lunes, 30 de noviembre de 2009

Día 67 - Book of Kells y Dublin's Castle

O de cómo entrar en los sitios por la cara. Sí, pensaba yo que no iba a tener cosas que contar hoy y ¡vaya que si tengo!.

Saray nos ha avisado muy amablemente de que hoy se podía entrar gratis en monumentos de toda la ciudad, que aprovechásemos. Así que con un poco de ganas nos hemos plantado Laura y yo en el Trinity College para ver el Book of Kells y si nos daba tiempo ir al Castillo de Dublín. Y hemos llegado donde estaba el chico que vendía las entradas y hemos visto un cartelito que ponía "gratis para los senior citizens". A mi eso de primeras no me ha sonado bien. Que ya le había dicho yo a Deivid que me iba antes del trabajo porque era día gratis para los senior citizens y me ha dicho "pero si tú no eres senior" y yo le he dicho "ya, pero tengo carnet de estudiante" y me he quedado tan ancha. Me ha vuelto a mirar raro y me dicho que vale que me fuera pero nada convencido. Ahora creo que pensaba él que podía estar tomándole el pelo. ¿Por qué?. Pues porque al chico que vendía las entradas le he preguntado muy amablemente...

- Esto de senior ¿qué significa?.

Y él me ha contestado.

- Mayores de 60 años...

¡Acabaramos! (En mi mente la cara de Deivid que ya verás mañana cuando me vea aparecer).

Total que nos hemos mirado Laura y yo... y se la hemos colado (leer con voz y cara de no haber roto un plato en la vida) "pues es que pensábamos que era gratis para todos, porque mira, que una amiga nos ha dicho que era gratis, jolin qué faena..." y nos ha dejado entrar. Así. By the face. Ea.

Y con las mismas nos hemos ido al Dublin's Castle a ver qué se cocía y, ahora que nos sabíamos la estrategia, pues lo hemos intentado... Pero esta vez no ha colado. Aunque nos han hecho descuento y hemos entrado por 3.50 eurillos. No está mal ¿no?.

Por cierto que el Book of Kells es un libro muy antiguo antiquísimo que se guarda en la Old Library del Trinity College. La biblioteca es una pasada, de éstas antiguas abovedadas y forradas de madera hasta arriba, rollo Harry Potter. Y el Castillo de Dublín es un edificio que pertenece al gobierno y es donde han tenido lugar prácticamente todos los acontecimientos importantes de la historia más o menos moderna de la política de Dublín y de Irlanda.

Y dicho ésto, os voy a hablar de la catedral de San Patricio.

La Catedral de San Patricio es interesante sobre todo por lo impresionante que es. Que su historia también tiene su aquel porque era católica y la construyeron en las afueras de los límites de la ciudad para no tener que someterse a la política protestante y porque aun así pasó a manos protestantes y cuando se independizó Irlanda, la Corona Británica se llevó todo el oro, la plata y todo lo valioso a Inglaterra y aquí quedaron cosas muy costosas de mantener para lo poco que rentaban y demás, pero aún así, la catedral te sorprende por lo impresionante que es visualmente.



Aparte de que está construida con corredores a la izquierda y a la derecha para que la gente se acercara en procesión a saludar a los santos durante la misa - que duraba horas y le gente hasta comía durante el sermón -, es interesante saber que tuvo que ser reconstruida precisamente por petición/orden/llamémosle X de los señores Guinness - que lo creáis o no, están en todas partes -. Pusieron la pasta y ala. A correr.

A pesar de todo, la reconstrucción es un poco allá que te va, porque las columnas y las paredes no son de piedra, son de cemento relleno de hormigón. Timo, en otras palabras. Tienen muchas esculturas eso sí, y el suelo que pusieron tras la remodelación es muy chulo. Aunque claro, hay que entender que la remodelaran porque, como nos contó la guía, la catedral se construyó sobre dos islotes sobre el río y los suelos estaban inundados. El río no pasa por ahí ahora pero por entonces debe ser que sí.

Además, existía una orden de caballeros, llamada la Orden de los Caballeros de San Patricio, que no eran caballeros ni eran na', pero que tenían su sitio en la catedral. Eran gente adinerada que tenía cierto poder y bueno, ya sabéis cómo son éstas cosas. Así que a ellos les pusieron el sitio de los "prefes" en la Catedral y encima del asiento de cada uno había un casco en referencia a lo de "caballeros" y una bandera con el escudo de la familia a la que pertenecía cada uno.



La orden ya no existe pero el sitio de los "prefes" lo conservaron por aquello de la historia y esas cosas. También conservan un piano de pared o un órgano (no me acuerdo del detalle, lo siento) que pertenecía a Haendel -quien, si no recuerdo mal, compuso El Mesías para que fuera interpretado allí -. En Navidades, actualmente, las iglesias se ponen de acuerdo para que un día se represente El Mesías en todas las iglesias de Dublín.

A pesar de todo, los irlandeses no sienten la catedral de San Patricio como suya. Sí, San Patricio es su patrón, pero la catedral tiene mucho de tintes protestantes y después de la independencia quedó más bien como emblema turístico que como representación católica, así que los irlandeses en general y los dublineses en particular, toman más como suya la catedral de Pro (que no he visto, ni sé dónde está, así que no exijáis ¿eh?).

Y los señores Guinness están en todas partes como os decía porque además andan también por Wicklow haciendo de las suyas con el agua de las montañas y esas cosas. Pero casi mejor que antes de enrollarme de mala manera otra vez, os doy un respiro y mañana, si no vuelvo a irme de gratis a los sitios o me caigo por las escaleras o algo digno de mención, de verdad, si no pasa nada paranormal, os cuento lo de Wicklow. Prometido.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Día 66 - Domingueras.

He pensado que a las horas que son no me voy a poner a dar charlas históricas. Más que nada porque ya que me pongo, lo hago decentemente y no para contarlo sólo de pasada. Así que, como muy presumiblemente, mañana no tendré muchas cosas interesantes que contar, aprovecho este momento para contar lo más divertido de éste fin de semana.

Empecemos por el viernes.

El viernes, como el sábado pensábamos madrugar para irnos de excursión Laura, Saray y yo (Óscar estaba con sus amigos, que habían venido a verle y Jaime se fue a París... ¡así se las gastan algunos!), decidimos salir muy poquito por la noche y yo me quedaba en casa da Saray a dormir. Eso hicimos. Nos juntamos las tres Marías con más bien pocas ganas y nos fuimos a tomar "unos algos". Así que para animarnos, del alma nos salió ir haciendo alarde del espíritu de la Navidad por las calles de Dublín, cogimos unas guirnaldas de la basura, las paseamos sobre nosotras mismas por medio Dublín, nos hicimos unas fotos con una vaca y las guirnaldas y luego ya nos fuimos a por esos algos. Que tampoco había que pasarse.



Fuimos a un bar muy chulo que antiguamente era una iglesia, pero por lo que fuera la vendieron y quien la compró montó un bar, con el increíblemente original nombre de "The Church" - La iglesia -. La verdad es que tiene su gracia porque conservan el interior muy muy bien e incluso conservan también el órgano. Está muy bien iluminado y tiene un ambiente muy cool. La pega: es un poco caro. Pero nosotras nos apalancamos allí y cuando quisimos darnos cuenta nos teníamos que ir porque perdíamos el último bus... ahí nos teníais que ver a las Marías - en este caso Saray y yo - corriendo a trote gorrinero por las calles de Dublín para no perder el bus. Saray con su vestido-cortina (dijimos que nos volveríamos horteras... ¡ella ya lo está consiguiendo! - Saray, guapa, ¡te quiero!), tocando a la puerta del autobús y el tío que no nos abría... madre mía casi vomitamos la bebida. Pero lo conseguimos. Coger el bus digo, no vomitar.

Y llegamos a su casa. Y nos encontramos a su host-mother y a sus dos hermanas en el salón, con una luz muy tenue a base de velas, y las tres más pedo que Alfredo haciéndose fotos de lo más estrambótico. Nuestras caras un poema, claro, y bueno, a todo esto, era la primera vez que coincidíamos la host-mother y yo, así que figuraos... Aunque no ha influido para nada en la imagen que ya tengo de ella. Una verdadera superwoman.

Y Saray yo nos fuimos a dormir después de una charla sobre historia, política y religión que, sin darnos cuenta, nos vino muy bien para la excursión del día siguiente. Bueno, a todo esto, en teoría teníamos que esperar a que Óscar nos avisase de si sus amigos también querían hacer la excursión con nosotras. A la 1 de la mañana llama Óscar:

- Ey Evita ¿dónde estáis?

Las caras de Saray y mía de nuevo un poema. Sí. Pero bueno, aclarada la duda (que por otro lado, después de lo de Belfast, ya nos habíamos encargado de dejar solucionada), sabíamos que nos íbamos las tres "solitas" (entre comillas) y ya está.

Y llegó el día siguiente, y Eva, muy buenamente, probó el suelo de la casa de Saray con una espectacular caída por las escaleras. Mis rodillas aún se resienten. Parecía una tullida según caía... en fin, no nos recreemos. Nos fuimos a O'Connell que es de donde salía nuestra excursión, de la puerta del Gresham Hotel. Cómo no, siempre que quedamos para una excursión, Eva y Saray llegan media hora antes. Como tiene que ser. Así que, como hacía un frío de perros - por no decir de pelotas - nos metimos en el hotel (que no veáis qué hotel) a mirar al techo tan bonito que tenían, sentadas en unos sofás rojos de terciopelo. Como unas reinonas oye.



Este es el techo que tenía la zona del hotel donde nos sentamos.

Llegado el momento, nos fuimos a la puerta y empezamos a hacer círculo alrededor de un chico que resultó llamarse Javier y era de Zaragoza. La excursión la organiza una empresa - la suya - que se llama Dublín en Español (tiene web: ésta) y que organiza rutas muy majas por distintas zonas. La nuestra era la excursión a Wicklow, que nos llevaba a los jardines de Powerscourt y al valle de Glendalough - que os contaré mañana detenidamente -.

La cuestión es que nosotras ya nos hemos hecho a lo extremadamente educados y respetuosos que son aquí, y muy buenamente nos pusimos a hacer cola. Claro. No nos acordábamos - ¡para nada! - de que íbamos con españoles. Todos españoles. Con lo que ello conlleva: aglomeraciones histéricas, todo el mundo quiere ser el primero, y si puedo me cuelo y que les den a los demás. Vale. Pues como os he dicho, no nos acordábamos para nada de que íbamos con españoles así que yo, muy alegremente, solté:

- ¡Ala!, ya se nos han colado por toda la cara...

Y ¿qué pasó?. Pues que la chica se giró y me miró con cara de asesina. ¡Encima!. Si la que te has colado has sido tú, ¡perra!.

Pero sí. Todos sabemos que la moraleja es otra...

Y nos fuimos de viaje más felices que unas perdices rodeadas de malagueñas, catalanes y madrileños, el zaragozano de guía, su amigo el argentino que vive en Edimburgo pero que está de visita en Dublín y el conductor, Shaimus "Schumacher" - porque no veáis cómo conducía... ¡qué miedo! -.

El tiempo estupendo oiga. Un frío de perros - otra vez de perros por no decir de pelotas - pero no llovía y eso es MUY importante. Así que disfrutamos de unos jardines acompañadas de la visita de Papá Noel y de Armando.

