domingo, 1 de noviembre de 2009

Días 37 y 38 - Halloween y el día después de Halloween



Así es. Tanto misterio para tan poca cosa. Ésta es una buena prueba de que las expectativas pueden llevar a desengaños. Y al final ni damos miedo ni "ná de ná". Pero ¿a que íbamos remonísimas?.

Nuestra intención en un primer momento era ir lo más horteras posible. Hombre, lejos no anduvimos, pero podía haber sido mucho peor. Os lo aseguro. Sólo había que echar un vistazo a cualquier rincón - o no rincón - de la ciudad.

Pero vayamos por partes. Después de la visita a mi amiga "Mary Giggins Clark" como dice Laura (o sea, a Marian Keyes), me volví a casa como una champion y tal cual entré en la habitación, me puse el pijama cual Speedy González y me metí en la cama. Con mis tapones en los oídos, claro está, no fuera a ser que cualquier niño de por aquí - no se me ocurre ninguno... - me despertara con sus inocentes gritos agudos e infernales, y me quedé dormida en menos que canta un gallo. No sin antes ser interrumpida en el intento por mi host-mother, que para una vez, muy atenta ella, quiso saber cómo estaba y si quería comer.

- NO!

Fue mi respuesta. Un poco seca quizá, pero bueno, a mi plin, que como ya dije, no tenía el "chichi pa farolillos".

Total, que me dormí. Y más "agustico" y más "calentica"... ains.

Y después, cuando tocaba ponerse en marcha, me fui a casa de Laura y allí nos preparamos para la fiesta. De esta guisa - la de la foto, claro -. A pesar de no ir muy exageradas, a ella le daba vergüenza salir con la diademita desde casa. Y pensaba "tía y en el autobus que nos va a ver todo el mundo... jolín..." y zasca, según subimos en el bus nos topamos con un tío vestido de Super Mario. Ea. Con un par. Y muy apropiado para ser Dublín porque aquí, algo que no os he contado, es que el sonido que hace el semáforo para que cruces es casi igual - o sólo parecido, según a quién le preguntes - al que hacía el juego de Super Mario cuando saltaba y le daba a las interrogaciones y le daban moneditas. No sé si sabéis a qué me refiero. Si vinierais, lo entenderíais (toma puya así a todos en general y a ninguno en particular). Bueno, el caso es que al ver al Super Mario y a un par de guarrindongas pasando frío, se nos pasó un poco la tontería (más a ella que a mi, que yo no tenía tontería, estaba animadísima después de la siesta).

Y llegamos al Trinity College. Habíamos quedado con el resto de la tropa - Goofy -. Pero en estas van y nos llaman, que van a tardar un poco, porque aún están en casa. Y mientras a Laura le dicen esto, a mi unos franceses me dicen que si nos vamos a una fiesta con ellos.

¿Qué hicimos?. Nos unimos a los franceses, claro está. Estaban de visita a un amigo suyo que está de Erasmus en Dublín. Y habla que te habla, más pedo que iban... pero bueno, hicimos muy buenas migas. Nos "llevaron" (digo "llevaron" y no llevaron porque poco más y les tenemos que llevar nosotras a ellos a "nosabíamosdónde") a casa de un amigo que resultaba estar al lado de la prisión cuyo nombre no recuerdo pero que queremos ver uno de estos días. En la fiesta no duramos ni dos asaltos porque uno, era un rollo, y dos, se iban a acabar los buses en nada y queríamos volver a rescatar a nuestra tropa. Pero a los franceses les caímos tan bien que nos invitaron a pasar la nochevieja con ellos en Poitiers y a ir en verano a sus casas de Boston y Orlando, by the face y sólo pagando el billete de avión, tren o lo que proceda. ¿Lo haremos?. Seguramente no, entre otras cosas porque igual era todo mentira. Pero ahí queda para la posteridad. Por supuesto que intentaremos mantener el contacto, porque tampoco cuesta "ná".

