de Bulmers o de lo que sea entre las manos.
Dublín. La ciudad que se impregna de olor a Guinness y de olor a ganas de lo que no se tiene. El río Liffey atravesado por sus mil y un puentes. El tan transitado O'Connell Bridge y el antiquísimo Ha'Penny Bridge, antiguamente de peaje.
Dublín. La ciudad que me ha enseñado a conducir por la izquierda y mirar a los dos lados de la calle, just in case. La ciudad que me ha grabado en la retina imágenes grises pero brillantes, de paisajes rutinarios y no tan rutinarios desde el asiento delantero de la planta de arriba de cualquier autobus urbano. El 16A, el 16, el 84 o el 145 son los más culpables de ello.
Dublín. Dónde se habla español a tiempo parcial y cuando lo hablas y te entienden, te sorprendes y te ríes. Normalmente por haber metido la pata.
Dublín, ciudad de extranjeros que quieren vivir, aprender a vivir y aprender a ser más y mejor. Como yo.
Como yo que me llevo esta experiencia guardada en todos y cada uno de los pliegues de mi ropa, mis maletas y mi corazón. Que he aprendido a abrigarme del frío más de la cuenta, a resguardarme de los chaparrones sin tener por qué esconderme en cualquier rincón y a pensar en mí y no sólo en los demás. Y a pensar en los demás y no sólo en mi.
Aquí, dónde la familia se cuenta por compañeros de batallas, con nombres y apellidos, y con destino Alcorcón.
Donde la distancia te enseña lo que los ojos no veían en el día a día.
Donde el quiero y no puedo se convertía en alternativa.
Donde el puedo y no quiero se convertía en extraña norma.
Donde se queda una parte de mi. En la radio. En la abuela. En Logan. En Dublín. Y en Kilkenny, Galway, Donegal y Belfast.
Dónde me siento a contemplar el vacío de mi frío cuarto y donde me asusta volver a Madrid. Que adoro Madrid. Y a su gente. Y a mi gente. Pero Madrid no es Dublín.
Y yo, aunque soy la que era, nunca volveré a ser la que era.
Diré "sorry" en lugar de "disculpe". Soltaré improperios en español cuando no deba y me partirán la cara, seguro. Querré no parar y querré beberme Madrid cada noche y comérmelo a bocados para saborear lo que tiene escondido y que aún no he descubierto.
Pero aún estoy en Dublín. Aún pienso en qué será después y en lo que ya ha sido aquí. En las 84 historias que os he contado - día arriba, día abajo - y en las frases que me guardo como grito de guerra. Los "¡¡Saraaaaa!!", los "Navan road, isn't it?", los "tú es que no has estado en la guerra..." o los "¡copón!". O mejor: los "Jaime ¡copón!". Las conversaciones escatológicas, los viajes de última hora, las compras en el Penneys, las tartas en el "Queen of tarts", los fines de semana de asilo en cualquier casa menos la mía, las charlas con Saray, las risas con Laurita, las sonrisas de bienvenida de Osquitar y las idas de olla de Jaime. Los bailes. Las fotos. Las risas. Los llantos. Las complicidades que nos llevamos y sobre todo, los increíbles recuerdos.
Ésto, señores, no me lo quita nadie. Y que nadie ose arrebatarme este trocito de mi vida que me ha hecho un poquito más grande (sólo un poquito), que mis bocados ahora duelen más. Que lo sepáis.
Gracias a todos, todos todos todos, por leer mis paridas, por reíros conmigo, por acompañarme en la distancia y ayudarme en lo que empezó como terapia personal y acabó casi casi como el Gran Hermano o el Diario de Patricia. No. No es cierto. Que acabó como una charla de familia.
Mañana a estas horas estaré en Madrid.
Mañana a estas horas, todo habrá terminado.
O no. Porque ésto no ha hecho más que empezar.
¡Os quiero!
jueves, 17 de diciembre de 2009
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Día 83 - De guiri
Como si fuera la primera vez que iba a Bray... como si fuera la primera vez que iba a Dublín... me he hinchado a hacer fotos, a pasear por las calles, a mirar a la gente, a entrar en sitios nuevos... igual. Así he pasado el día.
Primero fui a la radio a que me sellaran unos documentos imprescindibles para la beca y luego me he pasado el día, pues eso, de guiri. Disfrutando de mi compañía, con mi música a cuestas y con los sentimientos contradictorios dando vueltas por la cabeza. Algunos lo llaman "la crisis del Erasmus". Con unas ganas increíbles de volver, de ver a la gente, de estar en Madrid y demás, y con ganas de todo lo contrario.
Pero no pasa nada, que aquí nos tenemos los unos a los otros para estas cosas y nos damos ánimos. Como hemos hecho hasta ahora.
Mañana vamos a comer los cinco a modo de despedida. Queríamos salir y tal, pero como los niños se van al concierto de Prodigy (al de Belfast) pues quedamos para comer. Habríamos salido hoy, pero todos tenían cenas familiares o laborales. Yo, como en mi familia no me quieren y en mi trabajo sí pero no tanto, no tengo de esas cosas, así que estoy en casa. Pero no importa, que me he pegado una buena caminata hoy y así descanso un poquito. Además, Saray y yo hemos tenido la gran idea hoy de comprar un Sticky Toffee para postre mañana... nos vamos a poner como la moñoño.
Por cierto, que ya me han dicho cuándo vienen a recogerme el viernes. A las 10.45 viene mi gran amigo Joe (el que dice "tri" en lugar de "zri" cuando quiere decir el número tres). Ahí lo llevas.
Y así, con todo, mañana es mi última actualización leireonardiana. No sé si tendré las fotos que os debo preparadas para colgar, lo intentaré, pero no prometo nada. Y si no, actualizo un día de estos ya en Madrid, contando qué tal la vuelta... jajaja. Todo sea por seguir...
Habrá que pensar en algo para seguir con un blog ¿no?...¿ideas?
Yo, de momento, me despido hasta mañana, y mañana será otro día.
Primero fui a la radio a que me sellaran unos documentos imprescindibles para la beca y luego me he pasado el día, pues eso, de guiri. Disfrutando de mi compañía, con mi música a cuestas y con los sentimientos contradictorios dando vueltas por la cabeza. Algunos lo llaman "la crisis del Erasmus". Con unas ganas increíbles de volver, de ver a la gente, de estar en Madrid y demás, y con ganas de todo lo contrario.
Pero no pasa nada, que aquí nos tenemos los unos a los otros para estas cosas y nos damos ánimos. Como hemos hecho hasta ahora.
Mañana vamos a comer los cinco a modo de despedida. Queríamos salir y tal, pero como los niños se van al concierto de Prodigy (al de Belfast) pues quedamos para comer. Habríamos salido hoy, pero todos tenían cenas familiares o laborales. Yo, como en mi familia no me quieren y en mi trabajo sí pero no tanto, no tengo de esas cosas, así que estoy en casa. Pero no importa, que me he pegado una buena caminata hoy y así descanso un poquito. Además, Saray y yo hemos tenido la gran idea hoy de comprar un Sticky Toffee para postre mañana... nos vamos a poner como la moñoño.
Por cierto, que ya me han dicho cuándo vienen a recogerme el viernes. A las 10.45 viene mi gran amigo Joe (el que dice "tri" en lugar de "zri" cuando quiere decir el número tres). Ahí lo llevas.
Y así, con todo, mañana es mi última actualización leireonardiana. No sé si tendré las fotos que os debo preparadas para colgar, lo intentaré, pero no prometo nada. Y si no, actualizo un día de estos ya en Madrid, contando qué tal la vuelta... jajaja. Todo sea por seguir...
Habrá que pensar en algo para seguir con un blog ¿no?...¿ideas?
Yo, de momento, me despido hasta mañana, y mañana será otro día.
martes, 15 de diciembre de 2009
Día 82 - Pensaba que no...
... pero se empieza a notar la cuenta atrás.
Pensaba que me daría cuenta de que ésto se acaba cuando se fueran Anita y Sr. Silencio, pero no ha sido así.
Realmente he sido consciente de que estoy pasando mis últimos días/horas aquí, hoy. Por dos razones.
La primera: hoy me he despedido en la radio. Y los cabrones me han hecho emocionarme... Con Deivid a la cabeza, he recibido detalles que me han hinchado el pecho por la satisfacción del trabajo bien hecho y que me han hecho sonreir tímidamente. Aunque también tener que aguantarme alguna lagrimilla. Por un lado, Deivid me ha hecho una carta de recomendación - con cuatro copias, para que no me falten - diciendo que, bueno, que soy muy "apañá". Por otro lado, revisando el trabajo que hice la semana pasada - cuando se cebó a mandarme cosas y yo no daba abasto - se ha sorprendido tan gratamente que primero ha ido a Sean - el "mandamás" - a enseñarle mis obras y acto seguido, me ha dicho que me grabe un cd con todo lo que he hecho para que me lo lleve como referencia, que seguro que me abre puertas. Me lo he grabado, por supuesto, aunque ya me había guardado yo previamente todo sin que él me lo dijera. Y tampoco es que sea un material excelente, pero el detalle... ¡es el detalle! Y finalmente, la gota que ha colmado el vaso y que realmente me ha tocado la patatilla es que me han regalado una tarjeta donde han firmado todos - todos los presentes - deseándome buena suerte y diciéndome que me van a echar de menos. Chicos, me han tocado la fibra. Que ya puestos me podían haber ofrecido trabajo en condiciones, pero bueno, no a todo el mundo le despiden así (que yo lo he visto) y es muy muy de agradecer. Por eso me han puesto sensible. Por supuesto que me he hecho fotos con el personal, pero no las he descargado de la cámara. Ya os enseñaré al grupo.
La segunda: he hecho la maleta.
- ¿Tan proto?
Pues sí porque así mañana y pasado me los dedico a mí misma conmigo misma y a disfrutar de las últimas horas en ésta ciudad que tanto me ha dado.
La cuestión es que hacer la maleta no se antojaba una tarea fácil. Para nada.
- Pero si sólo tienes que meter todo lo que tienes y ¡ya está!. ¡Sería más difícil a la ida!.
Y ahí es dónde la matan.
Érase una vez una joven inocente en el aeropuerto de Barajas un 25 de Septiembre de 2009, rodeada de sus seres queridos y un maletón dónde bien podrían caber Blancanieves y los siete enanitos, o los doscientos enanitos. La joven había intentado meter todo lo necesario para sobrevivir en la lluviosa y fría Irlanda durante tres meses, aunque sólo lo estrictamente necesario. La joven y sus familiares tuvieron a bien embalar la maleta en el aeropuerto con el plástico éste que ponen, para que, en caso de que la maleta estallara de lo "petadísima" que íba, al menos no se desparramaran los artículos que en el interior de la maleta se hallaban. Llegaron al mostrador de IBERIA y la señorita azafata les dijo:
- No pueden facturar, tienen sobrepeso.
- ¿Mande?
- Que no pueden facturar, lleva más de 32 kilos. Iberia no factura maletas de más de 32 kilos. Puede irse a una zona que tenemos habilitada para éstas circunstancias y sacar cosas de la maleta.
¬¬
A tomar por donde se descome los 9 euros del embalaje. Así que los seres queridos de la joven y la joven se disponen a evacuar la maleta lo suficiente como para facturar. Eso hacen y además sacan unos cuantos kilos de más para no pillarse los dedos. Y de nuevo embalan la maleta por la misma razón que anteriormente. Y la señorita azafata - si no recuerdo mal, ésta vez era otra azafata - comenta:
- Tiene sobrepeso... son 25 euros de más por sobrepeso, más no sé cuánto por cada kilo de más en cada tramo de cinco kilos. Te pasas por seis kilos así que tendría que cobrarte 25 euros más dos tramos de cinco kilos....
Caras de poker por doquier...
- Sí claro, y vuelvo a desembalar y a embalar otra vez, otros 18 euros por el plastiquito éste fosforito hortera ¿no? (que en realidad el misterio del plastiquito es que, si te pierden la maleta, tiene un localizador y un código y te garantizan que te la envían a tu destino en 24 horas o te pagan no sé cuántos mil euros. O cientos. Pero bastante pasta. Un seguro, vaya.)
Y la cuestión era... ¿No podéis dar toda la información a la vez?. ¡No!... ¡no!... qué digo a la vez... ¿no podéis dar toda la información cuándo se os pregunta?. Porque la joven - que de golpe se hizo vieja de la mala sangre que se le puso, y más al hermano que fue quién corrió con los gastos - encima, es que fue a preguntar y ¿le dieron la información pertinente?. A ella no, ¿a vosotros?.
Total, que así, de esa guisa, la facturación emborronó la despedida y todo.
Claro que, ahora, está la joven mucho más escarmentada, ¡faltaría más!.
Para empezar, los Sres. Pinkys se llevaron algo así como 14 kilos de cosas. Y además, me he agenciado una maletilla de mano que puedo llevar en la cabina, donde llevaré lo más pesado. Así pasa, que extrañamente, la maleta grande ha cerrado que da gusto. Aún me acuerdo yo de las putas - con perdón - que nos las vimos para cerrar la maleta en Madrid. Que uno siempre se dice a sí mismo en circunstancias así: "ésta maleta la cierro yo por mis cojones". Pues igual a mi no me hace falta recurrir a tal dicho ésta vez.
Bien por mi.
En cuanto a los kilos de más... espero que no haya. ¡Ya os contaré cuando llegue a Madrid!
Pensaba que me daría cuenta de que ésto se acaba cuando se fueran Anita y Sr. Silencio, pero no ha sido así.
Realmente he sido consciente de que estoy pasando mis últimos días/horas aquí, hoy. Por dos razones.
La primera: hoy me he despedido en la radio. Y los cabrones me han hecho emocionarme... Con Deivid a la cabeza, he recibido detalles que me han hinchado el pecho por la satisfacción del trabajo bien hecho y que me han hecho sonreir tímidamente. Aunque también tener que aguantarme alguna lagrimilla. Por un lado, Deivid me ha hecho una carta de recomendación - con cuatro copias, para que no me falten - diciendo que, bueno, que soy muy "apañá". Por otro lado, revisando el trabajo que hice la semana pasada - cuando se cebó a mandarme cosas y yo no daba abasto - se ha sorprendido tan gratamente que primero ha ido a Sean - el "mandamás" - a enseñarle mis obras y acto seguido, me ha dicho que me grabe un cd con todo lo que he hecho para que me lo lleve como referencia, que seguro que me abre puertas. Me lo he grabado, por supuesto, aunque ya me había guardado yo previamente todo sin que él me lo dijera. Y tampoco es que sea un material excelente, pero el detalle... ¡es el detalle! Y finalmente, la gota que ha colmado el vaso y que realmente me ha tocado la patatilla es que me han regalado una tarjeta donde han firmado todos - todos los presentes - deseándome buena suerte y diciéndome que me van a echar de menos. Chicos, me han tocado la fibra. Que ya puestos me podían haber ofrecido trabajo en condiciones, pero bueno, no a todo el mundo le despiden así (que yo lo he visto) y es muy muy de agradecer. Por eso me han puesto sensible. Por supuesto que me he hecho fotos con el personal, pero no las he descargado de la cámara. Ya os enseñaré al grupo.
La segunda: he hecho la maleta.
- ¿Tan proto?
Pues sí porque así mañana y pasado me los dedico a mí misma conmigo misma y a disfrutar de las últimas horas en ésta ciudad que tanto me ha dado.
La cuestión es que hacer la maleta no se antojaba una tarea fácil. Para nada.
- Pero si sólo tienes que meter todo lo que tienes y ¡ya está!. ¡Sería más difícil a la ida!.
Y ahí es dónde la matan.
Érase una vez una joven inocente en el aeropuerto de Barajas un 25 de Septiembre de 2009, rodeada de sus seres queridos y un maletón dónde bien podrían caber Blancanieves y los siete enanitos, o los doscientos enanitos. La joven había intentado meter todo lo necesario para sobrevivir en la lluviosa y fría Irlanda durante tres meses, aunque sólo lo estrictamente necesario. La joven y sus familiares tuvieron a bien embalar la maleta en el aeropuerto con el plástico éste que ponen, para que, en caso de que la maleta estallara de lo "petadísima" que íba, al menos no se desparramaran los artículos que en el interior de la maleta se hallaban. Llegaron al mostrador de IBERIA y la señorita azafata les dijo:
- No pueden facturar, tienen sobrepeso.
- ¿Mande?
- Que no pueden facturar, lleva más de 32 kilos. Iberia no factura maletas de más de 32 kilos. Puede irse a una zona que tenemos habilitada para éstas circunstancias y sacar cosas de la maleta.
¬¬
A tomar por donde se descome los 9 euros del embalaje. Así que los seres queridos de la joven y la joven se disponen a evacuar la maleta lo suficiente como para facturar. Eso hacen y además sacan unos cuantos kilos de más para no pillarse los dedos. Y de nuevo embalan la maleta por la misma razón que anteriormente. Y la señorita azafata - si no recuerdo mal, ésta vez era otra azafata - comenta:
- Tiene sobrepeso... son 25 euros de más por sobrepeso, más no sé cuánto por cada kilo de más en cada tramo de cinco kilos. Te pasas por seis kilos así que tendría que cobrarte 25 euros más dos tramos de cinco kilos....
Caras de poker por doquier...
- Sí claro, y vuelvo a desembalar y a embalar otra vez, otros 18 euros por el plastiquito éste fosforito hortera ¿no? (que en realidad el misterio del plastiquito es que, si te pierden la maleta, tiene un localizador y un código y te garantizan que te la envían a tu destino en 24 horas o te pagan no sé cuántos mil euros. O cientos. Pero bastante pasta. Un seguro, vaya.)
Y la cuestión era... ¿No podéis dar toda la información a la vez?. ¡No!... ¡no!... qué digo a la vez... ¿no podéis dar toda la información cuándo se os pregunta?. Porque la joven - que de golpe se hizo vieja de la mala sangre que se le puso, y más al hermano que fue quién corrió con los gastos - encima, es que fue a preguntar y ¿le dieron la información pertinente?. A ella no, ¿a vosotros?.
Total, que así, de esa guisa, la facturación emborronó la despedida y todo.
Claro que, ahora, está la joven mucho más escarmentada, ¡faltaría más!.
Para empezar, los Sres. Pinkys se llevaron algo así como 14 kilos de cosas. Y además, me he agenciado una maletilla de mano que puedo llevar en la cabina, donde llevaré lo más pesado. Así pasa, que extrañamente, la maleta grande ha cerrado que da gusto. Aún me acuerdo yo de las putas - con perdón - que nos las vimos para cerrar la maleta en Madrid. Que uno siempre se dice a sí mismo en circunstancias así: "ésta maleta la cierro yo por mis cojones". Pues igual a mi no me hace falta recurrir a tal dicho ésta vez.
Bien por mi.
En cuanto a los kilos de más... espero que no haya. ¡Ya os contaré cuando llegue a Madrid!
lunes, 14 de diciembre de 2009
Días 79, 80 y 81 - ¡Ya no están!
Pero no pasa nada, nos veremos las caras pronto. Quizá tendría que haber titulado la entrada como "casi los mato". Pero no porque no les aguante (Javi igual piensa que no les aguanto - uy, he dicho Javi, quería decir "Sr. Silencio" - ) si no porque les he dado un buen tute a caminar... como debe de ser, ¡cojona!
Llegaron el viernes mentalizados de que iban a agotarse - lo primero: ¡salir de fiesta! - y no sé si les sirvió mentalizarse, pero agotarse se han agotado de lo lindo. Aunque las fotos que hemos hecho son de lo más estupendástico y de lo más artístico, he de decir.
En resumidas cuentas, creo que se pueden ir satisfechos. Han visto el Trinity College, el Stephen's Green, Merrion Square, el Phoenix Park, Kilmainham Gaol, Dublin's Castle, la National Gallery, la fábrica de Guinnes, Temple Bar, O'Connell, Grafton y Camden, han cruzado O'Connell Bridge y el Ha'Penny Bridge, han entrado (y comprado) en el Penneys, ha tomado Guinness, sidra y Whisky de Bushmills, han comido tartas en el Queen of tarts (¡dos veces!... ¡qué gordos!) y además han estado en la mejor de las compañías. ¡Guas guas! Y creo que no me he dejado mucho más... mercadillos, comida, bebida y ambiente en The Church, el Pravda y el Café en Seine... en fin, que soy una anfitriona de lo más molón.
Como sé que os gustan las fotos, os dejo unas cuantas...