Armando.

¿Quién es Armando?. Armando es un señor que hacía la excursión también, que iba acompañado de una señora que para nada pegaba con él y que era muy muy raro. Raro él, no ella. Nos cogió cariño (o algo) debe de ser porque se aprendió nuestros nombres que da gusto... nos iba grabando con su cámara y todo y nos daba una chapa que "pa qué las prisas". Para la posteridad quedarán frases como:

- De derecha a izquierda... Laura, Eva y Saraaa.

Al hombre le dio con Saray y la llamaba Sara. Pero Sara alargando la a final como cuando Pocholo decía "fiestaaaa". Pues igual. Saraaa. Y un poco garrulo. Igual. Y con la parabólica puesta que iba el hombre, que aún no sabemos cómo se enteró que Laura era maestra, Saray enfermera y yo... bueno ¡que estoy en una radio!.



Aquí estamos las tres con nuestros gorritos de Papá Noel - no me creíais cuando he dicho lo de Papá Noel ¿eh? - en los jardines de Powerscourt, que es el palacio de detrás. La foto la hizo nuestro querido amigo Armando. De Madrid además. A éste nos le encontramos el 18 en el aeropuerto seguro...

Entre tanto, nos íbamos haciendo fotos - censuradas algunas... que hacer fotos de culos a veces es muy cruel y muy lamentable... -, fotos chorras por doquier. Pero claro cuando hay mucha gente que se quiere hacer fotos en los mismos sitios suele pasar que se te ponen por delante, que se cruzan, que no se quitan... y claro, vuelves a olvidarte de que estás entre españoles y sueltas:

- Señoooooraaa...
o

- Nada sin ninguna prisa ¿eh? que tengo todo el día...

La primera volví a ser yo. Y la señora no me escuchó. Pero la segunda fue Laura y la señora sí la escuchó.

Cuando volvamos a España vamos a tener un problema...

Y pasamos el día entre jardines, montañas, lagos, Armandos... y pasándonoslo estupendamente. Aunque llevábamos nuestro fantástico sandwich de salchichón en la mochila, nos decidimos a comer en un restaurante de Glendalough y no sabéis qué acierto. Probamos el típico Irish Stew que es un estofado de ternera riquísimo - tranquilo papá, nada que envidiar a los tuyos (guiño, guiño) - y una tarta que se llama Sticky toffee que estaba... ¡ay omá que rica!.

Luego añadir que además el restaurante era una cucada. En realidad era una casa de una familia que tenían adaptada una zona para recibir a gente y servir comidas. Hasta se podía comer en la cocina con las mujeres cocinando a la vez. Podías ver la casa entera si querías y hacer fotos a placer.



Aquí Laura y yo con el Irish Stew



Y aquí las mujeres preparándonos el Sticky Toffee.

Volvimos a Dublín entre una espesa niebla que nunca habíamos visto aquí y que en realidad tampoco vimos demasiado porque nos quedamos tronchadísimas en el bus de vuelta. Nuestro amigo Javier, que lleva 7 años y medio en Dublín - ya son ganas... - nos dijo que le llamásemos un día de estos entre semana y que hacíamos la ruta de los pubs (podéis verlo en la web) pero en exclusiva para nosotros cinco (los cinco leireonardos - los activos -) que así lo hacíamos más tranquilos sin tener que seguir el ritmo de los que vienen de turistiqueo. Más adaptado, vaya. Muy majo.

Aquí ya nos desperdigamos un ratillo para irnos a casa a duchar, cambiarnos y tal, y por el camino me chupé una granizada muy maja que no me agujereó la cabeza pues porque debe de ser que ya va a haciendo costra con el frió y tengo una capa de más o vete a saber... pero todita me la zampé. Granizando. Sólo me queda ver nevar aquí y ya sí que podremos decir que hemos visto todas las estaciones en tres meses. Que el sol y el calorcito ya lo tuvimos los primeros días así que..

Ya por la noche nos fuimos de paranoia a darlo todo al Porterhouse (mirad aquí si queréis) a ver cómo todos los más feos de Dublín querían ligar con nosotras. Tuvimos de todo, desde Ricardos Bofilles cualquieras, hasta "modelos" que iban fardando de serlo, pasando por feos sin más. Llegaba un punto que sólo verlos aparecer decías "esos nos entran" y zasca.

Por cómo somos y por lo patético de la situación, no podíamos parar de reír. Así somos.

Saray se fue con su host-mother y sus hermanas, que también estaban allí y yo me fui a dormir a casa de Laura. Hoy queríamos aprovechar el día, pero hasta las doce o más no nos hemos levantado, y con toda nuestra pachorra. Habiendo quedado a las dos con Saray, nos hemos sentado en el sofá a desayunar tranquilamente y de repente:

- Tía ¿qué hora es?

- Yo qué sé tía, míralo tú.

- Joder tronca míralo tú...


Las 13.30. ¡LAS 13.30!. Lo más cachondo es que hacía 5 minutos le habíamos comentado la jugada a la host-mother de Laura - que por cierto conoce a Obama y tiene una foto suya con él pegada en la caldera... no comments - y la muy jodía no te creas que nos ha dicho "chicas pues vais un poco mal de tiempo". Qué va. Pa' qué.

- ¡Joder!.

Corre que te corre, tú vístete que yo me lavo, venga va.
Pues con todo y con eso hemos llegado a las 14.15 y Saray ha llegado más tarde. Ja.

Y hemos visto la exposición de Francis Bacon en la Hugh Lane Gallery, quien por cierto - Francis Bacon, no Hugh Lane -, en sus últimos años, guardaba un parecido más que asombroso con Raphael. Por cierto que la exposición que hemos visto, la llevan a Madrid en febrero parece ser.

Y después de culturizarnos hemos ido al Queen of tarts a ponernos gordas de ricas tartas irlandesas - sí, más gordas y sí, más tartas - y después a ver el partido Barça-Madrid a un pub cualquiera.

Por cierto que es muy raro ver los partidos aquí en los pubs. Les quitan el volumen y el pub sigue con su música normal. Es raro que no haya jaleo... si te digo yo que estos irlandeses tienen su cosa ¿eh? Que son raros pero de educados, respetuosos y civilizados, ¡a veces nos ganan por goleada!

Ala ya me callo.

Mañana más.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Día 65 - Powerscourt y Glendalough

No tengo casi tiempo para actualizar, así que os debo una charleta muy maja sobre las montañas de la Guinness en Braveheart, el monasterio de Saint Kevin (¿cómo puede haber un santo que se llame Kevin?... no no, mejor, ¿cómo puede haber un santo CELTA que se llame Kevin?) y unas cuantas cosas más.

Igual aprovecho la actualización que haga para contaros cosillas de la catedral de San Patricio, ya que estamos, porque he caído esta tarde en que hay cosas muy muy interesantes que contar y no os las he hecho llegar.

De aperitivo, y aunque no tiene nada que ver con los celtas, San Patricio y Braveheart os cuento que esta mañana me he caído por las escaleras de la casa de Saray. He comido rico suelo. Sí.

Lo que no me pase a mi...

(Aunque a las palomas también les pasa, que una se ha chocado esta mañana con el autobús... ¡creo que la pobre no lo cuenta!)

Os abandono... ya os contaré mañana... o no, porque mañana se presenta liado... ya si eso el lunes.

Muases.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Día 64 - Qué de días ¿eh?

Pues sí pues sí. Van unos cuantos ya.

En las conversaciones que nos dedicamos entre los leireonardos - los que estamos aquí en Irlanda - y nuestros respectivos jefes o "jefes", se empiezan a repetir frases como:

- ¿Entonces qué día te vas?

o

- ¿Pero entonces tu último día de trabajo cuándo es?

Y claro, entre nosotros pues nos comentamos la jugada.

Nosotros volvemos a España el día 18 - justo dentro de tres semanas -. Ese día, evidentemente, no vamos a trabajar. Entonces empiezan las estrategias y las cuentas de cada uno. Porque no vamos a ir a trabajar el 17, hay que hacer papeleos en Swan - en verdad no sabemos si hay que hacer papeles o no pero Swan nos respalda en eso para hacer pellas - y hacer la maleta (o las maletas, ejem). Así que en teoría el día 16 es el último día de trabajo.

Auuuuunque, aquí cada cual arrima el ascua a su sardina, está claro. A ti te preguntan que qué día es el último y empiezan las neuronas a trabajar como unas posesas:

- ¿Cómo? ¿Que no sabe cuándo es mi último día? ¡Le podría decir que acabo mañana! No hombre... mañana no, tampoco exageres... bueno pues entonces alargamos la jugada. El 17 papeleo en Swan y el 16 para hacer la maleta ¿no?. Entonces qué, ¿que sólo vas a ir a trabajar dos días la última semana? Pues oye si hace falta....

Y dentro de ese dilema, además, hay quien reduce más las cuentas porque el 14 tiene aún visita - hablo de mi, y hablo de Laura - así que igual ¡casi no merece ni la pena ir esa semana!. Bueno bueno, eso lo iremos viendo sobre la marcha. Como dicen aquí, "we'll play by ear"

De todas formas, como bien me dijo mi amigo el Sr. Silencio, parece que los que tienen pensado venir a verme tienen gafe o algo así. Porque la visita que esperaba para este fin de semana me ha comentado que se levantó con 40 de fiebre ayer (que cogía el avión) y está con anginas en casa... así que tampoco viene.

Yo cruzo los dedos porque el Sr. Silencio y Anita sí puedan venir porque tengo ¡taaaaaantas ganas de verles! Además, mis padres rompieron la maldición de mis visitas y se plantaron aquí de muy buenas maneras, así que no hay gafe que valga. Ea.

Mañana, si todo sale bien, nos iremos Laura, Saray y yo a Glendalough y a Powerscourt, que nos quedamos con las ganas hace unos findes porque yo me puse enferma. Qué se le va a hacer. A ver si sale bien ésta vez y aprovechamos que además dicen los señores del tiempo que este fin de semana no va a llover, y éso hay que aprovecharlo como se merece.

Por cierto... una porrita para el domingo ¿no?. Barça-Madrid a la vista.... ¡¡uohhh!!

jueves, 26 de noviembre de 2009

Día 63 - Se apagó una luz...

Hoy es un día un poco triste. Me he levantado medio feliz - no feliz entera, con éste frío y sin alguien que te dé calor, no se puede ser feliz del todo - y poco al poco el día se ha ido poniendo turbio. Y el motivo, que me ha venido así, de sopetón, es que el sábado se murió un profesor mío de sonido.

El año pasado ya estuvo bastante fastidiado el hombre pero parecía que los males se habían ido, o al menos no daban la tabarra. Al poco de venirme les mandé un mail a los cinco profesores que he tenido el último año. Pensé que les haría ilusión saber que una de sus pupilas está haciendo sonido por otras tierras. Esas cosas hacen ilusión... Así que, como a los demás, a él también le mandé un e-mail.

Y me contestó hace poco. Me dijo que se alegraba mucho por mi. Que aprovechase la experiencia al máximo y que sacase todo lo mejor de estar aquí. Y se despedía con un "¡Chica, tú vales mucho!".