Así que volvimos a Dublín. Al centro, digo. Y nos fuimos haciendo fotos por todas partes con la gente que por ahí pululaba. Que si Vender, que si Duffman, que si Elvis (¡resulta que sigue vivo!)... hasta que tropezamos con tres irlandeses - uno medio irlandés medio español... manda narices - que nos dieron palique. (¿dónde andarían nuestros amigos?). Y "resultase de que" uno de ellos vive en Shankill. ¡Vaya por Dios!. ¡Hay vida en esta recóndito lugar!. Sí. Pues sí hay vida. Y, lo mismo, nos dijimos de estar en contacto esta semana y vernos el finde que viene, porque además resulta que van a Wicklow casi todos los fines de semana y mira, igual nos sale un viaje por la patilla. Ja. Veremos si triunfamos en la misión. Aunque también hay que decir que algo vacilones sí eran porque decir que Shankill era precioso... tela marinera. Ya os digo yo "de que no".

Total, que los despachamos también a éstos y llegamos al garito donde estaban nuestros amigos bailando al son de Michael Jackson, porque aprovechando el filón, la fiesta era temática y tributo al susodicho. Po'vale. Yo me traje un poster, una tarjeta y una calabaza de barro para meter velas dentro. Ea. Ladrona... (total, si dentro de un año no sabrían dónde las habrían metido y comprarían más... ¡qué más da!).

Y ahí estuvimos, baile arriba baile abajo y muy bien lo pasamos, la verdad.

Hoy (yo me quedé a dormir en casa de Laura que muy amablemente me acogió y me cuidó cual madre o más cansina si cabe con aquello de "pero come que estás enferma" y esas cosas, que bueno, no sabéis, por cierto, la bonita voz de Manolo que tengo a estas alturas... bueno anoche y esta mañana era peor, pero aún así... ni "La Camionero" de La 1, sí sí, la rubia esa guapa que presenta los informativos de fin de semana, que dices "joder qué guapa es" y luego va y habla y te deja loc@...). Bueno decía que hoy queríamos ir al Phoenix Park pero un domingo después de estos trajines... nada, misión imposible. Hemos llamado a Saray "tía, no vengas al Phoenix, vamos nosotras en bus al centro".

¿Quién a cogido el bus?

Nosotras no. Hemos vuelto a hacer de las nuestras y hemos hecho la llamada "ruta larga" y nos hemos ido andando hasta el centro. De Navan Road a Dawson Street. (Ea, tenéis trabajo, Google Maps). Y ahí hemos terminado el día. Unas crêpes, unos intercambios de opiniones con Saray y con Óscar y cada uno a su casa, que ya es hora.

¿Mañana?.

Mañana será otro bonito día de lluvia.

3 comentarios:

  1. Esta bien, ya te pongo algo, quejica.

    El disfraz, perdonaquetedigabonita, de hortera tiene poco, ibais monisimasdelamuerte, asi del tiron. Me encantan las antenillas, ¿son murcielaguitos? geniales, y ademas es que nada mas verlos me han venido a la mente ciertos palillos, de esos que ponen en la bebidas, moviendose sin parar mientras una voz en off repetia sin cesar: vamos de fiestuqui

    ¡Que tiempos!

    Lo de Orlando y Boston suena a coña marinera, pero si no lo es, que yo me apunto, vamos, aunque sea para llevaros la cuenta los corazones que vais rompiendo, que no haceis mas que ligar y ligar, so pendejas.

    Me voy al otro post, que hoy estas muy parlanchina

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  2. :D

    gracias! :D:D las antenitas sí son murciélagos que a la vez son calabazas (ahora que lo pienso, calabaza en inglés es una palabra más divertida que en español: pumpkin). Y además tenían lucecitas! y el murciélago del broche del pecho también lucía. Más mono... pero claro en la foto no se aprecia. El día de la fiestuqui trae cola y se va a quedar para los restos! jajajaja qué gran momento de glora tuve y que nadie me descubrió mis dotes artísticas y fiestuqueras en ese momento.... ains!

    Sí, si lo piensas TODO suena a coña marinera. Pero es lo que tu dices! si cuela cuela! :D.

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  3. No me habia fijado que brillan, todavía me gustan mas, jajaja

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