Si es que "semos" de lo más artístico... danos una papelera en medio de la calle, junto a una catedral y nosotros hacemos ésto... qué catedral ni que monumento... para monumento ¡nosotros!

¡Lo que yo te diga! Una vela y dos caras bonitas (además a Ana no se le ve el bonito moratón de la mejilla derecha... - la tía es que no se le ocurre otra cosa que buscar cosas a oscuras por la habitación y claro... te chocas contra las cosas... y luego pasa lo que pasa... - ) y te salen fotos tan artísticas como ésta... ¡no me digáis!
O como éstas:

Con su Guinness-láser y todo...

En el Phoenix Park... (ya estaba yo casi convencida de que me iba de Dublín sin visitarlo... uno de los parques metropolitanos más grandes de Europa por lo visto, si no el que más... o algo así me han contado... aunque dicen que también hay ciervos y un mercadillo de comida y ¡yo no los he visto!). Comer pipas en ese parque de paseo, uno de los mayores placeres ever (obviando el dolor de pies que llevábamos, claro). Y el frío.

Y aquí las tres patas pa' un banco... Sr. Silencio a la izquierda, Anita a la derecha y la menda lerenda en el centro. Aunque las presentaciones a estas alturas ya sobraban pero me gusta la foto y quería colgarla.
Y ahora, dos fotos que me apetece colgar también porque sí. La primera, una frikada... Yo, con un cartel de Jeremy Bentham... ¿véis Lost?. Entonces entenderéis... y la segunda foto, una deuda: Dorian Gray, digooooo... William Wallace, digoooo... ¡OSCAR WILDE! con mi gorra y conmigo en sus brazos de chulocantimploras...


No estoy muy entregada yo hoy al formato jocoso y tampoco al formato extenso, como debería proceder en estas circunstancias - porque lo merecen -, pero me excuso en que yo también estoy un poco cansada.
Así que os dejo, y mañana cuando empiece a hacer la maleta, os cuento la batallita con las azafatas de Iberia en el viaje de venida... que os lo debo.
Llegaron el viernes mentalizados de que iban a agotarse - lo primero: ¡salir de fiesta! - y no sé si les sirvió mentalizarse, pero agotarse se han agotado de lo lindo. Aunque las fotos que hemos hecho son de lo más estupendástico y de lo más artístico, he de decir.
En resumidas cuentas, creo que se pueden ir satisfechos. Han visto el Trinity College, el Stephen's Green, Merrion Square, el Phoenix Park, Kilmainham Gaol, Dublin's Castle, la National Gallery, la fábrica de Guinnes, Temple Bar, O'Connell, Grafton y Camden, han cruzado O'Connell Bridge y el Ha'Penny Bridge, han entrado (y comprado) en el Penneys, ha tomado Guinness, sidra y Whisky de Bushmills, han comido tartas en el Queen of tarts (¡dos veces!... ¡qué gordos!) y además han estado en la mejor de las compañías. ¡Guas guas! Y creo que no me he dejado mucho más... mercadillos, comida, bebida y ambiente en The Church, el Pravda y el Café en Seine... en fin, que soy una anfitriona de lo más molón.
Como sé que os gustan las fotos, os dejo unas cuantas...

Si es que "semos" de lo más artístico... danos una papelera en medio de la calle, junto a una catedral y nosotros hacemos ésto... qué catedral ni que monumento... para monumento ¡nosotros!

¡Lo que yo te diga! Una vela y dos caras bonitas (además a Ana no se le ve el bonito moratón de la mejilla derecha... - la tía es que no se le ocurre otra cosa que buscar cosas a oscuras por la habitación y claro... te chocas contra las cosas... y luego pasa lo que pasa... - ) y te salen fotos tan artísticas como ésta... ¡no me digáis!
O como éstas:

Con su Guinness-láser y todo...

En el Phoenix Park... (ya estaba yo casi convencida de que me iba de Dublín sin visitarlo... uno de los parques metropolitanos más grandes de Europa por lo visto, si no el que más... o algo así me han contado... aunque dicen que también hay ciervos y un mercadillo de comida y ¡yo no los he visto!). Comer pipas en ese parque de paseo, uno de los mayores placeres ever (obviando el dolor de pies que llevábamos, claro). Y el frío.

Y aquí las tres patas pa' un banco... Sr. Silencio a la izquierda, Anita a la derecha y la menda lerenda en el centro. Aunque las presentaciones a estas alturas ya sobraban pero me gusta la foto y quería colgarla.
Y ahora, dos fotos que me apetece colgar también porque sí. La primera, una frikada... Yo, con un cartel de Jeremy Bentham... ¿véis Lost?. Entonces entenderéis... y la segunda foto, una deuda: Dorian Gray, digooooo... William Wallace, digoooo... ¡OSCAR WILDE! con mi gorra y conmigo en sus brazos de chulocantimploras...