Marqué el e-mail como "no leído", para dedicarle el tiempo que todos los e-mails personalizados se merecen y ahí lo tengo, gritándome desde la bandeja de entrada de mi correo electrónico, que no le contesté, que lo tenía que haber hecho, y que le tenía que haber dado las gracias por todo. Y no lo hice.

Y hoy me han soltado a bocajarro que el sábado cerró su cuenta para siempre. Así que no podrá recibir mi e-mail de agradecimiento.

Un buen hombre. Con toda una vida a cuestas, que nos quiso contar casi cada viernes durante casi un año, y que muchas veces no le quisimos ni escuchar.

José María Fernández, por si os interesa. Chema para los amigos y Old Chema para el grupo de la tarde de Sonido (uh ha ha) de Ondas.

Así que sí, el día se me ha enturbiado un poco, porque las malas noticias son siempre malas, pero cuando te enteras en la distancia encima te sientes más impotente.



Por lo demás, hoy he conocido a Mr. Tayto, que, traducido, es el Sr. Papa - de patata -, y es la imagen de la marca de patatas fritas más conocida en Irlanda. Era, literalmente, una patata gigante con traje y sombrero. También he conocido a un actor que por lo visto es bastante conocido en Irlanda e Inglaterra. Es el que hace de "Father Jack" en la serie "Father Ted". Yo no había oído hablar de él en mi vida.

Volviendo a las peticiones que me hacéis... lo de los olores no voy a delatar a mis progenitores ni a sus costumbres... lo de la cleptomanía es más una cuestión de selección. ¿Quieres un anillo muy bonito que ves en una tienda?. Pues lo coges. Y te lo llevas. Sin decírselo a los de la tienda... Ya se darán cuenta... o no. Ellos mismos. Y si no se dan cuenta pues eso que te ahorras. Y si en lugar de uno te llevas dos, pues te ahorras dos. Claro que los anillos no eran de diamantes ni de cristales de Swarovski, todo hay que decirlo. ¡Pero cambian de color!

Os dejo. Tengo unos cuantos e-mails pendientes que contestar... no voy a dejarlos más tiempo en la bandeja de entrada.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Día 62 - Vuelta a la normalidad

Deivid no ha tardado ni 20 minutos en decirme:

- ¡Madre mía cómo te echábamos de menos!

No ha sido tal cual, evidentemente, pero más o menos. Claro... ¿quién le ha hecho mi trabajo mientras no he ido? Pues él, quién si no, y debe ser que no daba más de sí el hombre. Así que bien rápido que me lo ha dejado claro, más bien queriendo decir:

- No vuelvas a faltar más hasta que te vayas definitivamente.

Vale. Lo he pillado. Ahora... que lo cumpla o no, depende del destino. Y de las diarreas espontáneas que me van a dar ciertos días que yo me sé. Je.

De momento, hoy he saboreado un gran aperitivo compuesto por pipas, panchitos y chuches, acompañado de un estupendo sandwich (siempre sandwich) de jamón serrano del bueno y, de postre, unas judías a las riojana que se ha cagao' la perra. Madreeeee, ¡qué delicatessen oiga!

Eso entre comida y cena, se entiende. Que sí, volvemos a lo de siempre, cena a las 17.30, sí, pero ¿y lo bien que me han sentado, qué?. Tse. Y para celebrarlo me he ido a tomar "unos algos" con mis compañeros de batallas, que tenemos que programarnos bien lo que nos queda y ya de paso he compartido mis pipas, mis chuches y ya, con todos ellos. El jamón y las judías me las quedo yo.

Por cierto que mi familia - la postiza - está HIPER cambiada después de recibir un estupendo cheque el sábado. No sabéis... mano de santo... ¿durará hasta que me vaya?

Yo ya, a estas alturas, no me sorprendo de nada. De nada de nada. Y estoy más con la mente puesta en que mañana aterriza por los "Dublines" una cara conocida mía y muy probablemente la liemos parda este finde. A ver si es verdad porque la verdad es que tengo ganas. Las presentaciones las dejaremos para más adelante.

Hoy, como nota mental para mi misma, me apunto que Dublín será una marca en mi vida, está claro. Pero creo que puedo afirmar que será más un "después de Saray" que un "después de Dublín". Lo que me hace aprender esta chica... ¡es alucinante!. Un aplauso para ella por ser tan sabia y tan maja que es y que sus charlas se echa conmigo y yo con ella, y lo bien que nos entendemos.

¿Que de qué hablamos, y más para que yo esté que lo tiro...? pues de todo un poco, hombre, de todo un poco: de Dublín, de la vida, de sujetadores... ¡pues eso!

martes, 24 de noviembre de 2009

Días 58, 59, 60 y 61 - Los Pinky's

Bueno, bueno, buenoooo... como dice mi madre que es muy sabia y que es muy agradecida ella, han sido cuatro días muy intensos. Tanto, que aquí la menda está que se cae. Pero vamos a lo que vamos.

Para empezar, muy muy gracioso el tiempo, que amaneció el sábado lloviendo a todo llover, la del pulpo que estaba cayendo y ¡Oh sorpresa!, salimos de la terminal del aeropuerto y como si eso de llover no fuera con Irlanda. Yo, que ya me había calado bien hasta los huesos, venía a decirles a mis padres:

- ¡Pues no sabéis la que está cayendo!

Ni lo sabrían porque hacía un sol de justicia y nubes las justas. ¿Sabéis cuánto ha durado eso?. Pues exactamente ha durado hasta que hoy, tras dejarles de nuevo en el aeropuerto, he salido de nuevo de la terminal y se ha puesto a llover de la misma f***ing manera que lo hacía el sábado por la mañana. ¡Manda huevos!

Vale, no voy a ir de víctima. Entre medias también he compartido la lluvia con mis progenitores, que tenían que probar un poquito del viento y la lluvia tan maravillosa que nos gastamos aquí. Pero os juro por las bragas de Mafalda que lo que me ha caído a mi el "antes" y el "después" de Los Pinky's, no está escrito.

Dicho ésto, podemos afirmar con casi absoluta seguridad, que la escapada de los señores Pinky's ha sido todo un éxito. Han visitado Temple Bar, The Christ Church, Saint Patrick's Cathedral, The Trinity College, The Bank of Ireland, Merrion Square, Stephen's Green, O'Connell Street, Grafton Street, Dame Street, Henry Street, Moore Street, Talbot Street, Aungier Street y Camden, Saint George's Arcade, Southwilliam Street y bueno, unas cuantas más.

Se han ido con una idea más que maja de lo que es Dublín. Empezando con el sábado por la tarde que fuimos a visitar a la "súper-abuela", pasando por el domingo que fuimos a Malahide - que es un pueblo al norte de Dublín -, paseando más de lo deseable por todo Dublín, comiendo en el mercadillo de Temple Bar, tomando pintas en el OShea's y el O'Neills, comiendo tartas en el Queen of Tarts y en el Léon, cenando en el PorterHouse y comiendo Bagels por Grafton Street, haciéndonos fotos con los James Joyce, Oscar Wilde y Molly Malone...

Bien es cierto que se nos han quedado cosas en el tintero. Pero tampoco podemos decir que nos hayamos relajado... hemos aprovechado muy bien el tiempo.

Y también guardamos anécdotas para el recuerdo - no diremos nada de olores... ni de ciertas tendencias cleptómanas - : mi padre ha cuidado muy bien el colesterol y los tres días se ha apretado un Full Irish Breakfast entre pecho y espalda, para que no se diga, y mi madre, el primer día que desayunamos, ni corta ni perezosa le soltó a la camarera que venía con su "Hot Chocolate":

- ¿Está calentito?.

En un perfecto Spanish. Y así otras cuantas, no os creáis.

También les he llevado al Penneys, por cierto. Aunque también al Dunnes Stores y al Mark's and Spencer's. Y, curiosamente, a quien más había que atar en corto era a mi padre que se tiraba a todo lo que veía. Aunque al final quién más picó, como era de esperar, fui yo. Efectivamente. Pero nada, cositas, minucias. Lo prometo. No fue para tanto.

(seguro que nadie me cree...)

También aprovechamos para que mi padre saborease la Guinness como está mandao', y mi madre, que como no es tan de Guinness, pudo sucumbir a los encantos de la Bulmers, que es la sidra que se lleva por aquí. Y vaya que si sucumbió. Una de las veces, por cierto, tomándonos "unos algos" con Saray, que se vino a pasar un ratín con nosotros ayer por la tarde.

Os dejo unas fotillos para deleite del personal.



En la playa de Malahide. Descubrimos que allí es donde da la vuelta el aire. Los trazos más claros son ráfagas de aire que llevan arena hacia el agua. ¡Casi salimos volando!. Y qué fotos más artísticas salen ¿eh?. Unas navajas y unas conchas de ostras que había... bueno, que os cuente el Sr. Pinky el mismo, que se vino alucinado...



Éste es el Castillo de Malahide. Para llegar a él, como era de esperar, tuvimos que hacer una bonita "ruta larga". Pero claro, no íba a traérmelos a Irlanda y ¡no hacerles una ruta larga! Y con el arco iris como testigo... je.



Aquí la madre y la hija haciéndose carantoñas en el Saint Stephen's Green Shopping Centre, con todos los adornos navideños ya por todas partes. Señal inequívoca de que nos quedan dos telediarios por estas tierras...

A continuación, los Sres. Pinky's hincando el codo en el OShea's. Él una Guinness y ella una Bulmers.





Y por último, los susodichos, en pleno apogeo del turistiqueo, a los pies del Señor Parnell.



Ahora ya sí que sí, nadie puede decir que no estoy aquí y que todo es un montaje. Ellos han venido a verme y han comprobado cómo estoy aquí. ¡Que es todo verdad de la buena! Y que además Dublín está demasiado al norte "cojona", que está casi tan "pa'arriba" como Dinamarca leches... ¡normal que pase yo el frío que estoy pasando! ¡Que ni siquiera Nueva York está tan al norte!

viernes, 20 de noviembre de 2009

Día 57 - Otro perrito piloto.

Señoras, señores...

Terminen la rima ustedes.

Entre tanto trajín de maleta para arriba, equipaje para abajo, y "acuérdate de meter ésto no sea que se te olvide", yo, la verdad, es que casi me he olvidado de que tenía que contar alguna peripecia por aquí. Y hombre, tener tengo una muy gorda que contar. Porque muy rápido dije yo que el 18 de Diciembre pisaba suelo madrileño. Muy rápido, sí. Que por lo visto Iberia - según fuentes oficiales: mi padre - ha llegado a un acuerdo verbal con los "huelguistas" y van a dejar de hacer paros. Bien por ellos.

Ahora, que igual resulta que ni llego al aeropuerto y pierdo el avión ese día o vete a saber. Que creo que Eva por buena, y por "tonta" como se suele decir, ha entrado en una lista negra. Pues resulta que aquí nuestros amigos de Swan se estaban quedando con la pasta. Según la recibieron allá por septiembre hicieron "zas, a la saca". Y de ahí no salió. Esto lo sé porque me he informado. Fuentes oficiales: ONECO - la agencia intermediaria que gestiona la beca desde Sevilla -.

La historia es la siguiente, para que no andéis perdidos:

La Unión Europea da las cantidades de dinero que considera oportunas a distintos organismos en distintos países para que éstos, según sus propias propuestas de aplicación de ese dinero, lo destinen a becas de movilidad europea para jóvenes.

En mi caso, solicité la beca al IMEPE (Ayuntamiento de Alcorcón), que adjudicaba un total de 30 becas en total a jóvenes de Alcorcón. El importe de la beca variaba en función del destino, ya que en cada ciudad se iba a vivir en distintas circunstancias. Los que veníamos a Dublín teníamos el importe más alto porque con ese dinero se iba a pagar, además de lo que se pagaba en todas partes, a las familias de acogida. En Praga, Padua y Lisboa, que eran los otros destinos, no había que pagar a familias de acogida. Por que no iban a familias de acogida, no porque pensaran los de la beca "ah pues que se jodan las familias de esos países". No.

Una vez realizados papeleos varios, el IMEPE nos hacía una transferencia con el importe total de la beca. Y ese importe, según lo recibíamos lo teníamos que transferir íntegramente a una organización intermediaria que se llama ONECO, que es una agencia que tiene su sede en Sevilla. Lo del dinero era un "¿lo ves?, ¡ya no lo ves!". Una pena. Fui rica por un día. Rica... desde la perspectiva de una persona que no llega a "mileurista", todo hay que decirlo.

Y ONECO, a su vez, se encargaba de transferir ese dinero a las agencias intermediarias en la ciudad de destino. En este caso Swan, en Dublín. En otros países serán otras.

Hasta ahí, estupendo.

Yo, ante el percal que se planteaba con el rollo éste del dinero, y sabiendo que Swan había hablado con Linda y con Pier y les habían dicho que "no tenían el dinero", me guardé las espaldas y para no pringarme mucho las manos - pero he acabado casi casi igual que el día del water -, mandé el mail a los tres y en este orden: Swan, ONECO e IMEPE. Por una cuestión de jerarquías y por seguir un orden lógico.

Inmediatamente obtuve respuesta de ONECO: transfirieron el dinero antes siquiera de que saliéramos de España y que hablaría con Swan, of course. Y ya de paso, que si conocía de algún caso más, que se lo hiciera saber.

Entonces ¿dónde está el dinero?.

Horas después, ¡universo incognoscible!, recibo un mensajito en el móvil de Linda: "Eva, no te preocupes más, nos han llamado de Swan, que ya nos mandan el cheque".

- Anda pues mira, cuánto me alegro. Fíjate. Que una cosa es una cosa y otra cosa es otra.

Bueno ya me entendéis.

Dos horas después (bueno quien dice dos dice media o dice siete, cuando fuera que mirase el correo), miro el correo y ¡Oh sorpresa!. Mail de la directora de Swan. ¡De la directora!.

"Querida Eva, muy bien por mandar el mail y tal, pero no tenías que haberle dicho nada a ONECO ni al IMEPE, las cosas que pasan aquí se resuelven aquí. Que no por nada, es que se pierde un "tiempo precioso" contestando a e-mails".

¡Vamos venga! Primero, que a mi no me engañas, que tenías el zurrón a reventar... segundo, ¿a mi con amenazas? a mi me ha sonado a amenaza chunga... y tercero ¿qué excusa es esa de que se pierde un tiempo precioso contestando e-mails?. ¡Que no querías que se te viera el plumero cacho lista!. Lissssssta. Y además, si se pierde un tiempo precioso con los e-mails, ¿qué estás haciendo mandándome uno a mi? ¿a una insignificante "estudiante"?. Tse.

Lissssssta.

Así que claro, me ha hecho la cruz, zas zas, y a la lista negra. Fijo. Ahora que no me he aguantado. Con todas mis buenas maneras y en un estupendo "pitinglish" la he contestado que "muchas gracias por la rapidez en solucionar el problema, estaba segura de que se podía arreglar y que no era mi intención molestar a nadie. Y, que como ella dice, a quien primero recurrí fue a ellos." Que para quedar encima como el aceite, quedo yo. Lo de "lissssssta" me lo guardé para momentos mejores. Como éste.

Claro, lo que os digo, se la ve el plumero porque se ve a la legua que la de ONECO la llamó algo así como "cagando leches" para decirla "¡eh tú, irlandesa! ¿qué pasa con el dinero? que como vaya para allá voy y te hago el cangrejo ruso ¿eh?" todo esto en con un perfecto acento sevillano, claro está. El "pitinglish" sevillano que se llama. Esto todos sabemos que no ha sido exactamente así pero a mi me hace gracia imaginarme a una sevillana chunga, con los pendientes de aro dorados, y una coleta tirante de estas que te hacen un lifting instantaneo y gesticulando mucho mientras la grita a la otra por teléfono.

Total, que lo de mi regreso a España en la fecha prevista aún está por ver. No preparéis las lentejas aún por si acaso, no sea que os toque repetir. Aunque bueno igual eso no es un problema...

jueves, 19 de noviembre de 2009

Día 56 - Más de 1000.

Así es chicos, leireonardos míos. Más de mil son las visitas que he recibido en este tiempo así que, aunque no os hayáis manifestado todos - o al menos no en público - ¡MUCHAS GRACIAS A TODOS!.

De repente me siento como una estrella del firmamento de las estrellas - claro, no va a ser de las ranas o de la hierba del prado, ¡no te digo! -, de estas que hacen "guas guas, porque yo lo valgo". Bueno, eso también lo hago yo de vez en cuando. Le da a una la vena "self confidence" - seguridad en una misma - y eso mismo, porque yo lo valgo.

Pero bueno, más allá de esta anécdota sin precedentes - en mi historia conocida, igual en la vuestra sí, o en la mía desconocida, porque igual tengo otras vidas paralelas, no lo descarto, que a veces me dan unos flus (no intentéis traducirlo) que para qué... como ahora mismo, cierro el inciso, corto y cambio - hoy os tendría que contar que he conocido a la madre de Linda, se llama Estella y es muy guapa y muy muy maja. Majérrima. También os tendría que contar que entre puya y puya y tiro porque me toca, hoy después de comer han volado hachas en la cocina - sí, hachas, como dice mi amiga Laura, no vuelan cuchillos no, hachas, y si te descuidas moto-sierras... ¿os imagináis? -. Que digo que han volado hachas en la cocina, que si puya va, puya viene. La primera para mi en la frente, zas y ahora vas y lo cascas:

- ¡uy pero si tienes más ropa que el pijama! - me ha soltado un gran observador Pier, al aparecer yo en la cocina lista para salir a la calle.

Mmmmm, como se nota que no te gusta ponerte cómodo cuando estás enfermo ¿eh?. Ahí te veo yo con el kit de montañismo, con sus arneses, sus sogas y todo puesto cuando tienes 38 de fiebre y das mil vueltas en la cama. Sí sí. Ahí te veo. Aunque luego no sé si por compensar o porque estaba con la vena humorística el tío, lo ha intentado arreglar y dirigiéndose a Linda ha soltado esta "lindeza":

- Aunque será que ha esperado a ver cuándo le lavabas toda la ropa porque se estaba quedando sin ella.

¡Zasca!.
Eso duele.

Yo salí por patas, que no quería que me cayese nada más y menos que no fuera mío. También debería contaros que además, aquí mis humoristas favoritos de la casa de los Coussay, con ascendencia francesa que fíjate tú que paradoja que Francia eliminó ayer a Irlanda, sería por eso que estaba el hombre que parecía que le picaba el culo. Total que resulta que igual sus extraños comportamientos así en general y hacia mi persona en particular, tienen una explicación. Sin apelativos. Simplemente una explicación.

Y es que no les han pagado ni una miajita de lo que se supone que les tenían que pagar por estar yo en su casa, comiendo su comida, usando sus cosas, gastando su luz, su agua y su calefacción... nada. No les han pagado nada. Entonces claro, están entre enfadados, agobiados y avergonzados. Bueno, ésto último simplemente porque han acabado recurriendo a mi para ver si puedo hacer algo por que les paguen.

Y aquí es donde la matan.

Porque yo, si fuese un poco "perraca" les habría dicho que sí, y si te he visto no me acuerdo. (Y que se jodan, con perdón). Pero yo soy buena - "os traigo la Paz" (como el Sr. Burns, de los Simpsons) -. No es que lo diga yo, es que simplemente lo soy - ya sabéis, porque yo lo valgo, guas guas - y sinceramente, creo que es una faena muy grande. Lo de que no les hayan pagado, no lo de que yo sea buena, se entiende. Porque serán como sean, pero yo estoy aquí a cambio de algo que no les han dado, y no es justo. Y además, quien tiene todas las papeletas de sufrir las consecuencias de sus desaires y sus desarreglos con las distintas organizaciones que manejan esto, soy yo. Sea de la forma que sea. Con lavadoras que se tragan ropa o simplemente teniendo que mudarme otra vez. Y yo, sinceramente, paso de tonterías.

Así que, como soy buena, he actuado en consecuencia y he escrito sendos e-mails a quienes correspondía.

¿Qué saldrá de ésto?

Ni yo lo sé. Bueno, casi podría decir lo que va a pasar en verdad. Que todos van a escurrir el bulto y yo paulatinamente veré cómo cada vez esconden más comida para que la que se muera de hambre sea yo y no los demás. Pero bueno. Para eso están los Sres. Pinky's que me van a aprovisionar con comida rica de España. Je.

A parte del capítulo de hoy de "Qué se cuece en la familia Coussay", puedo decir que he superado con creces la prueba de salir de casa. Ahora, que me he puesto tibia porque qué forma más tonta de llover. Cosa mala. Y me he comprado por fin la maleta que me va a servir de aliada este fin de semana para llevarles a mis padres toooooodo lo que me "sobra" para que se lo lleven a España. Y también me va a servir de aliada cuando vuelva yo misma a España, que la voy a subir a la cabina.

Ésto, dicho así, no tiene mucho sentido para vosotros. Pero eso es porque aún no he contado la historia del aeropuerto. Tranquilos. Todo llega.

¡Sed buenos!

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Días 54 y 55 - Casi, casi.

Casi casi estoy ya dándolo todo. Me queda aún un poquitín. Calculo que lo que me dure el bote de antibióticos - qué bien calculado ¿eh? - será lo que tarde en estar casi completamente bien.

Y casi casi están ya los Sres. Pinky's por las "Irlandas" dando guerra. Ya se les huele... ¡ya!

Y ya estoy aquí. Sin el casi casi. Todo por cortesía de mi amiga Laura, todo hay que decirlo, que igual que Saray, es un solete la tía.

Ayer vino Laura a verme. Ha tenido visita este fin de semana, ha venido su familia a verla, y se fueron el lunes. El lunes, que además, fue su cumpleaños y yo no pude tirarle de las orejas como se merecía. Pero ella, aún con su cansancio a cuestas y su buena resaca familiar, ayer se vino a verme con un trozo de tarta para endulzarme la vida. Más maja... Ains. El caso es que salí a buscarla a la parada del autobús - para que no se me perdiera la muchacha - y de paso hice algo de compra porque claro, una aquí encerrada y nada más que gastando, pues se agotan las provisiones. Sobre todo de yogur... ya sabéis. El caso es que aprovechando el tirón, como en las dos tiendas que hay, recargan tarjetas del móvil pensé:

- Uy pues igual recargan también ésto...

Y aquí comenzó el vacile nacional.

- ¿Hacéis recargas aquí?

- Sí, claro.