No estoy muy entregada yo hoy al formato jocoso y tampoco al formato extenso, como debería proceder en estas circunstancias - porque lo merecen -, pero me excuso en que yo también estoy un poco cansada.
Así que os dejo, y mañana cuando empiece a hacer la maleta, os cuento la batallita con las azafatas de Iberia en el viaje de venida... que os lo debo.
viernes, 11 de diciembre de 2009
Día 78 - ¡Que vienen!
Otra vez con las prisas que ando... ésto me recuerda a los últimos días que pasé en España, que me traje un no parar que si me descuido ¡ni hago la maleta!.
Aunque bien es verdad que tampoco es que tenga mucho que contar que no haya contado ya. Estoy preparándome la maletilla para el fin de semana y en un ratín me iré al aeropuerto a buscar a mis guests, no sea que se me pierdan y la liemos parda.
Parda parda la liaremos después. O como decimos aquí, la liaremos "Garda". Ésto no tenéis por qué entenderlo. Es un juego de palabras... aquí la policía no se llama "Police" como en el Reino Unido o Estados Unidos o por ahí. No. Aquí la policía se llama Garda. Y como suena igual que "parda" pues la liamos "Garda".
Una tontería lo sé, pero las tonterías son uno de esos placeres de la vida que no se deben perder jamás.
Así que con un poquito de fresquete - no mucho, ha hecho bastante más frío que lo que está haciendo ahora - y con reencuentro a la vista, me voy a cenar con mis "amigos" los Coussay y ya si eso nos leemos el lunes. O igual antes... ya veremos.
Besotes al granel e id preparando las pancartas de bienvenida que ¡estoy ya casi volviendo!!
Aunque bien es verdad que tampoco es que tenga mucho que contar que no haya contado ya. Estoy preparándome la maletilla para el fin de semana y en un ratín me iré al aeropuerto a buscar a mis guests, no sea que se me pierdan y la liemos parda.
Parda parda la liaremos después. O como decimos aquí, la liaremos "Garda". Ésto no tenéis por qué entenderlo. Es un juego de palabras... aquí la policía no se llama "Police" como en el Reino Unido o Estados Unidos o por ahí. No. Aquí la policía se llama Garda. Y como suena igual que "parda" pues la liamos "Garda".
Una tontería lo sé, pero las tonterías son uno de esos placeres de la vida que no se deben perder jamás.
Así que con un poquito de fresquete - no mucho, ha hecho bastante más frío que lo que está haciendo ahora - y con reencuentro a la vista, me voy a cenar con mis "amigos" los Coussay y ya si eso nos leemos el lunes. O igual antes... ya veremos.
Besotes al granel e id preparando las pancartas de bienvenida que ¡estoy ya casi volviendo!!
jueves, 10 de diciembre de 2009
Día 77 - Huele a españolitos
Actualizo así como que "murrápido", porque en breves me iré a cenar con mi superfamilia irlandesa, ésa a la que tanto adoro y que me llevo en el corazón, ésa que tanto me adora y tanto me va a echar de menos... esa que en el fondo, voy a recordar forever and ever - no ha fastidiado, como para olvidarse de ellos -.
El caso es que aquí los amigos leireonardos, por la parte masculina del plantel, decidieron hace como una semana, que el último jueves en Irlanda (es decir, el jueves que viene... es decir, el día antes de volver a Madrid) lo iban a pasar en Belfast (sí, Belfast otra vez, yo no sé qué les ha dado a éstos con Belfast) en el concierto de Prodigy. Así que como no van a estar en Dublín ese día, éste es su último jueves en Dublín. Así que han propuesto fiesta esta noche. Igual que mañana por ser el último viernes y así en adelante.
Así que me voy a cenar ya, que me han llamado, luego de fiestuqui y mañana a recoger a mis amigüitos Sr. Silencio y Anita que vienen a verme... ¡¡Más majos!!
El caso es que aquí los amigos leireonardos, por la parte masculina del plantel, decidieron hace como una semana, que el último jueves en Irlanda (es decir, el jueves que viene... es decir, el día antes de volver a Madrid) lo iban a pasar en Belfast (sí, Belfast otra vez, yo no sé qué les ha dado a éstos con Belfast) en el concierto de Prodigy. Así que como no van a estar en Dublín ese día, éste es su último jueves en Dublín. Así que han propuesto fiesta esta noche. Igual que mañana por ser el último viernes y así en adelante.
Así que me voy a cenar ya, que me han llamado, luego de fiestuqui y mañana a recoger a mis amigüitos Sr. Silencio y Anita que vienen a verme... ¡¡Más majos!!
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Día 76 - Fito y Logan
Algunos días no tienen mucho misterio, no voy a engañaros. Te levantas, te duchas, te arreglas, desayunas y te vas a trabajar. Si el día se sale de lo común hasta te das una vuelta por Bray o por Dublín. Hoy hay sido un día de esos. Nos hemos ido Laura, nuestras hormonas y yo a darnos un voltio por el centro, para cotillear en el Penneys, ver que tienen "Sticky Toffee" en el Tesco y un par de cosas más. Lo de las hormonas es porque estamos las dos más salidas que el pico de una mesa, aunque ella piensa que yo estoy más salida que ella. No sé yo... ella ya lleva dos noches con maromos medio en pelotas en su salón, que la huelen el pelo y le piden masajitos... Lo más gracioso es que me manda mensajitos o me llama para contarmelo:
- Eva tía... que los tengo aquí con la tableta de chocolate... madre mía si estuvieras aquí...
No no... lo más gracioso no es eso... lo más gracioso es que estamos hablando de "niños" de 17 años y aún así se escandaliza... señal inequívoca de que igual es ella la que está peor de las dos.
Total, que los días son más o menos iguales, y solo cambian por los chascarrillos como éste que os cuento. O como que hoy Deivid me ha hiperexplotado - pero eso igual ya no es novedad -.
Pero un día como hoy no quedará en mi memoria por las hormonas revolucionadas, ni por los niños de 17 años, ni por Deivid, ni por el Penneys.
Hoy quedará en mi memoria como uno de esos días en que Logan me alegra la existencia simplemente por ser tan fantástico y tan genial. ¡Quién tuviera 3 años otra vez!.
Después de desayunar se ha subido a mi habitación conmigo mientras me lavaba los dientes y terminaba de arreglarme. Y para que no me alborotase todo y me rompiese las cosas, le he puesto música para que moviera el esqueleto. ¡Es tan gracioso bailando! Parece Elvis en pequeñito... ¡me lo comía!. El caso es que aprovechando que tengo desde hace poco el disco de Fito (no, antes no lo tenía, he tardado un poco, lo sé), le he puesto ésta canción:
Fito me ha acompañado el resto del día... y la imagen de Logan bailando sin reparos conmigo, que me dibuja una sonrisa tonta en la cara. Adoro a Logan. Si algo voy a echar de menos de todo ésto sin duda es a este loco bajito que me da los buenos días todas las mañanas sin falta, con la sonrisa más grande que jamás he visto, con abrazos y besos a raudales y con "te quieros" sinceros y sin ningún tipo de maldad.
Mamá... Papá... haced sitio en casa que me llevo a este niño en la maleta...
- Eva tía... que los tengo aquí con la tableta de chocolate... madre mía si estuvieras aquí...
No no... lo más gracioso no es eso... lo más gracioso es que estamos hablando de "niños" de 17 años y aún así se escandaliza... señal inequívoca de que igual es ella la que está peor de las dos.
Total, que los días son más o menos iguales, y solo cambian por los chascarrillos como éste que os cuento. O como que hoy Deivid me ha hiperexplotado - pero eso igual ya no es novedad -.
Pero un día como hoy no quedará en mi memoria por las hormonas revolucionadas, ni por los niños de 17 años, ni por Deivid, ni por el Penneys.
Hoy quedará en mi memoria como uno de esos días en que Logan me alegra la existencia simplemente por ser tan fantástico y tan genial. ¡Quién tuviera 3 años otra vez!.
Después de desayunar se ha subido a mi habitación conmigo mientras me lavaba los dientes y terminaba de arreglarme. Y para que no me alborotase todo y me rompiese las cosas, le he puesto música para que moviera el esqueleto. ¡Es tan gracioso bailando! Parece Elvis en pequeñito... ¡me lo comía!. El caso es que aprovechando que tengo desde hace poco el disco de Fito (no, antes no lo tenía, he tardado un poco, lo sé), le he puesto ésta canción:
Fito me ha acompañado el resto del día... y la imagen de Logan bailando sin reparos conmigo, que me dibuja una sonrisa tonta en la cara. Adoro a Logan. Si algo voy a echar de menos de todo ésto sin duda es a este loco bajito que me da los buenos días todas las mañanas sin falta, con la sonrisa más grande que jamás he visto, con abrazos y besos a raudales y con "te quieros" sinceros y sin ningún tipo de maldad.
Mamá... Papá... haced sitio en casa que me llevo a este niño en la maleta...
martes, 8 de diciembre de 2009
Día 75 - Martes de no-puente
Estáis de puente en España y yo con estos pelos. Que no me quejo ¿eh? que aquí si no hay puentes, ya los hacemos nosotros, como habéis podido comprobar. Y cuando hay puente, o lo haces tú por tu cuenta, toca volver a la "cruda" realidad que es volver al trabajo.
Para mi no es tan dura la vuelta. De hecho, normalmente, volver a trabajar es, de alguna manera, relajante. Porque nos traemos un "no parar" los fines de semana que mata. Así que ir a trabajar es hasta de agradecer en cierto sentido. Además, como Deivid me ama (y Karen, y Tim, y Mike - Mike es el mejor de todos... sin duda - y John), pues es hasta divertido, aunque le acabe diciendo a Deivid que huele a patata frita rancia. Las confianzas es lo que tienen, que al final le dices a tu jefe que "oye, mírate lo del olor". No lo hace, pero decírselo se lo dices...
El caso es que he vuelto hoy de mi viaje de turno y me he encontrado dos nuevos aprendices - los de la semana pasada han pasado a la historia -. Y resulta que uno de ellos es mi sustituto. ¡Mi sustituto!. Esto, amigos, es una verdadera patada en la boca del estómago. Ver a tu sustituto significa que ésto se acaba. Que eres historia maja, que viene sangre fresca y te vuelves a tu país... ala, maja, a otra parte con tus historias. Lo más strong no es eso, lo más strong es que encima ¡soy yo quien le está enseñando!. ¡Pero que soy la becaria!. Y si tal... ¡que me paguen!. Y además... ¡a mi no me enseñó nadie! Estuve tres semanas comiéndome los mocos... y ahora a éste le tengo que dejar bien enseñadito antes de irme... ¡manda narices!
Que bien visto, no me importa, por las implicaciones que ello conlleva: sé bastante y bastante bien sé lo que sé, como para que confíen en mi de esa manera... aunque sospecho que la verdadera razón por la que Deivid no quiere enseñarle es porque el muchacho, así de primeras, no le cae bien.
¿Por qué?
Porque es francés.
Que y ¿qué?. Francia eliminó a Irlanda de la clasificación del Mundial de fútbol recientemente con una bonita mano de Henry.
¿Absurdo?.
- Eva, te presento a Alan, es el nuevo becario, va a estar aquí tres meses... va a sustituirte.
- Hola Alan, encantada... así que él va a hacer todo lo que yo estoy haciendo ¿no?.
- Sí. ¿Sabes de dónde es?
Esta pregunta tenía truco, la verdad, porque el chico tiene rasgos asiáticos (en realidad, por lo que me ha dicho, procede de Camboya) y claro, cuando te hacen una pregunta así piensas "como diga China, la cago fijo".
- Pues no sé Deivid, ¡puede ser de cualquier lado!
- Adivina - con cara de indignación.
- Ni idea, ¿de dónde?
Silencio solemne.
- Francia.
Silencio solemne.
- Ala, aquí te lo dejo, enséñale.
Ala, jódete. Le dice al pobre chico que se vaya a por una silla para sentarse a mi lado y aprovecho para decirle a Deivid que pobre chico, que no le trate así por ser francés... y Deivid descojonado "nos han eliminado... son malos"... "pero Deivid no le digas eso al pobre que es el primer día", y Deivid ja ja, ja ja.
Así que el chico ha tenido un recibimiento por todo lo alto. Luego además le he ido enseñando poco a poco lo que hacemos - y más concretamente lo que yo hago - y demás, el chico parecía que es que le estaba hablando en ruso o algo así. Y no porque no me entendiera en inglés. Es que el chico ha estudiado electrónica, por lo visto, y no tiene ni zorra - con perdón - de sonido, ni de radio, ni de na' de na'... desde el punto de vista mediático y de producción.
Así que viendo el percal le he ido a Deivid más de una vez a decirle:
- Deivid... me vas a echar de menos, que sabes que te trabajo mucho y muy bien... sin mi lo vas a pasar mal.
Y Deivid asentía mordiéndose los carrillos a dos bandas...
Como diría Óscar: "tú es que no has estado en la guerra de Yugoslavia...." (otra de esas cosas que quedarán para la posteridad del viaje de este fin de semana).
Nota mental: hacerme fotos en la radio y con los de la radio para "presentaroslos".
Para mi no es tan dura la vuelta. De hecho, normalmente, volver a trabajar es, de alguna manera, relajante. Porque nos traemos un "no parar" los fines de semana que mata. Así que ir a trabajar es hasta de agradecer en cierto sentido. Además, como Deivid me ama (y Karen, y Tim, y Mike - Mike es el mejor de todos... sin duda - y John), pues es hasta divertido, aunque le acabe diciendo a Deivid que huele a patata frita rancia. Las confianzas es lo que tienen, que al final le dices a tu jefe que "oye, mírate lo del olor". No lo hace, pero decírselo se lo dices...
El caso es que he vuelto hoy de mi viaje de turno y me he encontrado dos nuevos aprendices - los de la semana pasada han pasado a la historia -. Y resulta que uno de ellos es mi sustituto. ¡Mi sustituto!. Esto, amigos, es una verdadera patada en la boca del estómago. Ver a tu sustituto significa que ésto se acaba. Que eres historia maja, que viene sangre fresca y te vuelves a tu país... ala, maja, a otra parte con tus historias. Lo más strong no es eso, lo más strong es que encima ¡soy yo quien le está enseñando!. ¡Pero que soy la becaria!. Y si tal... ¡que me paguen!. Y además... ¡a mi no me enseñó nadie! Estuve tres semanas comiéndome los mocos... y ahora a éste le tengo que dejar bien enseñadito antes de irme... ¡manda narices!
Que bien visto, no me importa, por las implicaciones que ello conlleva: sé bastante y bastante bien sé lo que sé, como para que confíen en mi de esa manera... aunque sospecho que la verdadera razón por la que Deivid no quiere enseñarle es porque el muchacho, así de primeras, no le cae bien.
¿Por qué?
Porque es francés.
Que y ¿qué?. Francia eliminó a Irlanda de la clasificación del Mundial de fútbol recientemente con una bonita mano de Henry.
¿Absurdo?.
- Eva, te presento a Alan, es el nuevo becario, va a estar aquí tres meses... va a sustituirte.
- Hola Alan, encantada... así que él va a hacer todo lo que yo estoy haciendo ¿no?.
- Sí. ¿Sabes de dónde es?
Esta pregunta tenía truco, la verdad, porque el chico tiene rasgos asiáticos (en realidad, por lo que me ha dicho, procede de Camboya) y claro, cuando te hacen una pregunta así piensas "como diga China, la cago fijo".
- Pues no sé Deivid, ¡puede ser de cualquier lado!
- Adivina - con cara de indignación.
- Ni idea, ¿de dónde?
Silencio solemne.
- Francia.
Silencio solemne.
- Ala, aquí te lo dejo, enséñale.
Ala, jódete. Le dice al pobre chico que se vaya a por una silla para sentarse a mi lado y aprovecho para decirle a Deivid que pobre chico, que no le trate así por ser francés... y Deivid descojonado "nos han eliminado... son malos"... "pero Deivid no le digas eso al pobre que es el primer día", y Deivid ja ja, ja ja.
Así que el chico ha tenido un recibimiento por todo lo alto. Luego además le he ido enseñando poco a poco lo que hacemos - y más concretamente lo que yo hago - y demás, el chico parecía que es que le estaba hablando en ruso o algo así. Y no porque no me entendiera en inglés. Es que el chico ha estudiado electrónica, por lo visto, y no tiene ni zorra - con perdón - de sonido, ni de radio, ni de na' de na'... desde el punto de vista mediático y de producción.
Así que viendo el percal le he ido a Deivid más de una vez a decirle:
- Deivid... me vas a echar de menos, que sabes que te trabajo mucho y muy bien... sin mi lo vas a pasar mal.
Y Deivid asentía mordiéndose los carrillos a dos bandas...
Como diría Óscar: "tú es que no has estado en la guerra de Yugoslavia...." (otra de esas cosas que quedarán para la posteridad del viaje de este fin de semana).
Nota mental: hacerme fotos en la radio y con los de la radio para "presentaroslos".
lunes, 7 de diciembre de 2009
Días 72, 73 y 74 - Donegal, Giants' Causeway y Belfast (otra vez...)
¡Estamos de vuelta!
¡Qué de cosas que contaros!. Ay...
Como os contaba, este fin de semana teníamos excursión, y tras salir el viernes a tomar algo por Temple Bar con unos amigos de Laura que vinieron de visita, nos recogimos Óscar, Laura y yo, con la firme intención de alquilar el coche a la mañana siguiente bien tempranito, a ver si era posible estar ya en carretera a las 10.00 de la mañana.
Misión imposible. Quedamos a las 9.15 y hasta ahí bien. Entre tanto nos llamó Saray ("Saraaa") diciendo que se encontraba mejor, que había pasado muy buena noche y que si la esperábamos que se apuntaba, que no quería perdérselo. Nosotros, encantados de la vida, obviamente, así que mientras ella venía nosotros terminábamos de desayunar en el McDonalds de O'Connell (el de arriba, el de al lado de Lynam's Hotel, donde estuvimos los Pinky's y yo) y nos acercábamos a por el coche. Como en el plano ponía que estaba un poco retirado de O'Connell pensamos:
- Mira, ya que estamos al lado de la oficina de información de autobuses, vamos a ver qué bus nos lleva a esta zona y tardamos menos.
Y aquí empezó la aventura. Preguntamos eso, y la muchacha, plano en mano y con toda su inteligencia volcada en hacer bien su trabajo un sábado por la mañana (entiéndase el sarcasmo), nos dijo sin ningún tipo de duda, que cogieramos el 10, que nos dejaba ahí seguro. Y Laura:
- Pero ¿sólo el 10 o alguno más?
Y la chica:
- Sí sí, el 10, sólo el 10 y os deja al lado.
Vale. Pero Laura no paraba de decir que ese bus pasaba por su barrio y yo no paraba de decirla que cómo iba a llevar ese bus a su barrio si nosotros íbamos en otra dirección. Y ella con lo suyo y yo con lo mio y las dos obcecadas. Pero bueno, nada mejor que preguntar al autobusero que el sabrá mejor dónde parar...
Nos montamos en el bus y nos toca viejuno. No problem, suelen ser majetes. Éste lo era. Pero además estaba más sordo que una tapia. Como unas 5 veces le tuvimos que decir que íbamos a "Russell Street" y con una marcada pronunciación no fuera que el hombre nos mandara a otro lado. Entre tanto un grupo de 6 adultos y 21 niños (exploradores) nos hacen esperar sus buenos 10 minutos a que cambiaran dinero para pagar el bus (porque aquí solo puedes pagar con monedas y además el dinero justo, pero esa es otra historia).
Total que por el camino Laura iba relatando el recorrido que hacía el bus haciendo saber que ella tenía razón, que ese autobús iba para su barrio. Vale... pero seguía sin cuadrar... Total que el señor sordo nos dice que nos bajemos y la siguiente calle a la izquierda. ¿A la izquierda?. Según el plano sería a la derecha... Malo...
Nos bajamos y vemos el cartel de la calle: "PRUSSIAN STREET".
¬¬
¬¬'
Acabamos, evidentemente, en el barrio de Laura, donde el Tesco. Y Saray en O'Connell esperando. Pues nada, volvimos a por ella con un rebote de estos de los buenos por lo bien que sale todo y nos fuimos a por el coche ya todos juntos. Y llegamos y:
- ¿Tenéis reserva?
- No
- Mmmmm, pues no tengo coches disponibles, lo siento.
Pero nada, hemos cogido el truco a estos irlandeses... si nos colamos gratis en el Book of Kells, teníamos que conseguir un coche como fuera. Y nos dijo que en teoría iban a devolver uno en un ratillo así que si esperábamos igual teníamos suerte... y justo en ese momento aparecen tres muchachas devolviendo uno. Qué majas.
Así que ahí que nos fuimos con un Chevrolet Kalos, pequeñito pero matón, a recorrernos el norte de Irlanda. Laura al volante y los otros tres con unas ganas... Os iba a hacer un mapita para que vierais el recorrido, pero os lo cuento y ya lo buscáis vosotros.
Sábado: Dublín - Donegal (noroeste de Irlanda).
Teníamos pensado llegar pronto pero como la graciosa del autobus nos la jugó, nos retrasamos demasiado y ya nos lo tomamos con calma. Al principio vimos el Hostel y pensamos "buenooooo... aquí en medio de nada...." pero luego resultó ser de lo mejorcito donde hemos estado. La mujer esperaba a 3 personas porque habíamos cancelado por Saray y Jaime pero nos enseñó la habitación que nos había asignado y resultó tener literas y una cama de matrimonio así que cabíamos los 4 de sobra. Y con baño en la habitación así que estupendo. La mujer encantadora, los huéspedes italianos, franceses y españoles (con unos catalanes que venían de Belfast y con los que nos veríamos el domingo en Belfast).

Éste es el saloncito del Hostel con su chimenea y de todo.
Esa noche nos fuimos de parranda a conocer un poco de fauna irlandesa y ¡menuda fauna!. Hasta una pelea de estas chungas que vimos. Pero nada serio. No me voy a detener en los detalles porque si no no acabo. Voy a lo gordo y al final os hago un resumen de los chascarrillos.
Domingo: Donegal - Giants'Causeway - Belfast. De Irlanda a Irlanda del Norte.
El domingo antes de irnos de Donegal fuimos a ver el castillo que era lo que más cerca nos pillaba (ya que se nos fastidiaron los planes el día anterior, que consistían en ver los acantilados de Donegal, pero bueno, motivo para volver en el futuro). Y tuvimos el castillo a nuestras anchas, como unos reyes. Jeje.

Y de ahí, con Evita dinamita al volante, pusimos rumbo a la Calzada de los Gigantes. Conduje por la izquierda, con la palanca de cambios a la izquierda, con los coches viniéndome por la derecha, por carreteras que llaman nacionales pero que son de pueblo, y de un país a otro. Conduje por Irlanda y por Gran Bretaña. Ahí lo llevas.

¡Olé ahí!. Si es que la que vale... ¡Vale!
Y por el camino Laura ve en una guía que es que los domingos no abren la Calzada. Pero ¿cómo no va a abrir?. ¡Pues nos colamos! ¡Hombre ya! Así que para no ir con prisa nos paramos en Lion's Gate... que no es la productora/distribuidora/llámalo X de cine... no, es una zona con restos de otras épocas, tal que así y con éstas vistas.

Tengo más fotos y bastante impresionantes, pero subir fotos es un coñazo, aunque es casi más coñazo ir decidiendo cuales cuelgas y cuales no y cambiarlas la resolución para no tardar mil años, y todo esto cuando has hecho unas 200 fotos en todo el fin de semana (sin contar las de tus amigos, claro... y ¡menos mal que son cámaras digitales!).
Y llegamos a la Calzada de los Gigantes y ¡estaba abierta!. ¡Triunfada!. No voy a describir nada. Simplemente ved.

Unas olas enormes que rompían contra las rocas... alucinante. El viento casi nos tiraba pero era impresionante el lugar. No podíamos parar de hacer fotos en todas direcciones y desde todas las perspectivas, los unos a los otros, los otros a los unos... precioso. No dejéis de ir si alguna vez tenéis la oportunidad.

Y la siguiente foto... bueno, parece que me han dado un puñetazo o similar... en este viaje he salido bastante raruna en algunas fotos... en algunas de hecho no parezco ni persona, con eso os digo todo... pero bueno, en ésta foto, salimos los cuatro, ¡taaan felices!

Y ya después de eso, de disfrutar como unos enanos, nos fuimos camino de Belfast previo paso por Balleymoney para reponer fuerzas y tomar sidra de pera.
Ya llegados a Belfast... ¡ay!. ¡El peor hostel de la historia!. Justo enfrente una "tavern" con tres cámaras de vigilancia y una jaula en la puerta que impedía el paso, con un maromo de dos por dos por dos y de cara a una callejuela de mala muerte (donde estaba nuestro Hostel). Si es que cuando a nosotras no nos encantó Belfast ¡por algo sería!. Así que entramos en el Hostel para lo justo, registrarnos y dormir. El resto del tiempo, con el coche a cuestas no fuera que nos lo quemaran o algo, nos fuimos primero a cenar (o intentarlo) y luego a algún pub. Lo de cenar se presentaba complicado porque no había ni Perry por las calles - Perry, ese gran desconocido -. Todo absolutamente cerrado a las 6 de la tarde... las calles desiertas... ¡un mal rollo!. Así que las chicas dijimos de intentar ir a cenar donde nos tomamos algo la otra vez que estuvimos en Belfast y ¡Oh sí! ¡Era prácticamente el único sitio abierto!. Lo otro era un pub gay con un/a maromo/a en la puerta... Así que, por cómo pintaba la noche, encontrar el "Little Wings" abierto fue... como llegar a casa. Y nos zampamos unas pizzas que estaban de buenas... que se podía cagar la perra. Ains...
Y a tomarnos unos algos nos fuimos al pub que nos recomendaron los catalanes de Donegal - a los que al final no vimos en Belfast, por cierto - y estaba muy bien. Claro que ellos decían que "si vas por el centro de Belfast es que te lo encuentras" y en realidad... unos cojones, que estaba separado y en la otra punta de donde estaba el Hostel (aunque eso no era problema... aunque la camarera del restaurante nos dijo que mejor volvieramos en taxi al Hostel... porque la zona.... imaginaos).
Total, que nos volvimos a eso de la una y algo y nos pusimos el despertador para levantarnos a las 7.30 como muy tarde y salir por patas de allí y que no le pasara nada al coche ni a nosotros. Y así, de paso, devolver el coche a tiempo (no como la otra vez).
Eso sí, lo que es el centro centro de Belfast, sigue igual de bonito o más, ahora que tienen las luces.