- Ya, pero ¿hacéis recargas de internet móvil de la marca 3?. - se llama así ¿vale?, no es un ejemplo.

- Sí sí, pero tienes que hacer cola.

Y Eva hace la cola. Y espera. Y llega al mostrador, saca la tarjeta de crédito y dice:

- Pues para un mes, por favor.

- Para un mes ¿qué?

... (cri cri)...

- Para un mes la recarga...

- Ajam... ¿qué compañía?

... (cri cri) ...

- 3

- ¿3?. No, lo siento, aquí sólo recargamos Tesco, Meteor, O2 y Vodafone.

¬¬

- Pero si le acabo de preguntar por la recarga de internet móvil de 3 y me ha dicho que sí.

- ¡Ah! pues no, lo siento. ¡SIGUIENTE!

Respira Eva, respira. Y me voy a la segunda tienda, que tiene la misma pinta que ésta pero oye, por intentarlo que no quede. Y entro muy digna. Y procedo:

- ¿Hacéis recargas aquí?

- Sí, claro.

- Ya, pero ¿hacéis recargas de internet móvil de la marca 3?. .

- Sí sí, pero tienes que hacer cola.

Y Eva hace la cola. Y espera. Y llega al mostrador, saca la tarjeta de crédito y dice:

- Pues para un mes, por favor.

- Para un mes ¿qué?

... (cri cri)...

- Para un mes la recarga...

- Ajam... ¿qué compañía?

... (cri cri) ...

- 3

- ¿3?. No, lo siento, aquí sólo recargamos Tesco, Meteor, O2 y Vodafone.

¬¬

- Pero si le acabo de preguntar por la recarga de internet móvil de 3 y me ha dicho que sí.

- ¡Ah! pues no, lo siento. ¡SIGUIENTE!


Vale, sí, se ha notado el copia-pega, vale. Pero pasó ¡exactamente igual!. Y mi careto... ¡imaginaos!. Así que ayer me fui sin triunfar a casa y sintiéndome pardilla intengral. No sé si por guiri o simplemente porque sí. A saber. El caso es que Laura, muy amablemente, me ha recargado al tarjeta hoy en Dublín, ya que como os dije, en Bray tampoco podía recargar.

Un aplauso por Laura ¡que me vino a ver, me trajo tarta y me ha recargado internet! clap, clap clap.

Y hoy... hoy ha sido un día cuanto menos curioso. Claro, no he tenido internet que es el comodín de "¿te aburres?, internet". Hoy no había comodín. Así que, como tampoco sales de casa por si las flies - y porque llueve -, pues haces otras cosas. Como por ejemplo, aprovechar que nadie acapara la televisión para ver qué se cuece. Y se cuece por ejemplo un reality para gordos. Tal cual. He alucinado. Reality para gordos. Es que es heavy decirlo así ¿eh?, pero es igual de heavy de asimilar cuando cambias de canal y te encuentras con eso, titulado además "The biggest loser" - el mayor perdedor -. Que no me fastidies, te encuentras eso de sopetón y dices "pero qué gente más cruel ¡por favor!".

Pues resulta que va de unos concursantes bien bien entrados en carnes que compiten por ver quién pierde más peso cada semana. Y el mayor perdedor - de peso, claro - gana. Y se van salvando entre ellos y esas cosas. Y la verdad es que después del shock al encontrarte con semejante despropósito, observas la dinámica y el progreso de los concursantes - tanto física como psicológicamente - y dices "jolá, hasta va a ser buena idea y todo". Y ahí les tienes, perdiendo peso y con un par. Bien majos que se quedan.

Después de eso, he presenciado uno de los momentos más raros del día. Bueno, raros por decir algo. Yo, la verdad, no sé lo que es criar un hijo. No por nada. Simplemente no tengo hijos. Entonces claro, malamente. Así que eso de cuándo se le enseña a un niño a ir al baño y demás, pues es algo que no controlo. Pero me imagino que ya que enseñas al niño a ir al baño solito para hacer pipí, pues ya que estás le enseñas a ir cuando se hace popó ¿no?. Yo qué sé, ocurrencias que tiene una, algo así como un 2x1... ya que estamos... pues eso.

Pues aquí eso no se estila oiga. Aquí al niño le enseñas a ir al baño a hacer pipí. A que levante la tapa. A que mee solito - iba a decir "a que se la sujete solito" pero no me iba a quedar fisno -. Y a que se lave las manos después. ¡Tan tamaña hazaña un niño de 3 años!. Increíble. Ahora, eso sí. Si el niño tiene que hacer popó, que se lo haga encima. Pero de verdad, ¿eh?. Y sin pañales ni nada. Así. A lo bruto. Pedorreta y pumba. Pastelito recién salido del horno, para toda la familia. Claro que para eso también está educado el niño y lo hace solito. No avisa, ni pide permiso, ni nada. Sólo se lo hace encima y ya está. Luego claro, el padre corriendo detrás de él por toda la casa para limpiarle la plasta al niño. Te cagas - y nunca mejor dicho -.

¿Son o no son raros?.

Luego he caído en la cuenta de que mañana es jueves y tengo que ir a Swan a por el billete de autobús del mes que nos queda. Porque a todo esto, hoy es 18 de Noviembre. Tal día como hoy, a estas horas, dentro de un mes, estaré de nuevo pisando suelo madrileño. Con permiso de Iberia, todo sea dicho.

Total que mañana tengo que ir a Swan y va a ser la prueba de fuego. Salir por más de 30 minutos... uuuuuuh. Na, seguro que va estupendamente porque ya no tengo apenas boogies y los que tengo van del amarillo al blanco y muy pocos se atreven con el verde. Ya no se lleva el verde. El oído es el que aún me da un poco de reparo porque me sigue molestando. Pero por lo demás voy progresando adecuadamente, como en el "cole". Así que muy probablemente el viernes ya vaya a ver a Deivid, aunque solo sea para decirle "majo, que hasta el miércoles no vengo que vienen mis padres".

Pobre Deivid. Yo creo que está algo agobiadillo sin mi. Hoy me ha llamado (dos veces... pero sólo se lo he cogido la segunda) y todo para ver cuándo vuelvo... ains. Si es que los dejas solos... y ¡se pierden!

PD: ahora mismo me encuentro haciendo el canelo en pleno apogeo de la tontería suprema con una canción de Nelly Furtado... señal inequívoca de que estoy mejorando ¿verdad?. Vamos bien, vamos bien.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Día 53 - ¡Alerta!

Mi internet amenaza con hacer estragos. Muy probablemente mañana ya no tenga internet y se suponía que iba a tener saldo para rato... claro, esto de estar enferma y más tiempo en casa, implica más tiempo en internet. Así que estoy a punto de naufragar estrepitosamente.

Como os conté aquí mis amigos Pier y Linda no tienen broadband - internet -. Porque a quién se le ocurre traer a estudiantes a vivir a su casa y tener internet en estos tiempos que corren... ¡es una aberración en toda regla!. ¡Tener internet! ¡Oh pardiez, qué osadía!.

Total que como además los vecinos no dejan las redes abiertas y unos cuantos factores más que paso de desglosar, me tuve que agenciar uno de estos USB tan modernos para tener internet móvil. Tranquilos, ésto lo pago yo, no los españolitos ni los europeitos.

Para que os hagáis una idea los que no lo sepáis, es como los móviles, pueden ser de tarjeta o de contrato. El mío es de tarjeta y hay que recargarlo. La última recarga que hice me caducaba el día 18. Eso si iba bien de saldo. Pero como he estado tanto tiempo encerrada me he liado la manta a la cabeza y he usado demasiado internet. Claro. Y ahora está en las últimas. A mañana no llega.

Así que igual mañana no tenéis noticias mías. O sí, porque ya estoy pensando la estrategia. Es que en Bray y Shankill no hay tiendas de éstas de mi marca de móvil... y tendría que ir a Dublín. Pero voy a ver si me puedo saltar ese paso para poder recargar... si el plan sale bien, seguiremos en contacto. Si no, nos leeremos otro día.

Y hoy, aunque sigo casi igual que ayer, os puedo contar que, por fin, he dormido del tirón. Sin pesadillas, sin desvelarme, sin sudores... he alucinado yo sola cuando me he despertado. ¡Qué gusto!. Así que al despertar me ha salido un...

- I did it!

Que es lo que dice Logan cada dos por tres cuando algo le sale bien, y viene a ser un "lo conseguí".

Por lo demás, nada nuevo en el horizonte.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Día 52 - Nunca dejaremos de sorprendernos.

Cuando uno llega a un país que no es el suyo, evidentemente, se encuentra con muchas cosas que le resultan sorprendentes. Por ejemplo, si vas a China te sorprendes de que todos los chinos tienen los ojos rasgados. ¿Por qué te sorprendes, si ya lo sabes?. Ni idea. Aunque todos sabemos que el ser humano es tonto por naturaleza así que dejémoslo ahí. Simplemente, quedaos con el dato de que hay cosas que sorprenden, aunque sepas previamente que existen y que son así. Además, es curioso, pero uno siempre piensa que el otro, el del otro país, es más tonto que él. No se sabe muy bien por qué tampoco, pero siempre lo nuestro es lo mejor. Nadie nos ha demostrado que los chinos vean más o mejor teniendo los ojos así (a lo mejor ven a través de los muros, oye, o más lejos, ¡¡que ellos ya no tienen que achinar los ojos!! ¡¡que ya los tienen así!!) así que pensamos que es un timo. Mejor tener los ojos más abiertos por si acaso.

La cuestión es que yo hoy he tenido un día familiar. Pero familiar de mi familia de España. La de verdad. He conversado con Pepita largo y tendido - un placer siempre - y luego los Sres. Pinky's se han marcado una videoconferencia Dublín-Madrid muy maja. En realidad es Shankill-Alcorcón, pero parece como que más importante si dices Dublín-Madrid. Aunque ahora que Alcorcón existe... Total que los Sres. Pinky's estaban en muy buena compañía. Estaban con ellos El Baúl de la Piquer y progenitores. Qué divertido esto de hablar con pseudónimos ¿eh?. Es como hablar en clave. Seguro que más de uno estará intentando descifrar y antes de que termine la siguiente frase se habrá rendido y habrá cerrado el blog. ¡Ah, bueno!, también he hablado con r.-, el Sr. Silencio y Blues Willis, todo hay que decirlo. Y con Usain lo he intentado pero no he obtenido respuesta.

Bueno que me voy por los cerros de Úbeda. Decía que estando yo - y otros cuantos - de videoconferencia, han salido a colación algunas cosas que me han hecho pensar en esto de las costumbres y las diferencias entre culturas y países.

Por ejemplo. ¿A quién se le ocurre poner en el mismo plato patatas asadas y puré de patatas?. Sólo a los irlandeses. Bueno, probablemente a los ingleses también. Pero es que... ¿a quién se le ocurre? - y con esto demuestro lo de que siempre nos vemos mejores que los demás -. Y se te plantea un serio debate interno, porque te dan ganas de decirles: "Pero ¿tú no te das cuenta de que no puede ser eso?. ¿Te tengo que explicar que lo mismo es una cosa que otra?. Es como si comes bocata de pan. Lo mismo.". Pues nada, ellos tan felices ¿eh?. Y así todos los días. Ni se inmutan. Es más, les encanta. Una cosa...

Otra cosa que nos sorprendió mucho al llegar aquí es que, vayas donde vayas, encuentras un montón de dispensadores de gel o espuma antibacterias. Aquí están que flipan con lo de la gripe A. En la tele y en los periódicos tampoco es que estén en plan alarmista. Pero si vas a cualquier baño (que no sea de una casa privada), en un centro comercial, en un centro de idiomas, en un restaurante, en el museo... donde sea, tienen dispensadores de esos. Y en el súper los venden como si fueran pipas. De hecho, mi superabuela fue lo primero que me dio. Un botecito de esos porque "oye que no digo yo que no seas limpia que seguro que lo eres, pero nunca se sabe lo que puedes tocar y mira... por si acaso". Te quedas loca claro... ¡qué histeria generalizada!. Eso sí, algo que es muy de agradecer, por cierto, es que en los baños SIEMPRE hay papel. Siempre. Increíble.

O los baños. Los inodoros. Que no es que me haya dado a mi ahora el ataque Bricomanía y la vena fontanera haya salido a relucir y me vaya fijando en esas cosas. Una tuvo un percance y lo solucionó y ya está. Pero digo, que los inodoros aquí, por cosas del destino, nunca funcionan a la primera. O no tienen suficiente agua, o no tienen presión suficiente, o se atascan porque el agujero es muy pequeño y el papel pues ya se sabe. Hace tapón. Eso es asín y te callas.

Otra cosa que sorprende es lo de los horarios. Que todo le mundo lo sabe, que no es nada nuevo, pero qué queréis que os diga. Llevo aquí casi dos meses y sigo alucinando en pepinillos con eso de cenar a las 18.30. Porque claro, echas cuentas y es que te pasas como ¡14 horas sin comer!. Joder, es que lo piensas y es que éstos hacen el Ramadán todo el año y eso no te lo avisan ¿eh?. Simplemente, pasa. Y claro estás tú que te subes por las paredes. Porque ya solo el hecho de cenar a las 18.30... es que tela marinera. Porque primero te parte toda la tarde. ¿Quién lo inventó?. Un aburrido seguro... no tendría amigos. Y luego... ¿qué haces hasta que te vas a dormir? ¿Pasas la aspiradora? ¿Un cursillo de macramé?. No sé... es que lo único que hacen, además, es vegetar en el sofá hasta que se van a dormir. Entonces dices "sí bueno, así no se van a dormir haciendo la digestión". Pues no pero se van al sofá y mientras vegetan seguro que se echan alguna siesta. Total, lo mismo me da que me da lo mismo.

Que luego lo piensas y te parece aún más increíble que luego encima las comidas sean tan chapuzas. Porque claro, aquí viene una españolita (o un españolito) acostumbrado a sus buenos platos de lentejas - en plato hondo o llano, eso ya a gusto del consumidor -, a sus comidas de primer plato, segundo plato y postre y toda la parafernalia y claro... echas cuentas y es que no te salen. No te salen de ninguna forma. Que de comer tengas un sandwich - de mierda - y que cenes a las 18.30 un plato de carne reseca - esta es otra - con patatas asadas y puré de patatas. Es que no me jodas.

Luego está la gran idea de los hornos. Ese gran invento. A los irlandeses les encanta usar el horno. Son fans fans. Y ¿cómo usan el horno?. Muy fácil. Primero hacen la comida siguiendo los pasos pertinentes y luego, cuando la comida está lista para comer, la meten en el horno. ¿Consecuencia?. Que en lugar de comerte un jugoso filete, en realidad te comes la suela de una zapatilla. Eso sí, con patatas asadas y puré de patatas. Para empujar, que pasan fácil.

Total, ¿es o no es para pensar que los extranjeros - los irlandeses en este caso - son raros?. Que tienen más cosas, pero veo que me estoy alargando y tampoco es plan.

Yo, simplemente, ahí lo dejo.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Día 51 - Re-inventando las horas muertas.

O no.

Porque una ya no sabe ni qué hacer. Porque además cuando le viene un ratín de lucidez en plan "ay voy a leer un rato" o "ay voy a hacer paracaidismo, ahora que no llueve", de repente le entra el dolor ese de debajo de los ojos que no te deja en paz y a joderla. Y además ando grogui por la vida. Porque por las noches me desvelo y luego por el día doy cabezazos a todas horas. Y luego las drogas.

Total, que ando yo redescubriendo el increíble valor de Youtube y el poder que tiene para llenar las horas muertas, oíga. Que me puse yo en plan investigadora nata - nata de nacimiento, no de nata montada - a buscar el monólogo ese de las madres/padres y la zapatilla voladora y no hay manera. No sé dónde se ha metido. Claro, como internés no es grande ni na', tira tú y busca. Y cuando eso avisas.

Así que no, no lo encontré. Pero he visto de nuevo unos cuantos monólogos que me alegran el rato y me hacen reír hasta que me vuelve a doler debajo de los ojos y la hemos vuelto a cagar.

También me he tropezado con el grandísimo Paco León y sus "Estrenos de Cartelera" para Homo Zapping y madre mía qué jartá de reír. Son muy buenos los de ET, Anaconda y El sexto sentido (éste especialmente). Pero yo os dejo el de Mar Adentro para que os riáis si os apetece y si no pues con no verlo vais a camino.



Por lo demás, hoy ha venido Saray a verme y me ha traído bombones. Je. Y, la pobre, ha sido consciente de lo que son realmente las distancias aquí. Porque yo creo que hasta ahora pensaban "ésta es un poco exagerada... de que si esto está muy lejos si tal pascual". Pues lo primero que me ha dicho (bueno venga, va, lo segundo):

- ¡Tía, esto está en el p*** culo del mundo!

- Vela ahí. - que le habría dicho mi abuela materna si estuviera presente. Su significado varía según el contexto. Esta vez habría sido un "efectivamente chata".

Y luego nos hemos contado chascarrillos y ha conocido a mi estupenda familia. Se ha ido encantada.

No. En verdad sabéis que no. Pero habría quedado muy bien.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Día 50 - De España y Europa.

Después del alegato al europeismo que me voy a marcar, y de la defensa del pago de impuestos que voy a hacer a continuación, no sé si muchos de vosotros seguiréis leyendo este blog. Aunque sinceramente, el número de asiduos va descendiendo considerablemente... igual contar lo de water no fue buena idea.

La cuestión es que, gracias a vuestros (y nuestros, que yo también he pagado algunos) impuestos y a los de los Europeos, yo estoy aquí, en Irlanda, haciendo las delicias de una becaria haciendo el canelo por estos parajes tan estupendos.

Pero voy más lejos aún.

Gracias a vuestros/nuestros impuestos, las consultas del médico (sí, he dicho laS en plural) y los antibióticos, me han salido por la patilla. Aquí, si eres europeo con su correspondiente tarjeta que lo acredite, te puedes chutar gratis. Claro, que tienes que tener un mal que lo justifique. Pero para mi, a estas alturas, eso ya no es problema. Mal que hay a la vista, mal que agarro.

Hoy me he levantado dignísima yo, con mis mocos y mis toses a cuestas y he dicho:

- No me siento tan mal hoy... salir de casa me va a venir bien.

Y me he ido a la radio. Le he dicho al jefe "que oye mira como estoy, que aún no estoy recuperada pero mira que tal pascual" y me ha dicho que si estaba mal que me fuera. Bueno, se lo he dicho yo, pero daba igual si estaba de acuerdo o no, que si estaba mal me iba a ir de todas formas.

Y he estado mal.

Así que me he ido.

Y me he ido a casa malérrima perdida. El martes ya cuando fui al otro médico sospechaba yo que iba a tener infección. Mocos verdes = infección. Pero la doctora, que para eso sabe más que yo, dijo que no, que sólo inflamación. (Y te callas la boca).

Hoy, cuando he llegado a casa estaba tiritando, me he metido en la cama hasta con la ropa puesta, me ardía tanto la frente que me ponía una toallita empapada de agua y chica, ¡se calentaba más rápido que al fuego!. Así que he dicho:

- Uy... malo.

Y me he puesto el termómetro.

Y tenía 38 de fiebre.

Y he dicho:

- Uy... muy malo.

Y estaba claro que era infección. ¿De dónde?. Eso ya no lo sé porque a estas alturas podía ser hasta infección de la uña del dedo meñique del pie derecho. Pero de algún lado era. Así que previa crisis "Saray mira que mal" y "Linda llévame al hospital", nos hemos ido a que me viera un señor con bata blanca. Y el señor con bata blanca me ha dicho:

- Lo que tienes es infección de oídos e infección de la sinus.

O sea, sinusitis. Pero más. Y que las flemas no eran tan flemas, si no que los boogies - mocos - de arriba se me iban para abajo y por eso me salían de la garganta, pero que el pecho lo tengo perfecto.

Así que me ha mandado antibióticos ¿a costa de quién?. De los españolitos y europeitos y sus impuestos. Para algo tenían que estar.

Ahora, que no he tenido yo mal de vientre en dos meses - suerte la mía conociéndome el percal - y ahora por chutarme voy a pintar a pistola toda la casa. Mira, así seguro que se acuerdan de mi éstos, mis padres postizos.


Con todo y con eso, lo que quiero es, y que quede claro, daros las gracias a todos por hacerme la vida un poco más fácil aquí. Que los mimitos vía internés ayudan mucho - y quiero más ¿eh? - pero con lo caros que son aquí los medicamentos... no tener que pagarlos ¡es un lujo!.

De hecho, ya me advirtieron de lo caros que eran. Claro, que no cayeron en la cuenta, de que no soy irlandesa, y voy por otros derroteros.

Así que chicos, gracias.

He dicho.

Y de aquí al lunes, encierro de nuevo y te jodes y no sales, por lista.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Día 49 - Not very well (Manuel)

Creo que no hay ningún Manuel por la sala. O sí. Quién sabe.

Sigo mala. No estoy mejor. Aunque tampoco peor. O sí, porque los mocos cada vez son más verdes y el oído izquierdo me va a estallar. Pero bueno, a cambio no me duele la garganta. Aunque toso.

Bueno que esto no está para malos rollos. Que esto está para reírse de la vida, que total, son tres días y uno lo pasamos durmiendo.

Aunque no sea muy animado, os dejo un video que me gusta mucho, por aquello de la melancolía y que me dibuja una sonrisa tonta. Espero que os guste (y los que ya lo conocéis, simplemente aplaudid)

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Día 48 - el de la fiebre, los sudores y la casa que cruje.

Es verdad. Tenía yo una historia pendiente y además hoy me viene de perlas. Así que allá vamos.

Cuando llegué por primera vez a esta maravillosa casa, aquí, entre páramos y bosques - mentira -, rodeada de la más bella estampa - mentira - y a diez minutos del centro - mentira cochina -, lo primero que hice, como bien está "mandao'" es tener una charlita con Linda, la madre postiza. Una charla de estas que se tienen para enterarte de cómo van a ser las cosas en tu nueva casa: las normas de convivencia si las hay, qué puedo hacer, qué no puedo hacer, ya sabéis.

Me dijo que no me preocupara por nada, que ellos cocinaban, ellos fregaban y todo todo todo, y que además preferían hacerlo ellos y no yo. No me dio motivos en su momento pero deduzco que tiene algo que ver con sus "manías" o con lo raritos que son. Pero bueno, pensé "vale, si además han tenido estudiantes antes y les siguen mandando a estudiantes, será que nadie se ha quejado... pues bien, mira". Además, como estoy lejos del centro de Dublín - ¿pero no estaba a diez minutos? -, pensé que eso me daría más tiempo para moverme. No tendría preocupaciones.