Lunes: Belfast - Monasterboice (Drogheda) - Dublín.
Ya con Óscar al volante y el sueño pegado a las pestañas y unas legañas hasta los pies, pusimos rumbo a Dublín. Por el camino, para espabilarnos un poco, y cambiarle el agua al canario, pasamos por un "mini-Glendalough".

Pero sin duda, de éste viaje, nos guardaremos las conversaciones escatológicas, los "hipócritas" y los "hipocondríacos", los pomodoros, a la italiana del jersey de Navidad con su español del siglo XV, su "locoloco, loco loco, lo coloco", su "nos veremos por la mañana, cuando el sol se levante", el zumbado de los piercings y su camiseta de "Drink, drank, drunk" (y con la italiana de intérprete), el cantante buenorro, los pedos, los "yo tardo menos que vosotraaaas...", los "Saraaa", las risas hasta doler la cara, la barriga y hasta las uñas de los dedos de los piés, el peor Hostel de Irlanda, las canciones de la radio, los hombrecillos del alquiler de coches, el guapo majo que nos vamos a ligar (ésto es mentira, pero alimenta la imaginación) y el que chapurreaba castellano de Tegucigalpa (por lo menos), conducir por la izquierda, lo barato que nos ha salido todo y lo genial que lo hemos pasado.
Ya estamos pensando en el siguiente... ¿qué dónde y cuándo?. A partir de Enero y... España es muy grande, ¡ya veremos!
¡Qué de cosas que contaros!. Ay...
Como os contaba, este fin de semana teníamos excursión, y tras salir el viernes a tomar algo por Temple Bar con unos amigos de Laura que vinieron de visita, nos recogimos Óscar, Laura y yo, con la firme intención de alquilar el coche a la mañana siguiente bien tempranito, a ver si era posible estar ya en carretera a las 10.00 de la mañana.
Misión imposible. Quedamos a las 9.15 y hasta ahí bien. Entre tanto nos llamó Saray ("Saraaa") diciendo que se encontraba mejor, que había pasado muy buena noche y que si la esperábamos que se apuntaba, que no quería perdérselo. Nosotros, encantados de la vida, obviamente, así que mientras ella venía nosotros terminábamos de desayunar en el McDonalds de O'Connell (el de arriba, el de al lado de Lynam's Hotel, donde estuvimos los Pinky's y yo) y nos acercábamos a por el coche. Como en el plano ponía que estaba un poco retirado de O'Connell pensamos:
- Mira, ya que estamos al lado de la oficina de información de autobuses, vamos a ver qué bus nos lleva a esta zona y tardamos menos.
Y aquí empezó la aventura. Preguntamos eso, y la muchacha, plano en mano y con toda su inteligencia volcada en hacer bien su trabajo un sábado por la mañana (entiéndase el sarcasmo), nos dijo sin ningún tipo de duda, que cogieramos el 10, que nos dejaba ahí seguro. Y Laura:
- Pero ¿sólo el 10 o alguno más?
Y la chica:
- Sí sí, el 10, sólo el 10 y os deja al lado.
Vale. Pero Laura no paraba de decir que ese bus pasaba por su barrio y yo no paraba de decirla que cómo iba a llevar ese bus a su barrio si nosotros íbamos en otra dirección. Y ella con lo suyo y yo con lo mio y las dos obcecadas. Pero bueno, nada mejor que preguntar al autobusero que el sabrá mejor dónde parar...
Nos montamos en el bus y nos toca viejuno. No problem, suelen ser majetes. Éste lo era. Pero además estaba más sordo que una tapia. Como unas 5 veces le tuvimos que decir que íbamos a "Russell Street" y con una marcada pronunciación no fuera que el hombre nos mandara a otro lado. Entre tanto un grupo de 6 adultos y 21 niños (exploradores) nos hacen esperar sus buenos 10 minutos a que cambiaran dinero para pagar el bus (porque aquí solo puedes pagar con monedas y además el dinero justo, pero esa es otra historia).
Total que por el camino Laura iba relatando el recorrido que hacía el bus haciendo saber que ella tenía razón, que ese autobús iba para su barrio. Vale... pero seguía sin cuadrar... Total que el señor sordo nos dice que nos bajemos y la siguiente calle a la izquierda. ¿A la izquierda?. Según el plano sería a la derecha... Malo...
Nos bajamos y vemos el cartel de la calle: "PRUSSIAN STREET".
¬¬
¬¬'
Acabamos, evidentemente, en el barrio de Laura, donde el Tesco. Y Saray en O'Connell esperando. Pues nada, volvimos a por ella con un rebote de estos de los buenos por lo bien que sale todo y nos fuimos a por el coche ya todos juntos. Y llegamos y:
- ¿Tenéis reserva?
- No
- Mmmmm, pues no tengo coches disponibles, lo siento.
Pero nada, hemos cogido el truco a estos irlandeses... si nos colamos gratis en el Book of Kells, teníamos que conseguir un coche como fuera. Y nos dijo que en teoría iban a devolver uno en un ratillo así que si esperábamos igual teníamos suerte... y justo en ese momento aparecen tres muchachas devolviendo uno. Qué majas.
Así que ahí que nos fuimos con un Chevrolet Kalos, pequeñito pero matón, a recorrernos el norte de Irlanda. Laura al volante y los otros tres con unas ganas... Os iba a hacer un mapita para que vierais el recorrido, pero os lo cuento y ya lo buscáis vosotros.
Sábado: Dublín - Donegal (noroeste de Irlanda).
Teníamos pensado llegar pronto pero como la graciosa del autobus nos la jugó, nos retrasamos demasiado y ya nos lo tomamos con calma. Al principio vimos el Hostel y pensamos "buenooooo... aquí en medio de nada...." pero luego resultó ser de lo mejorcito donde hemos estado. La mujer esperaba a 3 personas porque habíamos cancelado por Saray y Jaime pero nos enseñó la habitación que nos había asignado y resultó tener literas y una cama de matrimonio así que cabíamos los 4 de sobra. Y con baño en la habitación así que estupendo. La mujer encantadora, los huéspedes italianos, franceses y españoles (con unos catalanes que venían de Belfast y con los que nos veríamos el domingo en Belfast).

Éste es el saloncito del Hostel con su chimenea y de todo.
Esa noche nos fuimos de parranda a conocer un poco de fauna irlandesa y ¡menuda fauna!. Hasta una pelea de estas chungas que vimos. Pero nada serio. No me voy a detener en los detalles porque si no no acabo. Voy a lo gordo y al final os hago un resumen de los chascarrillos.
Domingo: Donegal - Giants'Causeway - Belfast. De Irlanda a Irlanda del Norte.
El domingo antes de irnos de Donegal fuimos a ver el castillo que era lo que más cerca nos pillaba (ya que se nos fastidiaron los planes el día anterior, que consistían en ver los acantilados de Donegal, pero bueno, motivo para volver en el futuro). Y tuvimos el castillo a nuestras anchas, como unos reyes. Jeje.

Y de ahí, con Evita dinamita al volante, pusimos rumbo a la Calzada de los Gigantes. Conduje por la izquierda, con la palanca de cambios a la izquierda, con los coches viniéndome por la derecha, por carreteras que llaman nacionales pero que son de pueblo, y de un país a otro. Conduje por Irlanda y por Gran Bretaña. Ahí lo llevas.

¡Olé ahí!. Si es que la que vale... ¡Vale!
Y por el camino Laura ve en una guía que es que los domingos no abren la Calzada. Pero ¿cómo no va a abrir?. ¡Pues nos colamos! ¡Hombre ya! Así que para no ir con prisa nos paramos en Lion's Gate... que no es la productora/distribuidora/llámalo X de cine... no, es una zona con restos de otras épocas, tal que así y con éstas vistas.

Tengo más fotos y bastante impresionantes, pero subir fotos es un coñazo, aunque es casi más coñazo ir decidiendo cuales cuelgas y cuales no y cambiarlas la resolución para no tardar mil años, y todo esto cuando has hecho unas 200 fotos en todo el fin de semana (sin contar las de tus amigos, claro... y ¡menos mal que son cámaras digitales!).
Y llegamos a la Calzada de los Gigantes y ¡estaba abierta!. ¡Triunfada!. No voy a describir nada. Simplemente ved.

Unas olas enormes que rompían contra las rocas... alucinante. El viento casi nos tiraba pero era impresionante el lugar. No podíamos parar de hacer fotos en todas direcciones y desde todas las perspectivas, los unos a los otros, los otros a los unos... precioso. No dejéis de ir si alguna vez tenéis la oportunidad.

Y la siguiente foto... bueno, parece que me han dado un puñetazo o similar... en este viaje he salido bastante raruna en algunas fotos... en algunas de hecho no parezco ni persona, con eso os digo todo... pero bueno, en ésta foto, salimos los cuatro, ¡taaan felices!

Y ya después de eso, de disfrutar como unos enanos, nos fuimos camino de Belfast previo paso por Balleymoney para reponer fuerzas y tomar sidra de pera.
Ya llegados a Belfast... ¡ay!. ¡El peor hostel de la historia!. Justo enfrente una "tavern" con tres cámaras de vigilancia y una jaula en la puerta que impedía el paso, con un maromo de dos por dos por dos y de cara a una callejuela de mala muerte (donde estaba nuestro Hostel). Si es que cuando a nosotras no nos encantó Belfast ¡por algo sería!. Así que entramos en el Hostel para lo justo, registrarnos y dormir. El resto del tiempo, con el coche a cuestas no fuera que nos lo quemaran o algo, nos fuimos primero a cenar (o intentarlo) y luego a algún pub. Lo de cenar se presentaba complicado porque no había ni Perry por las calles - Perry, ese gran desconocido -. Todo absolutamente cerrado a las 6 de la tarde... las calles desiertas... ¡un mal rollo!. Así que las chicas dijimos de intentar ir a cenar donde nos tomamos algo la otra vez que estuvimos en Belfast y ¡Oh sí! ¡Era prácticamente el único sitio abierto!. Lo otro era un pub gay con un/a maromo/a en la puerta... Así que, por cómo pintaba la noche, encontrar el "Little Wings" abierto fue... como llegar a casa. Y nos zampamos unas pizzas que estaban de buenas... que se podía cagar la perra. Ains...
Y a tomarnos unos algos nos fuimos al pub que nos recomendaron los catalanes de Donegal - a los que al final no vimos en Belfast, por cierto - y estaba muy bien. Claro que ellos decían que "si vas por el centro de Belfast es que te lo encuentras" y en realidad... unos cojones, que estaba separado y en la otra punta de donde estaba el Hostel (aunque eso no era problema... aunque la camarera del restaurante nos dijo que mejor volvieramos en taxi al Hostel... porque la zona.... imaginaos).
Total, que nos volvimos a eso de la una y algo y nos pusimos el despertador para levantarnos a las 7.30 como muy tarde y salir por patas de allí y que no le pasara nada al coche ni a nosotros. Y así, de paso, devolver el coche a tiempo (no como la otra vez).
Eso sí, lo que es el centro centro de Belfast, sigue igual de bonito o más, ahora que tienen las luces.

Lunes: Belfast - Monasterboice (Drogheda) - Dublín.
Ya con Óscar al volante y el sueño pegado a las pestañas y unas legañas hasta los pies, pusimos rumbo a Dublín. Por el camino, para espabilarnos un poco, y cambiarle el agua al canario, pasamos por un "mini-Glendalough".

Pero sin duda, de éste viaje, nos guardaremos las conversaciones escatológicas, los "hipócritas" y los "hipocondríacos", los pomodoros, a la italiana del jersey de Navidad con su español del siglo XV, su "locoloco, loco loco, lo coloco", su "nos veremos por la mañana, cuando el sol se levante", el zumbado de los piercings y su camiseta de "Drink, drank, drunk" (y con la italiana de intérprete), el cantante buenorro, los pedos, los "yo tardo menos que vosotraaaas...", los "Saraaa", las risas hasta doler la cara, la barriga y hasta las uñas de los dedos de los piés, el peor Hostel de Irlanda, las canciones de la radio, los hombrecillos del alquiler de coches, el guapo majo que nos vamos a ligar (ésto es mentira, pero alimenta la imaginación) y el que chapurreaba castellano de Tegucigalpa (por lo menos), conducir por la izquierda, lo barato que nos ha salido todo y lo genial que lo hemos pasado.
Ya estamos pensando en el siguiente... ¿qué dónde y cuándo?. A partir de Enero y... España es muy grande, ¡ya veremos!
viernes, 4 de diciembre de 2009
Día 71 - Bajas...
Bueno bueno buenoooo... le tengo roto al Deivid, ¡le tengo roto!. Laboralmente hablando, entiéndaseme bien... Aunque ahora que lo pienso, no iba a hablaros de Deivid, pero casi. Resulta que, con todo el tiempo que llevo en la radio, me da completa autonomía para hacer todo lo que tengo que hacer, que en resumidas cuentas es:
- La promo de Dublin's Talking - el morning show -.
- El morning show - que consiste en editar el programa de la mañana, el Dublin's Talking, para la reposición del programa por la noche.
- La Gig Guide - que es la guía de eventos próximos.
Eso, seguro seguro, lo hago todos los días, y además la Gig Guide, los viernes la tengo que hacer triplemente, para el viernes, el sábado y el domingo.
Además, edito anuncios a cascoporro, que dependiendo del día son más o son menos.
Y además, busco en el servidor lo que me pidan para hacer los podcasts o para enviarle los audios a quien corresponda.
Se acabaron los tiempos de los emails, las bases de datos y esas cosas. Y ya estoy completamente en el ajo, no es para menos.
La cuestión es que por mis manos pasan anuncios por los que luego tienen que dar la cara los de ventas, que les han dicho a los clientes que el anuncio va a ser de tal manera o tal otra. Aunque a mi no me dan instrucciones de cómo los quieren. Me dan la voz en bruto y ala, edita y busca la música y efectos si procede y mezcla a tu aire. Y yo encantada ¿eh?. Que si me dejaran grabar la voz también, ¡la grababa!. Pero eso no lo hacemos. Yo al menos...
La cuestión es que en una de esas, como hace de vez en cuando, me viene Tim Nightingale - qué apellido más guay ¿eh? - que es uno de ventas, y me dice:
- Oye, el anuncio éste de la tienda de bicicletas... lo estás haciendo tú ¿verdad?
Asiento.
- Ya y... ¿cómo va?
- Bien Tim, terminado hace un rato además... ¿lo quieres escuchar?
- Sí, bueno... si no te importa, me gustaría sí.
Tim es que es muy timidillo, te dice las cosas medio dubitativo, como los niños pequeños y de aquella manera. Así que le pongo el anuncio y según lo está escuchando empiezan a darle como espasmos que yo no sabía muy bien cómo interpretar...emitía sonidos monosilábicos que no llegaba a entender y seguía con sus espasmos... Total que termina el anuncio (que eran 20 segundos, no eran más, no os creáis) y me dice:
- Pero, ¿lo has hecho tú? es decir... ¿has elegido tú la música y todo?.
- Ajam.
- ¡Ja!
Y se va con sus aspavientos por toda la planta diciendo en un estado de alucinación un tanto absurda - y exagerada, la verdad-:
- Brilliant!! It's freaking brilliant!! BRILLIANT!!
Y acto seguido se va a decirle a Deivid lo estupendástico que me ha quedado el anuncio, lo contentísimo que está con el resultado y que no lo cambie que se lo quiere enviar al cliente tal cual.
¡Oleeeeee!
Con la palmadita en la espalda y el trabajo bien hecho le he dicho a Deivid "oye que el lunes no vengo". Ha flipado un poco pero le he dicho que para dos fines de semana que me quedan... y lo ha entendido y me ha dicho que le mande un sms para recordárselo el domingo. Casi mejor, que si no luego me llama y me va a apetecer cero hablar con el lunes, lo presiento.
El caso es que, como os dije, nos vamos de viaje otra vez pero tenemos bajas. Y bajas serias además. Porque creía yo que iba a ser la única en probar los médicos irlandeses. ¡Ja!.
Jaime tiene un "algo" en una muela, está tomando antibióticos y el lunes va al dentista a que le hagan una endodoncia. Ahí lo llevas. Y Saray tiene otitis y está también tomando antibióticos. Así que quedamos los tres de Kilkenny a comernos el mundo otra vez y a darlo todo por el norte. Nos acordaremos de nuestros compañeros, claro está, que ya nos gustaría que vinieran. Pero no va a poder ser. Pobres... yo, que ya sé lo que es estar jodido aquí... en fin.
Como no actualizaré en unos días, os sigo dejando abierta la pregunta del mes:
¿Qué debería dejarle de regalo a mi host family por lo bien que se han portado y lo bien que me han cuidado?
Ánimo. Las ideas que vais poniendo me gustan, pero quiero más originalidad, que esas cosas me las invento yo solita ¡¡sin ayuda!!
- La promo de Dublin's Talking - el morning show -.
- El morning show - que consiste en editar el programa de la mañana, el Dublin's Talking, para la reposición del programa por la noche.
- La Gig Guide - que es la guía de eventos próximos.
Eso, seguro seguro, lo hago todos los días, y además la Gig Guide, los viernes la tengo que hacer triplemente, para el viernes, el sábado y el domingo.
Además, edito anuncios a cascoporro, que dependiendo del día son más o son menos.
Y además, busco en el servidor lo que me pidan para hacer los podcasts o para enviarle los audios a quien corresponda.
Se acabaron los tiempos de los emails, las bases de datos y esas cosas. Y ya estoy completamente en el ajo, no es para menos.
La cuestión es que por mis manos pasan anuncios por los que luego tienen que dar la cara los de ventas, que les han dicho a los clientes que el anuncio va a ser de tal manera o tal otra. Aunque a mi no me dan instrucciones de cómo los quieren. Me dan la voz en bruto y ala, edita y busca la música y efectos si procede y mezcla a tu aire. Y yo encantada ¿eh?. Que si me dejaran grabar la voz también, ¡la grababa!. Pero eso no lo hacemos. Yo al menos...
La cuestión es que en una de esas, como hace de vez en cuando, me viene Tim Nightingale - qué apellido más guay ¿eh? - que es uno de ventas, y me dice:
- Oye, el anuncio éste de la tienda de bicicletas... lo estás haciendo tú ¿verdad?
Asiento.
- Ya y... ¿cómo va?
- Bien Tim, terminado hace un rato además... ¿lo quieres escuchar?
- Sí, bueno... si no te importa, me gustaría sí.
Tim es que es muy timidillo, te dice las cosas medio dubitativo, como los niños pequeños y de aquella manera. Así que le pongo el anuncio y según lo está escuchando empiezan a darle como espasmos que yo no sabía muy bien cómo interpretar...emitía sonidos monosilábicos que no llegaba a entender y seguía con sus espasmos... Total que termina el anuncio (que eran 20 segundos, no eran más, no os creáis) y me dice:
- Pero, ¿lo has hecho tú? es decir... ¿has elegido tú la música y todo?.
- Ajam.
- ¡Ja!
Y se va con sus aspavientos por toda la planta diciendo en un estado de alucinación un tanto absurda - y exagerada, la verdad-:
- Brilliant!! It's freaking brilliant!! BRILLIANT!!
Y acto seguido se va a decirle a Deivid lo estupendástico que me ha quedado el anuncio, lo contentísimo que está con el resultado y que no lo cambie que se lo quiere enviar al cliente tal cual.
¡Oleeeeee!
Con la palmadita en la espalda y el trabajo bien hecho le he dicho a Deivid "oye que el lunes no vengo". Ha flipado un poco pero le he dicho que para dos fines de semana que me quedan... y lo ha entendido y me ha dicho que le mande un sms para recordárselo el domingo. Casi mejor, que si no luego me llama y me va a apetecer cero hablar con el lunes, lo presiento.
El caso es que, como os dije, nos vamos de viaje otra vez pero tenemos bajas. Y bajas serias además. Porque creía yo que iba a ser la única en probar los médicos irlandeses. ¡Ja!.
Jaime tiene un "algo" en una muela, está tomando antibióticos y el lunes va al dentista a que le hagan una endodoncia. Ahí lo llevas. Y Saray tiene otitis y está también tomando antibióticos. Así que quedamos los tres de Kilkenny a comernos el mundo otra vez y a darlo todo por el norte. Nos acordaremos de nuestros compañeros, claro está, que ya nos gustaría que vinieran. Pero no va a poder ser. Pobres... yo, que ya sé lo que es estar jodido aquí... en fin.
Como no actualizaré en unos días, os sigo dejando abierta la pregunta del mes:
¿Qué debería dejarle de regalo a mi host family por lo bien que se han portado y lo bien que me han cuidado?
Ánimo. Las ideas que vais poniendo me gustan, pero quiero más originalidad, que esas cosas me las invento yo solita ¡¡sin ayuda!!
jueves, 3 de diciembre de 2009
Día 70 - A mi aire
Hoy he hecho una cosa fundamental: he obligado a Deivid a que me firme todos los papelotes de la beca. Ha sido una ardua tarea ahí donde lo veis, que casi me la lia parda por no poner bien un sellito... pero finalmente lo he conseguido y eso está muy bien.
Está muy bien porque echando cuentas, me quedan seis días de trabajo. Seis. ¿no os salen las cuentas? Sí hombre, sí. Mirad. Mañana viernes, la semana que viene de martes a viernes y el martes de la semana siguiente. ¿Por qué?. Porque yo lo valgo (¡GUAS!).
El lunes que viene vuelvo de Belfast así que es inviable estar volviendo de otro país y estar trabajando a la vez. Y el lunes siguiente voy a estar oficialmente con cagalera - ahora que no me lee nadie... - y extraoficialmente con mis invitados de honor, así que también es inviable. Y el miércoles 16 estaré de papeleos - totalmente oficial - y el 17 pues digo yo que tendré que hacer la maleta ¿no?
Aunque la maleta la iré haciendo a poquitos para poder disfrutar a mi rollo de mis últimos días en Dublín. Jop. Dicho así dá una pena...
Pero bueno, que para penas penas, nada... ¿Os cuento la lista de la compra de mis hosts?. Es real ¿eh? que la he visto esta mañana y casi me meo de risa al verla:
- Patatas
- Patatas fritas
- Palomitas
- Mantequilla
- Cereales
- Nutella
- Rollo de papel higiénico.
Lo último será para después de descomer las mierdas que comen...
Yo sin embargo tenía que comprar gel y desodorante - cosa que algunos podrían usar pero siguen sin saber de qué se trata - y en lugar de comprarlo en Bray o en Shankill me he dicho "anda tonta, vete al centro y te das una vuelta y haces fotitos y esas cosas". Y eso he hecho y me he ido completamente a mi aire. Y me lo he pasado muy bien ¿eh?. Mirad qué bonita estampa:

Es la GPO - General Post Office (Oficina General de Correos) - y el arbolito de Navidad, en O'Connell Street. Esta misma tarde. Qué "alantos" éstos los de las tecnologías ¿eh?. Pero las que funcionan... que mi tarjeta Movistar (Movistar, sin iiiira Movistar) sigue muerta (guiño, guiño).
Y ya que estamos de fotos, os cuelgo también algunas del Cafe en Seine, donde estuvimos ayer, para que os muráis de envidia.




Y la última, del "Ladies" - el baño de señoras -.

No me digáis que no es una pasada...
Y para despedirme, necesito vuestra colaboración, la de todos y cada uno de vosotros. Y espero que os manifestéis. Quiero que mi despedida de Irlanda, más concretamente de mi casa de acogida, sea a lo grande. Y para eso necesito de vuestra colaboración. La pregunta es...
¿cuál sería el "mejor" regalo que podría dejarle a mi host family?
Se admiten toooodo tipo de sugerencias. Y si habéis estado pendientes del blog, sabéis por dónde van los tiros.
¡Gracias!
Está muy bien porque echando cuentas, me quedan seis días de trabajo. Seis. ¿no os salen las cuentas? Sí hombre, sí. Mirad. Mañana viernes, la semana que viene de martes a viernes y el martes de la semana siguiente. ¿Por qué?. Porque yo lo valgo (¡GUAS!).
El lunes que viene vuelvo de Belfast así que es inviable estar volviendo de otro país y estar trabajando a la vez. Y el lunes siguiente voy a estar oficialmente con cagalera - ahora que no me lee nadie... - y extraoficialmente con mis invitados de honor, así que también es inviable. Y el miércoles 16 estaré de papeleos - totalmente oficial - y el 17 pues digo yo que tendré que hacer la maleta ¿no?
Aunque la maleta la iré haciendo a poquitos para poder disfrutar a mi rollo de mis últimos días en Dublín. Jop. Dicho así dá una pena...
Pero bueno, que para penas penas, nada... ¿Os cuento la lista de la compra de mis hosts?. Es real ¿eh? que la he visto esta mañana y casi me meo de risa al verla:
- Patatas
- Patatas fritas
- Palomitas
- Mantequilla
- Cereales
- Nutella
- Rollo de papel higiénico.
Lo último será para después de descomer las mierdas que comen...
Yo sin embargo tenía que comprar gel y desodorante - cosa que algunos podrían usar pero siguen sin saber de qué se trata - y en lugar de comprarlo en Bray o en Shankill me he dicho "anda tonta, vete al centro y te das una vuelta y haces fotitos y esas cosas". Y eso he hecho y me he ido completamente a mi aire. Y me lo he pasado muy bien ¿eh?. Mirad qué bonita estampa:

Es la GPO - General Post Office (Oficina General de Correos) - y el arbolito de Navidad, en O'Connell Street. Esta misma tarde. Qué "alantos" éstos los de las tecnologías ¿eh?. Pero las que funcionan... que mi tarjeta Movistar (Movistar, sin iiiira Movistar) sigue muerta (guiño, guiño).
Y ya que estamos de fotos, os cuelgo también algunas del Cafe en Seine, donde estuvimos ayer, para que os muráis de envidia.




Y la última, del "Ladies" - el baño de señoras -.

No me digáis que no es una pasada...
Y para despedirme, necesito vuestra colaboración, la de todos y cada uno de vosotros. Y espero que os manifestéis. Quiero que mi despedida de Irlanda, más concretamente de mi casa de acogida, sea a lo grande. Y para eso necesito de vuestra colaboración. La pregunta es...
¿cuál sería el "mejor" regalo que podría dejarle a mi host family?
Se admiten toooodo tipo de sugerencias. Y si habéis estado pendientes del blog, sabéis por dónde van los tiros.
¡Gracias!
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Día 69 - ¡Ay omá, qué rico!
Creo que puedo decir con prácticamente total seguridad que estoy, movilísticamente hablando, incomunicada españolamente... sí, me he inventado dos palabros. Pero ¿me habéis entendido?.
Que mi móvil, más concretamente mi tarjeta del móvil español, ha decidido unilateralmente - ésto es, sin pedir permiso a su ama y señora que soy yo, bueno, estrictamente es mi padre pero sospecho que a él tampoco le ha pedido permiso - dejar de funcionar. Así. Porque sí. Porque ella lo vale (guas guas).
El otro día fui a hacerles a mis padres las llamadas perdidas de rigor para que se conectaran a Skype y vi que no tenía cobertura. Por si las flies, apagué y encendí el móvil y ¡tachán!: dejó de funcionar. La cuestión es que el móvil se enciende, pero no me pide el código PIN y la pantalla se queda en blanco. Sólo se ilumina el símbolo de la batería. Nada más.
Así que con mis dotes de ingeniera frustrada - ¡ja! sí claro... - me puse a indagar... y entre el móvil irlandés y el móvil español, me puse a cambiar tarjetas de uno a otro y de otro a uno y a probar también sin tarjeta y llegué a la conclusión de que el móvil está bien, lo que no funciona es la tarjeta.
Y claro, yo, muy sabiamente, y con todo el derecho del mundo - y aunque me caiga encima por escupir para arriba - me cago soberanamente en Movistar. Sí, no sois pocos los que leéis el blog que tenéis algún tipo de relación con Movistar/Telefónica. Lo sé. Y además me quedáis bastante por no decir demasiado cerca. Pero me cago bien cagada igualmente.
Porque cuando me agencié el móvil me dijo la señorita de la tienda:
- ¡uy! la tarjeta es un poco antigua ¿no? - te diré si era antigua o no, que es de cuando aún había ¡Moviline! - te recomiendo que la dupliques porque no va a tardar mucho en fallarte y te la vas a tener que duplicar igualmente, pero habiendo perdido los datos...
Y yo en ese momento dije "venga, que sí" y pasé de ella.
Pero este verano, viéndomelas yo venir por tierras irlandesas me dije "venga, vamos a hacer un duplicado que son 6 eurillos y me puede ahorrar disgustos".
¡PUES NO!
Es decir, sí, me hice el duplicado, pero ¿me ha ahorrado disgustos?. Hombre... en realidad (aunque parezca lo contrario) no estoy que me subo por las paredes. En serio. No estoy completamente incomunicada (quien quiera que me llame al irlandés), pero no me hace gracia. Tse. Igual que pensar que de recibimiento de vuelta a España voy a tener que irme de gestiones en lugar de tocarme la nariz y disfrutar de unas gambas a la plancha como Dios manda - sí, sueño con gambas a la plancha, ¿qué pasa? -.
Y tampoco podré recibir mensajes de "oooh, has vuelto... ooooh, bienvenida... ooooh te echábamos de menos". No. ¿Por qué?. Pues porque no tengo móvil. Más claro agua. Así que os esperáis unos días a que lo vuelva a tener operativo y me mandáis los mensajes más adelante, que me harán ilusión igual ¿estamos?.
Ala.
Mañana os cuelgo unas fotos de un sitio donde hemos estado hoy muy muy chulo. Y para el finde id haciéndoos a la idea de que paso de vosotros - con amor, siempre con amor - porque nos vamos de excursión, los 5, como en los viejos tiempos y conduciendo por la izquierda. El segundo fin de semana tras llegar aquí nos fuimos los 5 en coche a Galway. Dos fines de semana antes de irnos nos vamos de nuevo los 5 en coche, esta vez a Donnegal y a los Giants. Después de ésto, me parece a mi, que empezará la verdadera cuenta atrás.
Que mi móvil, más concretamente mi tarjeta del móvil español, ha decidido unilateralmente - ésto es, sin pedir permiso a su ama y señora que soy yo, bueno, estrictamente es mi padre pero sospecho que a él tampoco le ha pedido permiso - dejar de funcionar. Así. Porque sí. Porque ella lo vale (guas guas).
El otro día fui a hacerles a mis padres las llamadas perdidas de rigor para que se conectaran a Skype y vi que no tenía cobertura. Por si las flies, apagué y encendí el móvil y ¡tachán!: dejó de funcionar. La cuestión es que el móvil se enciende, pero no me pide el código PIN y la pantalla se queda en blanco. Sólo se ilumina el símbolo de la batería. Nada más.
Así que con mis dotes de ingeniera frustrada - ¡ja! sí claro... - me puse a indagar... y entre el móvil irlandés y el móvil español, me puse a cambiar tarjetas de uno a otro y de otro a uno y a probar también sin tarjeta y llegué a la conclusión de que el móvil está bien, lo que no funciona es la tarjeta.
Y claro, yo, muy sabiamente, y con todo el derecho del mundo - y aunque me caiga encima por escupir para arriba - me cago soberanamente en Movistar. Sí, no sois pocos los que leéis el blog que tenéis algún tipo de relación con Movistar/Telefónica. Lo sé. Y además me quedáis bastante por no decir demasiado cerca. Pero me cago bien cagada igualmente.
Porque cuando me agencié el móvil me dijo la señorita de la tienda:
- ¡uy! la tarjeta es un poco antigua ¿no? - te diré si era antigua o no, que es de cuando aún había ¡Moviline! - te recomiendo que la dupliques porque no va a tardar mucho en fallarte y te la vas a tener que duplicar igualmente, pero habiendo perdido los datos...
Y yo en ese momento dije "venga, que sí" y pasé de ella.
Pero este verano, viéndomelas yo venir por tierras irlandesas me dije "venga, vamos a hacer un duplicado que son 6 eurillos y me puede ahorrar disgustos".
¡PUES NO!
Es decir, sí, me hice el duplicado, pero ¿me ha ahorrado disgustos?. Hombre... en realidad (aunque parezca lo contrario) no estoy que me subo por las paredes. En serio. No estoy completamente incomunicada (quien quiera que me llame al irlandés), pero no me hace gracia. Tse. Igual que pensar que de recibimiento de vuelta a España voy a tener que irme de gestiones en lugar de tocarme la nariz y disfrutar de unas gambas a la plancha como Dios manda - sí, sueño con gambas a la plancha, ¿qué pasa? -.
Y tampoco podré recibir mensajes de "oooh, has vuelto... ooooh, bienvenida... ooooh te echábamos de menos". No. ¿Por qué?. Pues porque no tengo móvil. Más claro agua. Así que os esperáis unos días a que lo vuelva a tener operativo y me mandáis los mensajes más adelante, que me harán ilusión igual ¿estamos?.
Ala.
Mañana os cuelgo unas fotos de un sitio donde hemos estado hoy muy muy chulo. Y para el finde id haciéndoos a la idea de que paso de vosotros - con amor, siempre con amor - porque nos vamos de excursión, los 5, como en los viejos tiempos y conduciendo por la izquierda. El segundo fin de semana tras llegar aquí nos fuimos los 5 en coche a Galway. Dos fines de semana antes de irnos nos vamos de nuevo los 5 en coche, esta vez a Donnegal y a los Giants. Después de ésto, me parece a mi, que empezará la verdadera cuenta atrás.
martes, 1 de diciembre de 2009
Día 68 - ¡Diciembre!
Y como es 1 de Diciembre y como aquí se llevan cosas de lo más variopinto, aquí las tres Marías, Laura, "Saraaa" y yo, hemos empezado nuestro "Calendario de Adviento". Que no es otra cosa que un calendario de cartón que contiene una chocolatina detrás de cada día de Diciembre, hasta el día 25 - Navidad - que dice que tiene una sorpresa. Laura lo tiene de Hello Kitty y "Saraaa" y yo de Homer. Le hice una foto ayer pero no la he descargado aún. Es como éste - mirad la foto - pero con un dibujo distinto.