Aunque, sí que fueron muy precisos en que fuera "extremadamente silenciosa" (textualmente) si venía a casa más tarde de las 19.00 o las 19.30, porque Logan se va a dormir a esa hora - no te jode, así está el niño siempre como una moto si se acuesta a las 19.00 y se levanta a las 8.00... - y tiene un sueño muy ligero. Se despierta muy fácilmente.

Yo dije que vale, que no había problema. Al fin y al cabo, no sería la primera vez que llego a casa a las tantasmil con gente durmiendo - o fingiendo que duerme - y procuro no hacer ruido. Así que en esas, después de que además me dijeran que "no tenían internet" -te jodes y bailas -, me subí a deshacer la maleta y guardar las cosas en los armarios y la cómoda.

Entonces, en ese momento, o en ese lapso de tiempo desde que salí del salón hasta que terminé de colocar las cosas, me di cuenta del reto que me habían planteado.

"Extremadamente silenciosa".

Los cojones.

Perdónenme los "palabros" que me gasto últimamente pero aquí las cosas claras y sin paños calientes.

La casa, curiosamente y raramente para lo que se gastan por aquí, sólo tiene moqueta en la escalera. Apuntaba maneras eso. Pero no, era sólo una ilusión. Todos y cada uno de los escalones cruje. Especialmente los dos últimos según subes que, evidentemente, están más cerca de las habitaciones. Los suelos, todos menos el de la cocina, son de tarima flotante. ¡Y tan flotante!. Igual se sujeta con palillos porque paso que das, rechinar al canto. Arriba, abajo, en el baño, en el salón. Da igual. Suena y con vida propia. Y además no le puedes coger el truco. No vale eso de "uy ahí no ha sonado, piso siempre por ahí". No. El cabrón del suelo te la juega y a la siguiente va y suena.

Y bueno, lo de mi habitación ya era la repanocha. Los armarios no, porque por suerte son empotrados y bueno, digo "por suerte son empotrados" como si por esa razón no fueran a sonar, pero oye, igual sí. Y el único cuidado que requieren es que no des portazo. Como todos los armarios del mundo. Pero la cómoda... ¡Ay la cómoda!. Para empezar parece sacada del siglo XIX. No por lo moderna... que no tiene pinta de antigua. Pero los cajones pesan lo que no está escrito. No van por raíles, no señor, y están sostenidos prácticamente al vuelo sobre el listón que separa cada cajón del siguiente. Ruido no, lo siguiente. Y cuidado además, que no tienen tope y en cuanto los sacas más de la cuenta se caen. Imaginaos el golpe... y el ruido, claro. Y además ya me ha pasado alguna vez y cuando te pasa te quedas paralizado mirando al tendido esperando alguna reacción en cualquier parte de la casa hasta que, finalmente te gritan si todo va bien o directamente pasan de ti.

Las puertas de las habitaciones y los pomos no chirrían, qué va. Nada... Sólo parecen sacados de la casa del terror, pero nada más. Que son bonitas, blancas y toda la pesca, pero nada prácticas si de lo que se trata es de ser "extremadamente silenciosa".

Así que claro, de esa guisa pensé "joder..."

Y yo al principio lo intentaba ¿eh?. Que para no abrir los cajones más tarde de las 19.30 me dejaba todo bien preparadito para el día siguiente a las 17.00 de la tarde. Y lo de ir al baño por las noches... pues te aguantas. Claro, luego pasa que el día que vas al de abajo para ser "extremadamente silenciosa" va el jodido water y se atasca y te la lía parda.

Pues con todo y con eso, esta noche la he pasado morena. No podía respirar por el arsenal de mocos que tenía, así que me la he pasado en vela desde las 2.30 hasta las 5.30 más o menos. Con un dolor de cabeza fino fino. Y algún que otro malestar más. Pero yo, que estaba igual que en la habitación del pánico, no tenía otra que hacer que salir de la habitación. Así que desafiando a la naturaleza de la casa que cruje, me he bajado a la cocina, al baño - cabrón - de al lado de la cocina, me he hecho de "desayunar" a las 3 de la mañana - con el tilin tilin del microondas incluido -, he vuelto a subir, cruje que te cruje, he ido al baño de arriba - para que no tuviera envidia del de abajo, me he conectado a internet a ver si había cambiado mucho el mundo desde la última vez que me conecté, horas antes, para ver el partido del Alcorcón (¡¡OE OE!!).... Total, un verdadero desafío el de esta noche.

Con razón mi madre postiza me decía "¿has dormido bien esta noche?". Seguro que estaba a punto de añadir "pues yo no porque hacías mucho ruido" pero no la dejé. La corté en seco con una tos espantosa y se quedó con la palabra en la boca.

Luego, me he pasado el día en la cama - de hecho ahora estoy en la cama - sudando más que Pepe Leches - a Pepe Leches le pasan cosas muy raras ¿no? - dando más vueltas que una croqueta, y dándome bien de vaselina en la nariz porque no os figuráis cómo la tengo.

Mañana tampoco iré a trabajar. Se lo diré a Deivid por la mañana, ahora no me apetece.

¿Me habrá echado de menos?

martes, 10 de noviembre de 2009

Día 47 - Y menos mal...

Ya antes de venirme amenazaba yo con dar guerra en Irlanda. Que si qué experiencia, que si tengo que aprovechar a tope, que si hay que exprimir la beca a tope... Pues cómo me las gasto, señores. ¡Cómo me las gasto!.

Ayer precisamente hablaba yo con los señores Pinky's y comentamos la jugada del estraperlo, la exportación de drogas bajo cuerda... vaya que me estaban diciendo que si me traían medicamentos o algo. Y dijimos "bueno, para dentro de dos semanas estarás bien... ya vamos viendo" - esa gran frase que quiere decir "dejaremos todo para el último momento" -. Y yo me fui a la cama con mi paquete de pañuelitos, con mi vaselina para la nariz y mis respiraciones por la boca porque no podía respirar por la nariz. Todo muy apetecible, la verdad.

Pues esta mañana me he levantado con una sensación... ¿cómo explicar?... como si de cuello para arriba fuese un maniquí. Como si no me perteneciera la cabeza. Seguía respirando por la boca claro está y, como consecuencia, prácticamente no podía hablar. En una de esas me ha dado por toser y aylaleche p'habernosmatao. Que perfectamente podía haber salido de ahí un cangrejo ruso y hasta le habría dado los buenos días después de volver a ponerme los pulmones en su sitio.

Después de que unos cuantos pegotes de sustancia viscoso-verdosa con formas de célula/nube/paramecio - o sea, mocos - salieran disparados de mi garganta me dije:

- Eva... vas a tener que ir a ver si el médico es el chico canadiense del otro día.

Bueno, en verdad sólo me dije "vas a tener que pencar pasta por ir al médico". La idea del chico canadiense me la han dado r.- y el Sr. Silencio, que están que no pierden una.

Así que, como la beca también incluía cosas de estas - aunque fuera a posteriori - me he decidido a ponerle solución definitiva a este catarro que me tiene frita.

- Y sin mis leireonardos varios que me den mimitos - me decía.

Así que le pregunté a mi madre postiza - eso no es madre ni es na'... al menos hasta hoy - que si conocía algún sitio cerca de Shankill, o en Shankill, donde pudiera ir y me cogieran la tarjeta sanitaria europea - que para eso está -. Y me contó que la otra chica que estuvo aquí en verano - que curiosamente también estuvo en Country Mix y curiosamente también llegó a esta casa después de vivir en otra - tuvo también problemas de salud, hasta la tuvieron que ingresar y todo y operarla (cosas suyas) y la llevó a un sitio que al parecer no le pusieron problemas... Así que ella misma, mi madre postiza digo, se ha ofrecido a pedirme cita y a llevarme al médico. Fíjate. Que luego podría haber ido yo sola porque el médico estaba relativamente cerca de la radio y no que he tenido que ir a casa y volver a Bray. Pero bueno, que la mujer se ha portado. Que me ha pedido la cita, que me ha llevado al médico y luego me ha llevado al "Bronx" como ella dice (que es la zona más abandonada de Shankill) a comprarme las "drogas". Luego, entre risa y risa, me ha dicho que claro, que con este tiempo que tan pronto hace frío como hace calor... entras en casa estás tan a gustito... ¿A GUSTITO?. La madre que la trajo...

Por suerte para mi, no tengo infección. Tengo inflamación ("sólo") de garganta y oídos, más mocos que si me pagaran por fabricarlos, una tos de perro con rabia y algo de dolor de cabeza. Así que de deberes: reposo, líquidos y seguir con el paracetamol y otra historia que me han mandado.

Además, siguiendo con esta suerte que me ha tocado, la consulta me ha salido gratis - contra todo pronóstico - y no voy a tener que andar de papeleos leonardianos.

Por desgracia para Deivid, no voy a ir a la radio en un día. O dos.

¡Así que aquí estoy! aprovechando la beca a tope y que no decaiga. ¿Que me tenía que poner mala? Pues me pongo malérrima. ¿Que tenía que ir al médico? pues voy al médico oiga, que también es una experiencia contarle lo grandes y feos que son mis mocos, en inglés y a una tía super estirada. Que todo tiene su miga ¿eh?.

Así que mañana creo que no tendré mucho que contar. Je.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Día 46 - Lunes. Otra vez.

Los lunes por lo general son bastante rollo, tenemos que admitirlo. Aunque cuando vuelves a la rutina, en cierto modo, te relajas un poco y vuelves a empezar.

Yo, después del palique que os di ayer (que por otra parte no estoy muy segura de que lo hayáis leído), me lo voy a tomar hoy con un poco de filosofía. Además de que mis viruses se reproducen - los cabrones - y de que Deivid los ha pillado también - era cuestión de tiempo... -, no tengo muchas ganas de hacer na'.

Hoy, aparte de lo de siempre, he hablado con un amigo que está por allí por los madriles. No se ha manifestado por aquí (ni siquiera sé si lo lee, ahora que lo pienso) así que no tiene un nombre reconocible por vosotros. Da igual. El caso es que me ha preguntado que cuándo volvía a Madrid. Le dije que el 18 de Diciembre y me dijo "buah, ¡si no queda na!" y claro, en esas pensé... "hombre, na'... según se mire". Y me puse a contar.

Y resulta que yo venía aquí para doce semanas y justo el viernes pasado hizo seis semanas. Así que, en realidad, acabamos de pasar el ecuador. De manera que, según se mire, "no queda na'" o aún queda un montón. Porque viendo la cantidad de cosas que hemos hecho en este tiempo... ésto aún da para mucho.

De momento, en el horizonte, yo ya tengo la visita de los señores Pinky's. Y el Sr. Silencio y Anita ya me han confirmado que también vendrán. Lo que no saben ellos - ahora que no nos leen - es que, como vienen el último fin de semana que estoy aquí, se van a llevar unas cuantas cosas mías de "regalo" en la maleta... como buenos amigos que son, me van a ayudar con el equipaje. Pero no se lo digáis... ya se lo diré yo en otro momento.

Y también Deivid me ha preguntado que cuándo me voy (todo el mundo parece estar deseando que vuelva a España). Cuando se lo he dicho me ha contestado:

- Pues te vas a perder la fiesta de Navidad... es el 19.

- Ahm... - le he contestado. No muy eufóricamente la verdad.

Y es que en el fondo me da un poco igual ir a su fiesta o no. ¿Querría decirme algo entre líneas que no he sabido leer? Seguramente no...

domingo, 8 de noviembre de 2009

Día 45 - Infierno de hielo

Preparaos para una larga historia que se remonta al viernes por la tarde cuando Óscar me dijo:

- Pues mañana, si vamos a la prisión - Kilmainham Gaol - ya nos podemos abrigar bien, porque dicen que hace un frío de pelotas..

En esos momentos no era muy consciente de lo que estaba diciendo. Unas 36 horas después, sus palabras cobraron sentido. Aunque no precisamente en la cárcel. Pero vayamos por partes - como dijo Jack el Destripador -, que todo tiene su por qué. O no.

Como os adelanté, Jaime, Óscar y yo, nos fuimos ayer a la cárcel más conocida e histórica de Irlanda. Kilmainham Gaol. El nombre en sí tiene su gracia porque existe un debate sobre cómo se pronuncia Gaol. Aunque eso son cosas nuestras... no hace falta darle muchas vueltas por aquí. Si tenéis dudas o comentarios, lo hablamos. Si no, pues pa' qué. La cuestión es que nos fuimos para allá y haciendo alarde de nuestros carnets de estudiantes/jóvenes y nos marcamos un tour muy interesante con guía y todo, durante una hora o así, por la susodicha prisión. Todo por el módico precio de 2 euros.

En la historia de Irlanda - y en las calles de Dublín - nombres como Parnell, Connolly, O'Connell o Pearse están a la orden del día. De hecho, además de ser calles, plazas o estaciones de tren, fueron algunos de los hombres más importantes dentro de la historia de este lluvioso país. La cárcel en cuestión normalmente "acogía" entre sus muros a gente que había cometido crímenes de todo tipo: robo, asesinato, prostitución, violación... lo que fuera. La cárcel tenía cabida para unas 200 personas, pero durante los años de la hambruna y de la plaga de la patata, la gente se vio obligada o bien a emigrar o bien a robar. Para muchos robar era la mejor opción porque si ibas a la cárcel al menos tenías dónde dormir y algo para comer. Porque no había comida para nadie, salvo para los que dirigían el cotarro (fuera cual fuera el cotarro) y para los presos. De modo que durante la etapa de la hambruna a finales del siglo XIX la cárcel pasó de tener 200 presos que era el máximo, a unos 2000 en un solo año. Cuando en una celda sólo cabía una persona, llegaron a juntar hasta a ocho.

Pero en la cárcel había también otro tipo de presos. Los primeros presos denominados "políticos" fueron gente como Parnell. Parnell era un tipo que decidió luchar por los derechos de las tierras y de la gente que las cultivaba. Tenía cierto poder, aunque sólo fuera económico. Y más adelante convirtió su lucha "agrícola" en una lucha política para defender los derechos de los irlandeses. Esto está un poco pillado con pinzas, pero así lo explico más fácilmente. La cuestión es que Parnell y unos cuantos amigos se rebelaron y fueron apresados. Pero claro, no eran presos normales y corrientes. Eran gente influyente, con poder y eso se reflejaba en su trato dentro de la prisión.

Parnell tenía su propia celda, con su chimenea, su butacón, sus muebles... y podía recibir visitas tranquilamente.



En la foto, Parnell, con su bigotillo, aparece sentado. La estancia donde está el cuadro es su celda real, nada pequeña en comparación con el resto, y el retrato, bueno, el retrato es suyo, claro.

Más adelante, cuando Irlanda empezaba a levantarse contra los británicos, y las diferencias entre protestantes y católicos se empezaban a hacer más y más palpables, como pasa siempre en estas cosas, tuvieron lugar dos guerras en Irlanda. Antes de eso, tuvo lugar la Rebelión de la Pascua donde se exigía el derecho a la independencia de Irlanda y que fueran los irlandeses quienes se gobernasen a sí mismos - no los británicos - y quienes si hicieran cargo de sus asuntos. Los nacionalistas no estaban nada de acuerdo con eso ya que en esos momentos estaba teniendo lugar la Primera Guerra Mundial, y sus hijos, hermanos, padres, familiares al fin y al cabo, estaban luchando en Europa bajo la Corona Británica. Así que pidieron la ejecución de los rebeldes.



Los rebeldes fueron apresados y llevados a la prisión de Kilmainham y fueron retenidos en celdas separadas de las del resto de los presos. Había un pasillo específico para los presos políticos y, concretamente, para aquellos que iban a ser ejecutados. Así que en cuestión de unos pocos meses, ciertos pasillos de la prisión se llenaron de nombres como Pearse, Connolly, Plunkett (cuya historia, además, es más escalofriante) o De Valera. Al ser toda esta gente apresada y condenada a muerte (y ejecutada), la gente se movilizó, porque se dieron cuenta de que algo no estaba funcionando bien en aquel país donde además los derechos de los católicos, por el mero hecho de ser católicos, era nulo.

Y entonces llegaron las dos guerras, la de la Independencia y la Civil.



En la foto se aprecian dos escaleras: la alargada que sube en dos tramos, es por la que circulaban los presos normales, y estaban protegidas con barras de acero para que nadie cayera o fuera tirado. La escalera de caracol era para los centinelas.

En uno de los patios, a modo de conmemoración, hay una bandera de Irlanda y una placa. En la placa figuran los nombres de los ejecutados (los Pearse, Connolly y compañía) por motivos políticos. En un lado del patio fueron ejecutados doce de ellos (si no recuerdo mal), con una marca blanca en el pecho que hacía las veces de diana para los tiradores. En ese lado del patio hay una cruz en su memoria. En el lado opuesto del patio hay otra cruz en memoria de Connolly. Connolly, antes de ser apresado, durante la revuelta, sufrió heridas que le mantuvieron ingresado en el hospital hasta el día de su ejecución. Como no podía sostenerse en pie, le sentaron en una silla y le ataron, para que le fusilaran de esa guisa.

Después de rebeliones, fusilamientos, guerras y otros menesteres - como el rugby y la Guinness - Irlanda se constituyó en lo que es hoy en día. Su bandera está formada por los colores verde, blanco y naranja, en ese orden. El verde representa a los nacionalistas, el naranja a los unionistas y el blanco la paz que se mantiene actualmente.



En la foto, además, se ve a nuestro guía, Donald, en plena explicación.

Como curiosidad, decir que además en la cárcel de Kilmainham se han rodado películas como "En el nombre del Padre" o videoclips como alguno de los irlandeses mundialmente conocidos, U2.


Con una buena dosis de historia de Irlanda entre pecho y espalda, ayer, me volví a mi casa con bastante fresco. Bastante bastante fresco. Y no por la cárcel, que sí, hacía frío, normal, pero yo qué sé... podría ser peor. ¡Vaya que si podría ser peor!.

Y llegué a mi casa y volví a la cruda realidad. A la actual. En la que al abrir la puerta de mi habitación se te hace un lifting instantáneo de la bocanada de frío que sale de ahí. Horror. Y yo que me las prometía "mmm en casita... calor.."... ilusa. Lo cachondo del asunto es que aquí mis adorados padres irlandeses estaban encerrados a cal y canto en el salón con sus sudaderas, jerseys, batas y todo tipo de prendas de abrigo, más una bonita fogatilla en la chimenea. Jódete. Pero claro, bien cerraditos no sea que se vaya el calor.

Así que dije "hasta aquí hemos llegado". Y puse la calefacción y cuando ya se hubo calentado la casa me duché. Tranquilamente. Con el calorcito que me merezco, hombre ya.

Luego ya nos fuimos de marcha los colegas y yo, no sin antes conocer (yo) a un canadiense muy muy majo, muy muy mono y "apañao", que me dio palique, que me dijo que pensaba que era alemana por mi acento (¿perdón?) y que al despedirse me dijo "un placer, te daría mi número pero es que he perdido el móvil" (era verdad, su plan de aquella noche era hacer la misma ruta que el día anterior porque de borrachera lo perdió... cosas que pasan). Y yo, que soy así, que me lio la manta a la cabeza y me los llevo a todos de calle, voy y le digo "pues nada majo... una pena... venga hasta luego".

¿Le distéis vosotros mi número o mi email?. Yo no. Una pena.

Luego, así como el que no quiere la cosa, en un pub donde fuimos a bailar, tomar algo y, ya que estábamos, ver el Atlético-Real Madrid, conocimos a dos canarios que ya son casi como de la familia.

Y para rematar la noche - y aquí viene la mejor parte - yo me iba a dormir a casa de Óscar. Todos los fines de semana los paso fuera de casa - ¿por qué será? -. A veces con Saray, a veces con Laura... hoy le tocaba a Óscar. Y ¿qué pasó?

(qué gran momento éste para dejaros con la intriga...)

Pues pasó que al llegar a su casa, Óscar se dio cuenta de que había perdido las llaves. 4 de la mañana. Un frío de pelotas - sí sí, ese, el que me auguró que iba a hacer... - y no podíamos entrar en casa. "Hombre, igual tu host - su madre de acogida - tiene una llave debajo de alguna maceta...". Qué va.

Mensajito al móvil. Sin respuesta.
Llamada al móvil. Sin respuesta.
Llamada el timbre. Sin respuesta.
Llamada al móvil. Sin respuesta.
Quemar el timbre. Sin respuesta.
Saltar la puerta del jardín e intentar entrar por detrás. Sin respuesta.
Llamada el móvil. Sin respuesta.

Bueno, os imagináis que esa lista se prolongó un buen rato. Jaime, que es el que más cerca vive de Óscar, además, apagó el móvil.

Resultado: Óscar y Eva durmiendo en la puerta de su casa - ¿durmiendo? - al borde de la hipotermia, no nos sentíamos los pies. Por más que nos arrejuntásemos eso era un puñetero infierno. Casi puedo decir que ha sido una de las peores noches que he pasado en mi vida en cuanto al frío. Y mira que he pasado unas pocas... y el frío en Madrid de madrugada... tela. Pues horrible. Creíamos que nos moríamos. Intentamos ir a la gasolinera pero no habría hasta las 8. Mierda. Los dientes castañeando con un ritmo infernal y con una separación entre los dientes entre castañeo y castañeo de unos 2 ó 3 cm fácil.

A las 8 menos cinco, antes de emprender nuestra ruta a la gasolinera de la salvación, iniciamos de nuevo la lista de móvil, timbre, móvil, timbre. Y por fin, la señora, que había sido inducida al coma durante la noche, NOS ABRIÓ LA PUERTA.

Unas ocho horas después, nos levantamos, calenticos, cada uno en una camita - la mía de matrimonio jeje -, con todas nuestras extremidades en perfectas condiciones y sintiendo cómo la sangre volvía a correr por todo el cuerpo.

Por suerte, cuando llegué a mi casa, sí habían puesto la calefacción.
Por desgracia, me enfadé al ver que Logan había entrado en mi habitación y había puesto todo manga por hombro.

¡Nunca terminaré de encontrar la paz en esta casa!