Dicho ésto, vamos al lío. Pongamos que hoy va a ser esto un relato de curiosidades, para no tener que ceñirnos a un guión especifico si no más bien dejarnos llevar por las cosas que se saben o se hacen saber de Irlanda.
Por ejemplo: cuando pensamos en Irlanda, a todos nos viene a la mente la Guinness. Es impepinable. La Guinness, los tréboles, el rugby y los leprechauns - que son los duendes estos del gorrito -, y si nos ponemos ya más intensos, San Patricio. Bien. Pues tú vas a las tiendas éstas típicas de regalitos y resulta que están plagadas de ovejas por doquier. Que si un delantal de ovejas, que si un llavero de ovejas, que si una oveja en sí misma... hasta en las lápidas he visto yo ovejas (y no es coña... ¡tengo pruebas!). Y tú, llega un momento que te dices a ti mismo:
- Y qué carajo querrá decir ésto de la oveja...
Porque claro, al principio te hacen gracia las ovejitas, ahí tan monas ellas, que hacen camisetas con dibujos de ovejas que se tapan con paraguas por aquello de la lluvia en Irlanda... vale, sí. Pero ¿y qué?.
Pues muy sencillo. ¡Hemos descubierto el secreto de las ovejas! Resulta que las ovejas de Wicklow - concretamente - son muy conocidas en Irlanda y muy valoradas porque su lana, por lo visto, ¡es impermeable!. ¡Ala la leche! (de la oveja, para más inri). No sabéis la tranquilidad que me dio cuando me dieron una explicación a tan inquietante dilema. Y también empiezo a pensar que es verdad porque unas botas que me compré aquí - por necesidad, lo juro - son de tela y forradas por dentro de pelillo, y ya puede llover que no se me calan los pies. Me quito las botas y los calcetines están secos secos. Así que deduzco que la tela estará hecha con la lana de las ovejas de Wicklow. O no, qué más da, el caso es que no me mojo y voy la mar de calentita.
Resuelto este dilema, pasamos al segundo dilema... Hay en Dublín un barrio que se llama el Barrio Georgiano. Se caracteriza por casas de hasta cuatro plantas, construidas en ladrillo rojo, con ventanas normalmente blancas de palillería y las típicas puertas con un arco de medio punto encima y cristaleras. Las puertas, aquí en Dublín, son de "colorinchis". Las del barrio Georgiano de Londres, por lo visto, son negras. Pues resulta que se pintaron de negro por la muerte de un rey - que no recuerdo quién era, lo siento, miradlo en wikipedia que a mi no me apetece, gracias - en señal de luto. Y aquí, como son así de monárquicos y tan pro-Reino Unido, pues dijeron "ala, de colorinchis". Aunque bien dicen las malas lenguas que en verdad siempre habían estado pintadas del mismo color, las casas no estaban numeradas y todas parecían iguales. Hasta que un día un hombre llegó borracho a su casa, encontró a su mujer con otro y mató al susodicho. Luego se dio cuenta de que se había equivocado de casa. Así que para evitar males futuros, pues dijeron "ala, de colorinchis", y solucionado el problema.
Otra cosa interesante de las casas georgianas es que, cuantas más ventanas tenían, más ricos se suponía que eran los dueños, ya que se pagaba por el número de ventanas de la edificación. Es por eso, también, que las ventanas del Banco de Irlanda están selladas, porque no había pasta para pagar todas las ventanas que habían planificado - según dicen las malas lenguas también, porque igual había otras razones de fondo -.
Aquí, por cierto, antes de que se me olvide, la embajada de Inglaterra no tiene izada la bandera... será por el amor que se profesan entre las dos islas... bueno, será no, es.
Bueno que me estoy yendo por los cerros de Wicklow - jajaja qué chiste más malo que me acabo de hacer yo misma a mi misma, qué gracia me hago yo sola, si es que... -.
Que digo que la Old Library que os conté ayer, que está en el Trinity College - que por cierto se construyó a semejanza de las universidades británicas (y protestantes, claro) para que los irlandeses protestantes, que eran los que tenían derecho a estudiar, no se fueran a otros países a hacerlo, como Francia, Italia o España, donde les pudieran contagiar pensamientos católicos -, decía que la Biblioteca está forrada de madera de los árboles de las montañas de Wicklow.
"¡Ah! pues qué bien" diréis. Pues mira sí, es muy interesante, oyes. También es interesante que hay un lago en lo alto de las montañas... bueno, en lo alto no, en un vallecito, que lo llaman el lago de la Guinness, porque el agua es negra negra como el sobaco de un grillo por la turba (que en la zona hay mucha), y porque la orilla tiene una zona de arena blanca, así que al mirar el lago desde lo alto, parece una pinta de Guinness. Y si no, juzgad.

Ahí al ladito, por cierto, hay una mansión donde Michael Jackson se hospedaba de vez en cuando. Las malas lenguas - en Irlanda por lo visto hay muchas malas lenguas - dicen que aquí es donde empezó a quedarse blanco. Que aquí los negros se vuelven blancos. Y ¿la gracia dónde está?. Pues ni idea, pero es lo que dicen y yo os lo cuento para que proceséis la información.

Volviendo a los señores Guinness, que fueron ellos los que se dieron cuenta - por lo visto - de lo buena que era el agua de las montañas de Wicklow, y construyeron canalizaciones para llevar el agua de las montañas hasta Dublín para fabricar la cerveza con el agua de Wicklow. Luego claro, los políticos se dieron cuenta y dijeron "¡anda la leche!" y le copiaron el invento al Sr. Guinness.
¿Sabíais que el ADN de los irlandeses de la costa oeste y los habitantes del norte de España es muy parecido? Pues ala, ya lo sabéis. Por eso en el oeste de Irlanda son más morenos y con facciones y caracteres más parecidos a los españoles. Porque por lo visto, como en Galway había puerto y mantenían relaciones marítimas con España, pues... ya se sabe, una novia en cada puerto.
Por eso y por la historia. Perdón, por la Historia. Nos contó nuestro amigo Javier las batallitas de Enrique VIII, Caterina de Aragón, Ana Bolena, María Tudor y la señora castañera que seguro que andaba por ahí. Y si no la pongo yo, que las castañeras se merecen su respeto - ¡¡ay qué ricas las castañas asadas!! ¡¡yo quiero!! -. Y nos contó que, a parte de lo majérrimos que somos los españoles, que nos tienen mucho aprecio por mandar a la Armada Invencible. Ya sabéis, a Nadal, Ferrero, Verdasco y todos éstos... ¡Ah! no... no, esos no. Que además Nadal ahora no anda muy "católico" - jajajaja si es que ¡no me digáis que no tengo gracia! -. Pues eso, que mandaron a la Armada Invencible para echar a los Británicos - pesaos los Británicos, cojona - y aunque no sirvió de mucho, pues el gesto gustó, para qué mentir. Así que nos guardan cariño por eso. Por eso y porque nos gusta la cerveza más que a un tonto un lápiz y somos los primeros que nos emborrachamos con ellos en los bares y les damos palique. Yo no, pero vaya, los españoles en general sí, y no digáis que no.
Y luego está San Kevin. San Kevin, si os digo la verdad, no sé qué hizo por la humanidad. Así como San Patricio trajo el cristianismo a Irlanda, San Kevin lo más que hizo es plantarse en un pueblo de Glendalough y con el tiempo se ha quedado en ruinas y han ido a rodar allí películas tan tan de renombre como "PD: Te quiero". Ahí lo llevas. Que las ruinas tienen su encanto ¿eh? que yo no digo que no, que además me hinché a hacer fotos a lápidas como si me fuera la vida en ello - jajajaj estó sobrada hoy ¿eh? -. Y nos hicimos una foto también en la cruz de San Patricio... sí, oye, que sea el sitio de San Kevin (Costner les faltaba añadir) no quiere decir que San Patricio no se dejara caer por ahí. Que es como el Sr. Guinness, que está en todas partes. Pues resulta que dicen que la cruz ésta (que ahora que lo pienso, lo de San Patricio se lo debió inventar el tipo, porque la cruz es celta... pero bueno) es como Canaletas... pero sin beber. Que si eres capaz de rodear la cruz con los brazos, vuelves a Glendalough y al sitio éste en particular.

Nosotras, como veis, vamos sobradas. Volvemos fijo.
Y por lo demás, contaros que en las montañas de Wicklow, Glendalough y alrededores, se rodaron películas como Braveheart, PD: Te quiero y unas cuantas más que nos dijo, pero se me mezclan con las históricas Michael Collins, Las Hermanas Bolenas y alguna que otra más. Tendría que mirar la chuleta pero me da taaaaanta pereza. Por cierto que las históricas tienen que estar bien pero yo paso de verlas de momento. Que vi The Boxer y soñé que me querían meter en el IRA y que me perseguían a balazos por Dublín. Sería la fiebre, puede ser, pero tuve bastante.
¡Ah! y por cierto... mi móvil español ha muerto, por si queríais saberlo. Espero que resucite un día de estos pero no las tengo todas conmigo...

Dicho ésto, vamos al lío. Pongamos que hoy va a ser esto un relato de curiosidades, para no tener que ceñirnos a un guión especifico si no más bien dejarnos llevar por las cosas que se saben o se hacen saber de Irlanda.
Por ejemplo: cuando pensamos en Irlanda, a todos nos viene a la mente la Guinness. Es impepinable. La Guinness, los tréboles, el rugby y los leprechauns - que son los duendes estos del gorrito -, y si nos ponemos ya más intensos, San Patricio. Bien. Pues tú vas a las tiendas éstas típicas de regalitos y resulta que están plagadas de ovejas por doquier. Que si un delantal de ovejas, que si un llavero de ovejas, que si una oveja en sí misma... hasta en las lápidas he visto yo ovejas (y no es coña... ¡tengo pruebas!). Y tú, llega un momento que te dices a ti mismo:
- Y qué carajo querrá decir ésto de la oveja...
Porque claro, al principio te hacen gracia las ovejitas, ahí tan monas ellas, que hacen camisetas con dibujos de ovejas que se tapan con paraguas por aquello de la lluvia en Irlanda... vale, sí. Pero ¿y qué?.
Pues muy sencillo. ¡Hemos descubierto el secreto de las ovejas! Resulta que las ovejas de Wicklow - concretamente - son muy conocidas en Irlanda y muy valoradas porque su lana, por lo visto, ¡es impermeable!. ¡Ala la leche! (de la oveja, para más inri). No sabéis la tranquilidad que me dio cuando me dieron una explicación a tan inquietante dilema. Y también empiezo a pensar que es verdad porque unas botas que me compré aquí - por necesidad, lo juro - son de tela y forradas por dentro de pelillo, y ya puede llover que no se me calan los pies. Me quito las botas y los calcetines están secos secos. Así que deduzco que la tela estará hecha con la lana de las ovejas de Wicklow. O no, qué más da, el caso es que no me mojo y voy la mar de calentita.
Resuelto este dilema, pasamos al segundo dilema... Hay en Dublín un barrio que se llama el Barrio Georgiano. Se caracteriza por casas de hasta cuatro plantas, construidas en ladrillo rojo, con ventanas normalmente blancas de palillería y las típicas puertas con un arco de medio punto encima y cristaleras. Las puertas, aquí en Dublín, son de "colorinchis". Las del barrio Georgiano de Londres, por lo visto, son negras. Pues resulta que se pintaron de negro por la muerte de un rey - que no recuerdo quién era, lo siento, miradlo en wikipedia que a mi no me apetece, gracias - en señal de luto. Y aquí, como son así de monárquicos y tan pro-Reino Unido, pues dijeron "ala, de colorinchis". Aunque bien dicen las malas lenguas que en verdad siempre habían estado pintadas del mismo color, las casas no estaban numeradas y todas parecían iguales. Hasta que un día un hombre llegó borracho a su casa, encontró a su mujer con otro y mató al susodicho. Luego se dio cuenta de que se había equivocado de casa. Así que para evitar males futuros, pues dijeron "ala, de colorinchis", y solucionado el problema.
Otra cosa interesante de las casas georgianas es que, cuantas más ventanas tenían, más ricos se suponía que eran los dueños, ya que se pagaba por el número de ventanas de la edificación. Es por eso, también, que las ventanas del Banco de Irlanda están selladas, porque no había pasta para pagar todas las ventanas que habían planificado - según dicen las malas lenguas también, porque igual había otras razones de fondo -.
Aquí, por cierto, antes de que se me olvide, la embajada de Inglaterra no tiene izada la bandera... será por el amor que se profesan entre las dos islas... bueno, será no, es.
Bueno que me estoy yendo por los cerros de Wicklow - jajaja qué chiste más malo que me acabo de hacer yo misma a mi misma, qué gracia me hago yo sola, si es que... -.
Que digo que la Old Library que os conté ayer, que está en el Trinity College - que por cierto se construyó a semejanza de las universidades británicas (y protestantes, claro) para que los irlandeses protestantes, que eran los que tenían derecho a estudiar, no se fueran a otros países a hacerlo, como Francia, Italia o España, donde les pudieran contagiar pensamientos católicos -, decía que la Biblioteca está forrada de madera de los árboles de las montañas de Wicklow.
"¡Ah! pues qué bien" diréis. Pues mira sí, es muy interesante, oyes. También es interesante que hay un lago en lo alto de las montañas... bueno, en lo alto no, en un vallecito, que lo llaman el lago de la Guinness, porque el agua es negra negra como el sobaco de un grillo por la turba (que en la zona hay mucha), y porque la orilla tiene una zona de arena blanca, así que al mirar el lago desde lo alto, parece una pinta de Guinness. Y si no, juzgad.

Ahí al ladito, por cierto, hay una mansión donde Michael Jackson se hospedaba de vez en cuando. Las malas lenguas - en Irlanda por lo visto hay muchas malas lenguas - dicen que aquí es donde empezó a quedarse blanco. Que aquí los negros se vuelven blancos. Y ¿la gracia dónde está?. Pues ni idea, pero es lo que dicen y yo os lo cuento para que proceséis la información.

Volviendo a los señores Guinness, que fueron ellos los que se dieron cuenta - por lo visto - de lo buena que era el agua de las montañas de Wicklow, y construyeron canalizaciones para llevar el agua de las montañas hasta Dublín para fabricar la cerveza con el agua de Wicklow. Luego claro, los políticos se dieron cuenta y dijeron "¡anda la leche!" y le copiaron el invento al Sr. Guinness.
¿Sabíais que el ADN de los irlandeses de la costa oeste y los habitantes del norte de España es muy parecido? Pues ala, ya lo sabéis. Por eso en el oeste de Irlanda son más morenos y con facciones y caracteres más parecidos a los españoles. Porque por lo visto, como en Galway había puerto y mantenían relaciones marítimas con España, pues... ya se sabe, una novia en cada puerto.
Por eso y por la historia. Perdón, por la Historia. Nos contó nuestro amigo Javier las batallitas de Enrique VIII, Caterina de Aragón, Ana Bolena, María Tudor y la señora castañera que seguro que andaba por ahí. Y si no la pongo yo, que las castañeras se merecen su respeto - ¡¡ay qué ricas las castañas asadas!! ¡¡yo quiero!! -. Y nos contó que, a parte de lo majérrimos que somos los españoles, que nos tienen mucho aprecio por mandar a la Armada Invencible. Ya sabéis, a Nadal, Ferrero, Verdasco y todos éstos... ¡Ah! no... no, esos no. Que además Nadal ahora no anda muy "católico" - jajajaja si es que ¡no me digáis que no tengo gracia! -. Pues eso, que mandaron a la Armada Invencible para echar a los Británicos - pesaos los Británicos, cojona - y aunque no sirvió de mucho, pues el gesto gustó, para qué mentir. Así que nos guardan cariño por eso. Por eso y porque nos gusta la cerveza más que a un tonto un lápiz y somos los primeros que nos emborrachamos con ellos en los bares y les damos palique. Yo no, pero vaya, los españoles en general sí, y no digáis que no.
Y luego está San Kevin. San Kevin, si os digo la verdad, no sé qué hizo por la humanidad. Así como San Patricio trajo el cristianismo a Irlanda, San Kevin lo más que hizo es plantarse en un pueblo de Glendalough y con el tiempo se ha quedado en ruinas y han ido a rodar allí películas tan tan de renombre como "PD: Te quiero". Ahí lo llevas. Que las ruinas tienen su encanto ¿eh? que yo no digo que no, que además me hinché a hacer fotos a lápidas como si me fuera la vida en ello - jajajaj estó sobrada hoy ¿eh? -. Y nos hicimos una foto también en la cruz de San Patricio... sí, oye, que sea el sitio de San Kevin (Costner les faltaba añadir) no quiere decir que San Patricio no se dejara caer por ahí. Que es como el Sr. Guinness, que está en todas partes. Pues resulta que dicen que la cruz ésta (que ahora que lo pienso, lo de San Patricio se lo debió inventar el tipo, porque la cruz es celta... pero bueno) es como Canaletas... pero sin beber. Que si eres capaz de rodear la cruz con los brazos, vuelves a Glendalough y al sitio éste en particular.

Nosotras, como veis, vamos sobradas. Volvemos fijo.
Y por lo demás, contaros que en las montañas de Wicklow, Glendalough y alrededores, se rodaron películas como Braveheart, PD: Te quiero y unas cuantas más que nos dijo, pero se me mezclan con las históricas Michael Collins, Las Hermanas Bolenas y alguna que otra más. Tendría que mirar la chuleta pero me da taaaaanta pereza. Por cierto que las históricas tienen que estar bien pero yo paso de verlas de momento. Que vi The Boxer y soñé que me querían meter en el IRA y que me perseguían a balazos por Dublín. Sería la fiebre, puede ser, pero tuve bastante.
¡Ah! y por cierto... mi móvil español ha muerto, por si queríais saberlo. Espero que resucite un día de estos pero no las tengo todas conmigo...
lunes, 30 de noviembre de 2009
Día 67 - Book of Kells y Dublin's Castle
O de cómo entrar en los sitios por la cara. Sí, pensaba yo que no iba a tener cosas que contar hoy y ¡vaya que si tengo!.
Saray nos ha avisado muy amablemente de que hoy se podía entrar gratis en monumentos de toda la ciudad, que aprovechásemos. Así que con un poco de ganas nos hemos plantado Laura y yo en el Trinity College para ver el Book of Kells y si nos daba tiempo ir al Castillo de Dublín. Y hemos llegado donde estaba el chico que vendía las entradas y hemos visto un cartelito que ponía "gratis para los senior citizens". A mi eso de primeras no me ha sonado bien. Que ya le había dicho yo a Deivid que me iba antes del trabajo porque era día gratis para los senior citizens y me ha dicho "pero si tú no eres senior" y yo le he dicho "ya, pero tengo carnet de estudiante" y me he quedado tan ancha. Me ha vuelto a mirar raro y me dicho que vale que me fuera pero nada convencido. Ahora creo que pensaba él que podía estar tomándole el pelo. ¿Por qué?. Pues porque al chico que vendía las entradas le he preguntado muy amablemente...
- Esto de senior ¿qué significa?.
Y él me ha contestado.
- Mayores de 60 años...
¡Acabaramos! (En mi mente la cara de Deivid que ya verás mañana cuando me vea aparecer).
Total que nos hemos mirado Laura y yo... y se la hemos colado (leer con voz y cara de no haber roto un plato en la vida) "pues es que pensábamos que era gratis para todos, porque mira, que una amiga nos ha dicho que era gratis, jolin qué faena..." y nos ha dejado entrar. Así. By the face. Ea.
Y con las mismas nos hemos ido al Dublin's Castle a ver qué se cocía y, ahora que nos sabíamos la estrategia, pues lo hemos intentado... Pero esta vez no ha colado. Aunque nos han hecho descuento y hemos entrado por 3.50 eurillos. No está mal ¿no?.
Por cierto que el Book of Kells es un libro muy antiguo antiquísimo que se guarda en la Old Library del Trinity College. La biblioteca es una pasada, de éstas antiguas abovedadas y forradas de madera hasta arriba, rollo Harry Potter. Y el Castillo de Dublín es un edificio que pertenece al gobierno y es donde han tenido lugar prácticamente todos los acontecimientos importantes de la historia más o menos moderna de la política de Dublín y de Irlanda.
Y dicho ésto, os voy a hablar de la catedral de San Patricio.
La Catedral de San Patricio es interesante sobre todo por lo impresionante que es. Que su historia también tiene su aquel porque era católica y la construyeron en las afueras de los límites de la ciudad para no tener que someterse a la política protestante y porque aun así pasó a manos protestantes y cuando se independizó Irlanda, la Corona Británica se llevó todo el oro, la plata y todo lo valioso a Inglaterra y aquí quedaron cosas muy costosas de mantener para lo poco que rentaban y demás, pero aún así, la catedral te sorprende por lo impresionante que es visualmente.

Aparte de que está construida con corredores a la izquierda y a la derecha para que la gente se acercara en procesión a saludar a los santos durante la misa - que duraba horas y le gente hasta comía durante el sermón -, es interesante saber que tuvo que ser reconstruida precisamente por petición/orden/llamémosle X de los señores Guinness - que lo creáis o no, están en todas partes -. Pusieron la pasta y ala. A correr.
A pesar de todo, la reconstrucción es un poco allá que te va, porque las columnas y las paredes no son de piedra, son de cemento relleno de hormigón. Timo, en otras palabras. Tienen muchas esculturas eso sí, y el suelo que pusieron tras la remodelación es muy chulo. Aunque claro, hay que entender que la remodelaran porque, como nos contó la guía, la catedral se construyó sobre dos islotes sobre el río y los suelos estaban inundados. El río no pasa por ahí ahora pero por entonces debe ser que sí.
Además, existía una orden de caballeros, llamada la Orden de los Caballeros de San Patricio, que no eran caballeros ni eran na', pero que tenían su sitio en la catedral. Eran gente adinerada que tenía cierto poder y bueno, ya sabéis cómo son éstas cosas. Así que a ellos les pusieron el sitio de los "prefes" en la Catedral y encima del asiento de cada uno había un casco en referencia a lo de "caballeros" y una bandera con el escudo de la familia a la que pertenecía cada uno.

La orden ya no existe pero el sitio de los "prefes" lo conservaron por aquello de la historia y esas cosas. También conservan un piano de pared o un órgano (no me acuerdo del detalle, lo siento) que pertenecía a Haendel -quien, si no recuerdo mal, compuso El Mesías para que fuera interpretado allí -. En Navidades, actualmente, las iglesias se ponen de acuerdo para que un día se represente El Mesías en todas las iglesias de Dublín.
A pesar de todo, los irlandeses no sienten la catedral de San Patricio como suya. Sí, San Patricio es su patrón, pero la catedral tiene mucho de tintes protestantes y después de la independencia quedó más bien como emblema turístico que como representación católica, así que los irlandeses en general y los dublineses en particular, toman más como suya la catedral de Pro (que no he visto, ni sé dónde está, así que no exijáis ¿eh?).
Y los señores Guinness están en todas partes como os decía porque además andan también por Wicklow haciendo de las suyas con el agua de las montañas y esas cosas. Pero casi mejor que antes de enrollarme de mala manera otra vez, os doy un respiro y mañana, si no vuelvo a irme de gratis a los sitios o me caigo por las escaleras o algo digno de mención, de verdad, si no pasa nada paranormal, os cuento lo de Wicklow. Prometido.
Saray nos ha avisado muy amablemente de que hoy se podía entrar gratis en monumentos de toda la ciudad, que aprovechásemos. Así que con un poco de ganas nos hemos plantado Laura y yo en el Trinity College para ver el Book of Kells y si nos daba tiempo ir al Castillo de Dublín. Y hemos llegado donde estaba el chico que vendía las entradas y hemos visto un cartelito que ponía "gratis para los senior citizens". A mi eso de primeras no me ha sonado bien. Que ya le había dicho yo a Deivid que me iba antes del trabajo porque era día gratis para los senior citizens y me ha dicho "pero si tú no eres senior" y yo le he dicho "ya, pero tengo carnet de estudiante" y me he quedado tan ancha. Me ha vuelto a mirar raro y me dicho que vale que me fuera pero nada convencido. Ahora creo que pensaba él que podía estar tomándole el pelo. ¿Por qué?. Pues porque al chico que vendía las entradas le he preguntado muy amablemente...
- Esto de senior ¿qué significa?.
Y él me ha contestado.
- Mayores de 60 años...
¡Acabaramos! (En mi mente la cara de Deivid que ya verás mañana cuando me vea aparecer).
Total que nos hemos mirado Laura y yo... y se la hemos colado (leer con voz y cara de no haber roto un plato en la vida) "pues es que pensábamos que era gratis para todos, porque mira, que una amiga nos ha dicho que era gratis, jolin qué faena..." y nos ha dejado entrar. Así. By the face. Ea.
Y con las mismas nos hemos ido al Dublin's Castle a ver qué se cocía y, ahora que nos sabíamos la estrategia, pues lo hemos intentado... Pero esta vez no ha colado. Aunque nos han hecho descuento y hemos entrado por 3.50 eurillos. No está mal ¿no?.
Por cierto que el Book of Kells es un libro muy antiguo antiquísimo que se guarda en la Old Library del Trinity College. La biblioteca es una pasada, de éstas antiguas abovedadas y forradas de madera hasta arriba, rollo Harry Potter. Y el Castillo de Dublín es un edificio que pertenece al gobierno y es donde han tenido lugar prácticamente todos los acontecimientos importantes de la historia más o menos moderna de la política de Dublín y de Irlanda.
Y dicho ésto, os voy a hablar de la catedral de San Patricio.
La Catedral de San Patricio es interesante sobre todo por lo impresionante que es. Que su historia también tiene su aquel porque era católica y la construyeron en las afueras de los límites de la ciudad para no tener que someterse a la política protestante y porque aun así pasó a manos protestantes y cuando se independizó Irlanda, la Corona Británica se llevó todo el oro, la plata y todo lo valioso a Inglaterra y aquí quedaron cosas muy costosas de mantener para lo poco que rentaban y demás, pero aún así, la catedral te sorprende por lo impresionante que es visualmente.

Aparte de que está construida con corredores a la izquierda y a la derecha para que la gente se acercara en procesión a saludar a los santos durante la misa - que duraba horas y le gente hasta comía durante el sermón -, es interesante saber que tuvo que ser reconstruida precisamente por petición/orden/llamémosle X de los señores Guinness - que lo creáis o no, están en todas partes -. Pusieron la pasta y ala. A correr.
A pesar de todo, la reconstrucción es un poco allá que te va, porque las columnas y las paredes no son de piedra, son de cemento relleno de hormigón. Timo, en otras palabras. Tienen muchas esculturas eso sí, y el suelo que pusieron tras la remodelación es muy chulo. Aunque claro, hay que entender que la remodelaran porque, como nos contó la guía, la catedral se construyó sobre dos islotes sobre el río y los suelos estaban inundados. El río no pasa por ahí ahora pero por entonces debe ser que sí.
Además, existía una orden de caballeros, llamada la Orden de los Caballeros de San Patricio, que no eran caballeros ni eran na', pero que tenían su sitio en la catedral. Eran gente adinerada que tenía cierto poder y bueno, ya sabéis cómo son éstas cosas. Así que a ellos les pusieron el sitio de los "prefes" en la Catedral y encima del asiento de cada uno había un casco en referencia a lo de "caballeros" y una bandera con el escudo de la familia a la que pertenecía cada uno.

La orden ya no existe pero el sitio de los "prefes" lo conservaron por aquello de la historia y esas cosas. También conservan un piano de pared o un órgano (no me acuerdo del detalle, lo siento) que pertenecía a Haendel -quien, si no recuerdo mal, compuso El Mesías para que fuera interpretado allí -. En Navidades, actualmente, las iglesias se ponen de acuerdo para que un día se represente El Mesías en todas las iglesias de Dublín.
A pesar de todo, los irlandeses no sienten la catedral de San Patricio como suya. Sí, San Patricio es su patrón, pero la catedral tiene mucho de tintes protestantes y después de la independencia quedó más bien como emblema turístico que como representación católica, así que los irlandeses en general y los dublineses en particular, toman más como suya la catedral de Pro (que no he visto, ni sé dónde está, así que no exijáis ¿eh?).
Y los señores Guinness están en todas partes como os decía porque además andan también por Wicklow haciendo de las suyas con el agua de las montañas y esas cosas. Pero casi mejor que antes de enrollarme de mala manera otra vez, os doy un respiro y mañana, si no vuelvo a irme de gratis a los sitios o me caigo por las escaleras o algo digno de mención, de verdad, si no pasa nada paranormal, os cuento lo de Wicklow. Prometido.
domingo, 29 de noviembre de 2009
Día 66 - Domingueras.
He pensado que a las horas que son no me voy a poner a dar charlas históricas. Más que nada porque ya que me pongo, lo hago decentemente y no para contarlo sólo de pasada. Así que, como muy presumiblemente, mañana no tendré muchas cosas interesantes que contar, aprovecho este momento para contar lo más divertido de éste fin de semana.
Empecemos por el viernes.
El viernes, como el sábado pensábamos madrugar para irnos de excursión Laura, Saray y yo (Óscar estaba con sus amigos, que habían venido a verle y Jaime se fue a París... ¡así se las gastan algunos!), decidimos salir muy poquito por la noche y yo me quedaba en casa da Saray a dormir. Eso hicimos. Nos juntamos las tres Marías con más bien pocas ganas y nos fuimos a tomar "unos algos". Así que para animarnos, del alma nos salió ir haciendo alarde del espíritu de la Navidad por las calles de Dublín, cogimos unas guirnaldas de la basura, las paseamos sobre nosotras mismas por medio Dublín, nos hicimos unas fotos con una vaca y las guirnaldas y luego ya nos fuimos a por esos algos. Que tampoco había que pasarse.

Fuimos a un bar muy chulo que antiguamente era una iglesia, pero por lo que fuera la vendieron y quien la compró montó un bar, con el increíblemente original nombre de "The Church" - La iglesia -. La verdad es que tiene su gracia porque conservan el interior muy muy bien e incluso conservan también el órgano. Está muy bien iluminado y tiene un ambiente muy cool. La pega: es un poco caro. Pero nosotras nos apalancamos allí y cuando quisimos darnos cuenta nos teníamos que ir porque perdíamos el último bus... ahí nos teníais que ver a las Marías - en este caso Saray y yo - corriendo a trote gorrinero por las calles de Dublín para no perder el bus. Saray con su vestido-cortina (dijimos que nos volveríamos horteras... ¡ella ya lo está consiguiendo! - Saray, guapa, ¡te quiero!), tocando a la puerta del autobús y el tío que no nos abría... madre mía casi vomitamos la bebida. Pero lo conseguimos. Coger el bus digo, no vomitar.
Y llegamos a su casa. Y nos encontramos a su host-mother y a sus dos hermanas en el salón, con una luz muy tenue a base de velas, y las tres más pedo que Alfredo haciéndose fotos de lo más estrambótico. Nuestras caras un poema, claro, y bueno, a todo esto, era la primera vez que coincidíamos la host-mother y yo, así que figuraos... Aunque no ha influido para nada en la imagen que ya tengo de ella. Una verdadera superwoman.
Y Saray yo nos fuimos a dormir después de una charla sobre historia, política y religión que, sin darnos cuenta, nos vino muy bien para la excursión del día siguiente. Bueno, a todo esto, en teoría teníamos que esperar a que Óscar nos avisase de si sus amigos también querían hacer la excursión con nosotras. A la 1 de la mañana llama Óscar:
- Ey Evita ¿dónde estáis?
Las caras de Saray y mía de nuevo un poema. Sí. Pero bueno, aclarada la duda (que por otro lado, después de lo de Belfast, ya nos habíamos encargado de dejar solucionada), sabíamos que nos íbamos las tres "solitas" (entre comillas) y ya está.
Y llegó el día siguiente, y Eva, muy buenamente, probó el suelo de la casa de Saray con una espectacular caída por las escaleras. Mis rodillas aún se resienten. Parecía una tullida según caía... en fin, no nos recreemos. Nos fuimos a O'Connell que es de donde salía nuestra excursión, de la puerta del Gresham Hotel. Cómo no, siempre que quedamos para una excursión, Eva y Saray llegan media hora antes. Como tiene que ser. Así que, como hacía un frío de perros - por no decir de pelotas - nos metimos en el hotel (que no veáis qué hotel) a mirar al techo tan bonito que tenían, sentadas en unos sofás rojos de terciopelo. Como unas reinonas oye.

Este es el techo que tenía la zona del hotel donde nos sentamos.
Llegado el momento, nos fuimos a la puerta y empezamos a hacer círculo alrededor de un chico que resultó llamarse Javier y era de Zaragoza. La excursión la organiza una empresa - la suya - que se llama Dublín en Español (tiene web: ésta) y que organiza rutas muy majas por distintas zonas. La nuestra era la excursión a Wicklow, que nos llevaba a los jardines de Powerscourt y al valle de Glendalough - que os contaré mañana detenidamente -.
La cuestión es que nosotras ya nos hemos hecho a lo extremadamente educados y respetuosos que son aquí, y muy buenamente nos pusimos a hacer cola. Claro. No nos acordábamos - ¡para nada! - de que íbamos con españoles. Todos españoles. Con lo que ello conlleva: aglomeraciones histéricas, todo el mundo quiere ser el primero, y si puedo me cuelo y que les den a los demás. Vale. Pues como os he dicho, no nos acordábamos para nada de que íbamos con españoles así que yo, muy alegremente, solté:
- ¡Ala!, ya se nos han colado por toda la cara...
Y ¿qué pasó?. Pues que la chica se giró y me miró con cara de asesina. ¡Encima!. Si la que te has colado has sido tú, ¡perra!.
Pero sí. Todos sabemos que la moraleja es otra...
Y nos fuimos de viaje más felices que unas perdices rodeadas de malagueñas, catalanes y madrileños, el zaragozano de guía, su amigo el argentino que vive en Edimburgo pero que está de visita en Dublín y el conductor, Shaimus "Schumacher" - porque no veáis cómo conducía... ¡qué miedo! -.
El tiempo estupendo oiga. Un frío de perros - otra vez de perros por no decir de pelotas - pero no llovía y eso es MUY importante. Así que disfrutamos de unos jardines acompañadas de la visita de Papá Noel y de Armando.
Armando.
¿Quién es Armando?. Armando es un señor que hacía la excursión también, que iba acompañado de una señora que para nada pegaba con él y que era muy muy raro. Raro él, no ella. Nos cogió cariño (o algo) debe de ser porque se aprendió nuestros nombres que da gusto... nos iba grabando con su cámara y todo y nos daba una chapa que "pa qué las prisas". Para la posteridad quedarán frases como:
- De derecha a izquierda... Laura, Eva y Saraaa.
Al hombre le dio con Saray y la llamaba Sara. Pero Sara alargando la a final como cuando Pocholo decía "fiestaaaa". Pues igual. Saraaa. Y un poco garrulo. Igual. Y con la parabólica puesta que iba el hombre, que aún no sabemos cómo se enteró que Laura era maestra, Saray enfermera y yo... bueno ¡que estoy en una radio!.

Aquí estamos las tres con nuestros gorritos de Papá Noel - no me creíais cuando he dicho lo de Papá Noel ¿eh? - en los jardines de Powerscourt, que es el palacio de detrás. La foto la hizo nuestro querido amigo Armando. De Madrid además. A éste nos le encontramos el 18 en el aeropuerto seguro...
Entre tanto, nos íbamos haciendo fotos - censuradas algunas... que hacer fotos de culos a veces es muy cruel y muy lamentable... -, fotos chorras por doquier. Pero claro cuando hay mucha gente que se quiere hacer fotos en los mismos sitios suele pasar que se te ponen por delante, que se cruzan, que no se quitan... y claro, vuelves a olvidarte de que estás entre españoles y sueltas:
- Señoooooraaa...
o
- Nada sin ninguna prisa ¿eh? que tengo todo el día...
La primera volví a ser yo. Y la señora no me escuchó. Pero la segunda fue Laura y la señora sí la escuchó.
Cuando volvamos a España vamos a tener un problema...
Y pasamos el día entre jardines, montañas, lagos, Armandos... y pasándonoslo estupendamente. Aunque llevábamos nuestro fantástico sandwich de salchichón en la mochila, nos decidimos a comer en un restaurante de Glendalough y no sabéis qué acierto. Probamos el típico Irish Stew que es un estofado de ternera riquísimo - tranquilo papá, nada que envidiar a los tuyos (guiño, guiño) - y una tarta que se llama Sticky toffee que estaba... ¡ay omá que rica!.
Luego añadir que además el restaurante era una cucada. En realidad era una casa de una familia que tenían adaptada una zona para recibir a gente y servir comidas. Hasta se podía comer en la cocina con las mujeres cocinando a la vez. Podías ver la casa entera si querías y hacer fotos a placer.

Aquí Laura y yo con el Irish Stew

Y aquí las mujeres preparándonos el Sticky Toffee.
Volvimos a Dublín entre una espesa niebla que nunca habíamos visto aquí y que en realidad tampoco vimos demasiado porque nos quedamos tronchadísimas en el bus de vuelta. Nuestro amigo Javier, que lleva 7 años y medio en Dublín - ya son ganas... - nos dijo que le llamásemos un día de estos entre semana y que hacíamos la ruta de los pubs (podéis verlo en la web) pero en exclusiva para nosotros cinco (los cinco leireonardos - los activos -) que así lo hacíamos más tranquilos sin tener que seguir el ritmo de los que vienen de turistiqueo. Más adaptado, vaya. Muy majo.
Aquí ya nos desperdigamos un ratillo para irnos a casa a duchar, cambiarnos y tal, y por el camino me chupé una granizada muy maja que no me agujereó la cabeza pues porque debe de ser que ya va a haciendo costra con el frió y tengo una capa de más o vete a saber... pero todita me la zampé. Granizando. Sólo me queda ver nevar aquí y ya sí que podremos decir que hemos visto todas las estaciones en tres meses. Que el sol y el calorcito ya lo tuvimos los primeros días así que..
Ya por la noche nos fuimos de paranoia a darlo todo al Porterhouse (mirad aquí si queréis) a ver cómo todos los más feos de Dublín querían ligar con nosotras. Tuvimos de todo, desde Ricardos Bofilles cualquieras, hasta "modelos" que iban fardando de serlo, pasando por feos sin más. Llegaba un punto que sólo verlos aparecer decías "esos nos entran" y zasca.
Por cómo somos y por lo patético de la situación, no podíamos parar de reír. Así somos.
Saray se fue con su host-mother y sus hermanas, que también estaban allí y yo me fui a dormir a casa de Laura. Hoy queríamos aprovechar el día, pero hasta las doce o más no nos hemos levantado, y con toda nuestra pachorra. Habiendo quedado a las dos con Saray, nos hemos sentado en el sofá a desayunar tranquilamente y de repente:
- Tía ¿qué hora es?
- Yo qué sé tía, míralo tú.
- Joder tronca míralo tú...
Las 13.30. ¡LAS 13.30!. Lo más cachondo es que hacía 5 minutos le habíamos comentado la jugada a la host-mother de Laura - que por cierto conoce a Obama y tiene una foto suya con él pegada en la caldera... no comments - y la muy jodía no te creas que nos ha dicho "chicas pues vais un poco mal de tiempo". Qué va. Pa' qué.
- ¡Joder!.
Corre que te corre, tú vístete que yo me lavo, venga va.
Pues con todo y con eso hemos llegado a las 14.15 y Saray ha llegado más tarde. Ja.
Y hemos visto la exposición de Francis Bacon en la Hugh Lane Gallery, quien por cierto - Francis Bacon, no Hugh Lane -, en sus últimos años, guardaba un parecido más que asombroso con Raphael. Por cierto que la exposición que hemos visto, la llevan a Madrid en febrero parece ser.
Y después de culturizarnos hemos ido al Queen of tarts a ponernos gordas de ricas tartas irlandesas - sí, más gordas y sí, más tartas - y después a ver el partido Barça-Madrid a un pub cualquiera.
Por cierto que es muy raro ver los partidos aquí en los pubs. Les quitan el volumen y el pub sigue con su música normal. Es raro que no haya jaleo... si te digo yo que estos irlandeses tienen su cosa ¿eh? Que son raros pero de educados, respetuosos y civilizados, ¡a veces nos ganan por goleada!
Ala ya me callo.
Mañana más.
Empecemos por el viernes.
El viernes, como el sábado pensábamos madrugar para irnos de excursión Laura, Saray y yo (Óscar estaba con sus amigos, que habían venido a verle y Jaime se fue a París... ¡así se las gastan algunos!), decidimos salir muy poquito por la noche y yo me quedaba en casa da Saray a dormir. Eso hicimos. Nos juntamos las tres Marías con más bien pocas ganas y nos fuimos a tomar "unos algos". Así que para animarnos, del alma nos salió ir haciendo alarde del espíritu de la Navidad por las calles de Dublín, cogimos unas guirnaldas de la basura, las paseamos sobre nosotras mismas por medio Dublín, nos hicimos unas fotos con una vaca y las guirnaldas y luego ya nos fuimos a por esos algos. Que tampoco había que pasarse.

Fuimos a un bar muy chulo que antiguamente era una iglesia, pero por lo que fuera la vendieron y quien la compró montó un bar, con el increíblemente original nombre de "The Church" - La iglesia -. La verdad es que tiene su gracia porque conservan el interior muy muy bien e incluso conservan también el órgano. Está muy bien iluminado y tiene un ambiente muy cool. La pega: es un poco caro. Pero nosotras nos apalancamos allí y cuando quisimos darnos cuenta nos teníamos que ir porque perdíamos el último bus... ahí nos teníais que ver a las Marías - en este caso Saray y yo - corriendo a trote gorrinero por las calles de Dublín para no perder el bus. Saray con su vestido-cortina (dijimos que nos volveríamos horteras... ¡ella ya lo está consiguiendo! - Saray, guapa, ¡te quiero!), tocando a la puerta del autobús y el tío que no nos abría... madre mía casi vomitamos la bebida. Pero lo conseguimos. Coger el bus digo, no vomitar.
Y llegamos a su casa. Y nos encontramos a su host-mother y a sus dos hermanas en el salón, con una luz muy tenue a base de velas, y las tres más pedo que Alfredo haciéndose fotos de lo más estrambótico. Nuestras caras un poema, claro, y bueno, a todo esto, era la primera vez que coincidíamos la host-mother y yo, así que figuraos... Aunque no ha influido para nada en la imagen que ya tengo de ella. Una verdadera superwoman.
Y Saray yo nos fuimos a dormir después de una charla sobre historia, política y religión que, sin darnos cuenta, nos vino muy bien para la excursión del día siguiente. Bueno, a todo esto, en teoría teníamos que esperar a que Óscar nos avisase de si sus amigos también querían hacer la excursión con nosotras. A la 1 de la mañana llama Óscar:
- Ey Evita ¿dónde estáis?
Las caras de Saray y mía de nuevo un poema. Sí. Pero bueno, aclarada la duda (que por otro lado, después de lo de Belfast, ya nos habíamos encargado de dejar solucionada), sabíamos que nos íbamos las tres "solitas" (entre comillas) y ya está.
Y llegó el día siguiente, y Eva, muy buenamente, probó el suelo de la casa de Saray con una espectacular caída por las escaleras. Mis rodillas aún se resienten. Parecía una tullida según caía... en fin, no nos recreemos. Nos fuimos a O'Connell que es de donde salía nuestra excursión, de la puerta del Gresham Hotel. Cómo no, siempre que quedamos para una excursión, Eva y Saray llegan media hora antes. Como tiene que ser. Así que, como hacía un frío de perros - por no decir de pelotas - nos metimos en el hotel (que no veáis qué hotel) a mirar al techo tan bonito que tenían, sentadas en unos sofás rojos de terciopelo. Como unas reinonas oye.

Este es el techo que tenía la zona del hotel donde nos sentamos.
Llegado el momento, nos fuimos a la puerta y empezamos a hacer círculo alrededor de un chico que resultó llamarse Javier y era de Zaragoza. La excursión la organiza una empresa - la suya - que se llama Dublín en Español (tiene web: ésta) y que organiza rutas muy majas por distintas zonas. La nuestra era la excursión a Wicklow, que nos llevaba a los jardines de Powerscourt y al valle de Glendalough - que os contaré mañana detenidamente -.
La cuestión es que nosotras ya nos hemos hecho a lo extremadamente educados y respetuosos que son aquí, y muy buenamente nos pusimos a hacer cola. Claro. No nos acordábamos - ¡para nada! - de que íbamos con españoles. Todos españoles. Con lo que ello conlleva: aglomeraciones histéricas, todo el mundo quiere ser el primero, y si puedo me cuelo y que les den a los demás. Vale. Pues como os he dicho, no nos acordábamos para nada de que íbamos con españoles así que yo, muy alegremente, solté:
- ¡Ala!, ya se nos han colado por toda la cara...
Y ¿qué pasó?. Pues que la chica se giró y me miró con cara de asesina. ¡Encima!. Si la que te has colado has sido tú, ¡perra!.
Pero sí. Todos sabemos que la moraleja es otra...
Y nos fuimos de viaje más felices que unas perdices rodeadas de malagueñas, catalanes y madrileños, el zaragozano de guía, su amigo el argentino que vive en Edimburgo pero que está de visita en Dublín y el conductor, Shaimus "Schumacher" - porque no veáis cómo conducía... ¡qué miedo! -.
El tiempo estupendo oiga. Un frío de perros - otra vez de perros por no decir de pelotas - pero no llovía y eso es MUY importante. Así que disfrutamos de unos jardines acompañadas de la visita de Papá Noel y de Armando.
Armando.
¿Quién es Armando?. Armando es un señor que hacía la excursión también, que iba acompañado de una señora que para nada pegaba con él y que era muy muy raro. Raro él, no ella. Nos cogió cariño (o algo) debe de ser porque se aprendió nuestros nombres que da gusto... nos iba grabando con su cámara y todo y nos daba una chapa que "pa qué las prisas". Para la posteridad quedarán frases como:
- De derecha a izquierda... Laura, Eva y Saraaa.
Al hombre le dio con Saray y la llamaba Sara. Pero Sara alargando la a final como cuando Pocholo decía "fiestaaaa". Pues igual. Saraaa. Y un poco garrulo. Igual. Y con la parabólica puesta que iba el hombre, que aún no sabemos cómo se enteró que Laura era maestra, Saray enfermera y yo... bueno ¡que estoy en una radio!.

Aquí estamos las tres con nuestros gorritos de Papá Noel - no me creíais cuando he dicho lo de Papá Noel ¿eh? - en los jardines de Powerscourt, que es el palacio de detrás. La foto la hizo nuestro querido amigo Armando. De Madrid además. A éste nos le encontramos el 18 en el aeropuerto seguro...
Entre tanto, nos íbamos haciendo fotos - censuradas algunas... que hacer fotos de culos a veces es muy cruel y muy lamentable... -, fotos chorras por doquier. Pero claro cuando hay mucha gente que se quiere hacer fotos en los mismos sitios suele pasar que se te ponen por delante, que se cruzan, que no se quitan... y claro, vuelves a olvidarte de que estás entre españoles y sueltas:
- Señoooooraaa...
o
- Nada sin ninguna prisa ¿eh? que tengo todo el día...
La primera volví a ser yo. Y la señora no me escuchó. Pero la segunda fue Laura y la señora sí la escuchó.
Cuando volvamos a España vamos a tener un problema...
Y pasamos el día entre jardines, montañas, lagos, Armandos... y pasándonoslo estupendamente. Aunque llevábamos nuestro fantástico sandwich de salchichón en la mochila, nos decidimos a comer en un restaurante de Glendalough y no sabéis qué acierto. Probamos el típico Irish Stew que es un estofado de ternera riquísimo - tranquilo papá, nada que envidiar a los tuyos (guiño, guiño) - y una tarta que se llama Sticky toffee que estaba... ¡ay omá que rica!.
Luego añadir que además el restaurante era una cucada. En realidad era una casa de una familia que tenían adaptada una zona para recibir a gente y servir comidas. Hasta se podía comer en la cocina con las mujeres cocinando a la vez. Podías ver la casa entera si querías y hacer fotos a placer.

Aquí Laura y yo con el Irish Stew

Y aquí las mujeres preparándonos el Sticky Toffee.
Volvimos a Dublín entre una espesa niebla que nunca habíamos visto aquí y que en realidad tampoco vimos demasiado porque nos quedamos tronchadísimas en el bus de vuelta. Nuestro amigo Javier, que lleva 7 años y medio en Dublín - ya son ganas... - nos dijo que le llamásemos un día de estos entre semana y que hacíamos la ruta de los pubs (podéis verlo en la web) pero en exclusiva para nosotros cinco (los cinco leireonardos - los activos -) que así lo hacíamos más tranquilos sin tener que seguir el ritmo de los que vienen de turistiqueo. Más adaptado, vaya. Muy majo.
Aquí ya nos desperdigamos un ratillo para irnos a casa a duchar, cambiarnos y tal, y por el camino me chupé una granizada muy maja que no me agujereó la cabeza pues porque debe de ser que ya va a haciendo costra con el frió y tengo una capa de más o vete a saber... pero todita me la zampé. Granizando. Sólo me queda ver nevar aquí y ya sí que podremos decir que hemos visto todas las estaciones en tres meses. Que el sol y el calorcito ya lo tuvimos los primeros días así que..
Ya por la noche nos fuimos de paranoia a darlo todo al Porterhouse (mirad aquí si queréis) a ver cómo todos los más feos de Dublín querían ligar con nosotras. Tuvimos de todo, desde Ricardos Bofilles cualquieras, hasta "modelos" que iban fardando de serlo, pasando por feos sin más. Llegaba un punto que sólo verlos aparecer decías "esos nos entran" y zasca.
Por cómo somos y por lo patético de la situación, no podíamos parar de reír. Así somos.
Saray se fue con su host-mother y sus hermanas, que también estaban allí y yo me fui a dormir a casa de Laura. Hoy queríamos aprovechar el día, pero hasta las doce o más no nos hemos levantado, y con toda nuestra pachorra. Habiendo quedado a las dos con Saray, nos hemos sentado en el sofá a desayunar tranquilamente y de repente:
- Tía ¿qué hora es?
- Yo qué sé tía, míralo tú.
- Joder tronca míralo tú...
Las 13.30. ¡LAS 13.30!. Lo más cachondo es que hacía 5 minutos le habíamos comentado la jugada a la host-mother de Laura - que por cierto conoce a Obama y tiene una foto suya con él pegada en la caldera... no comments - y la muy jodía no te creas que nos ha dicho "chicas pues vais un poco mal de tiempo". Qué va. Pa' qué.
- ¡Joder!.
Corre que te corre, tú vístete que yo me lavo, venga va.
Pues con todo y con eso hemos llegado a las 14.15 y Saray ha llegado más tarde. Ja.
Y hemos visto la exposición de Francis Bacon en la Hugh Lane Gallery, quien por cierto - Francis Bacon, no Hugh Lane -, en sus últimos años, guardaba un parecido más que asombroso con Raphael. Por cierto que la exposición que hemos visto, la llevan a Madrid en febrero parece ser.
Y después de culturizarnos hemos ido al Queen of tarts a ponernos gordas de ricas tartas irlandesas - sí, más gordas y sí, más tartas - y después a ver el partido Barça-Madrid a un pub cualquiera.
Por cierto que es muy raro ver los partidos aquí en los pubs. Les quitan el volumen y el pub sigue con su música normal. Es raro que no haya jaleo... si te digo yo que estos irlandeses tienen su cosa ¿eh? Que son raros pero de educados, respetuosos y civilizados, ¡a veces nos ganan por goleada!
Ala ya me callo.
Mañana más.
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