- Pues mañana, si vamos a la prisión - Kilmainham Gaol - ya nos podemos abrigar bien, porque dicen que hace un frío de pelotas..
En esos momentos no era muy consciente de lo que estaba diciendo. Unas 36 horas después, sus palabras cobraron sentido. Aunque no precisamente en la cárcel. Pero vayamos por partes - como dijo Jack el Destripador -, que todo tiene su por qué. O no.
Como os adelanté, Jaime, Óscar y yo, nos fuimos ayer a la cárcel más conocida e histórica de Irlanda. Kilmainham Gaol. El nombre en sí tiene su gracia porque existe un debate sobre cómo se pronuncia Gaol. Aunque eso son cosas nuestras... no hace falta darle muchas vueltas por aquí. Si tenéis dudas o comentarios, lo hablamos. Si no, pues pa' qué. La cuestión es que nos fuimos para allá y haciendo alarde de nuestros carnets de estudiantes/jóvenes y nos marcamos un tour muy interesante con guía y todo, durante una hora o así, por la susodicha prisión. Todo por el módico precio de 2 euros.
En la historia de Irlanda - y en las calles de Dublín - nombres como Parnell, Connolly, O'Connell o Pearse están a la orden del día. De hecho, además de ser calles, plazas o estaciones de tren, fueron algunos de los hombres más importantes dentro de la historia de este lluvioso país. La cárcel en cuestión normalmente "acogía" entre sus muros a gente que había cometido crímenes de todo tipo: robo, asesinato, prostitución, violación... lo que fuera. La cárcel tenía cabida para unas 200 personas, pero durante los años de la hambruna y de la plaga de la patata, la gente se vio obligada o bien a emigrar o bien a robar. Para muchos robar era la mejor opción porque si ibas a la cárcel al menos tenías dónde dormir y algo para comer. Porque no había comida para nadie, salvo para los que dirigían el cotarro (fuera cual fuera el cotarro) y para los presos. De modo que durante la etapa de la hambruna a finales del siglo XIX la cárcel pasó de tener 200 presos que era el máximo, a unos 2000 en un solo año. Cuando en una celda sólo cabía una persona, llegaron a juntar hasta a ocho.
Pero en la cárcel había también otro tipo de presos. Los primeros presos denominados "políticos" fueron gente como Parnell. Parnell era un tipo que decidió luchar por los derechos de las tierras y de la gente que las cultivaba. Tenía cierto poder, aunque sólo fuera económico. Y más adelante convirtió su lucha "agrícola" en una lucha política para defender los derechos de los irlandeses. Esto está un poco pillado con pinzas, pero así lo explico más fácilmente. La cuestión es que Parnell y unos cuantos amigos se rebelaron y fueron apresados. Pero claro, no eran presos normales y corrientes. Eran gente influyente, con poder y eso se reflejaba en su trato dentro de la prisión.
Parnell tenía su propia celda, con su chimenea, su butacón, sus muebles... y podía recibir visitas tranquilamente.

En la foto, Parnell, con su bigotillo, aparece sentado. La estancia donde está el cuadro es su celda real, nada pequeña en comparación con el resto, y el retrato, bueno, el retrato es suyo, claro.
Más adelante, cuando Irlanda empezaba a levantarse contra los británicos, y las diferencias entre protestantes y católicos se empezaban a hacer más y más palpables, como pasa siempre en estas cosas, tuvieron lugar dos guerras en Irlanda. Antes de eso, tuvo lugar la Rebelión de la Pascua donde se exigía el derecho a la independencia de Irlanda y que fueran los irlandeses quienes se gobernasen a sí mismos - no los británicos - y quienes si hicieran cargo de sus asuntos. Los nacionalistas no estaban nada de acuerdo con eso ya que en esos momentos estaba teniendo lugar la Primera Guerra Mundial, y sus hijos, hermanos, padres, familiares al fin y al cabo, estaban luchando en Europa bajo la Corona Británica. Así que pidieron la ejecución de los rebeldes.

Los rebeldes fueron apresados y llevados a la prisión de Kilmainham y fueron retenidos en celdas separadas de las del resto de los presos. Había un pasillo específico para los presos políticos y, concretamente, para aquellos que iban a ser ejecutados. Así que en cuestión de unos pocos meses, ciertos pasillos de la prisión se llenaron de nombres como Pearse, Connolly, Plunkett (cuya historia, además, es más escalofriante) o De Valera. Al ser toda esta gente apresada y condenada a muerte (y ejecutada), la gente se movilizó, porque se dieron cuenta de que algo no estaba funcionando bien en aquel país donde además los derechos de los católicos, por el mero hecho de ser católicos, era nulo.
Y entonces llegaron las dos guerras, la de la Independencia y la Civil.

En la foto se aprecian dos escaleras: la alargada que sube en dos tramos, es por la que circulaban los presos normales, y estaban protegidas con barras de acero para que nadie cayera o fuera tirado. La escalera de caracol era para los centinelas.
En uno de los patios, a modo de conmemoración, hay una bandera de Irlanda y una placa. En la placa figuran los nombres de los ejecutados (los Pearse, Connolly y compañía) por motivos políticos. En un lado del patio fueron ejecutados doce de ellos (si no recuerdo mal), con una marca blanca en el pecho que hacía las veces de diana para los tiradores. En ese lado del patio hay una cruz en su memoria. En el lado opuesto del patio hay otra cruz en memoria de Connolly. Connolly, antes de ser apresado, durante la revuelta, sufrió heridas que le mantuvieron ingresado en el hospital hasta el día de su ejecución. Como no podía sostenerse en pie, le sentaron en una silla y le ataron, para que le fusilaran de esa guisa.
Después de rebeliones, fusilamientos, guerras y otros menesteres - como el rugby y la Guinness - Irlanda se constituyó en lo que es hoy en día. Su bandera está formada por los colores verde, blanco y naranja, en ese orden. El verde representa a los nacionalistas, el naranja a los unionistas y el blanco la paz que se mantiene actualmente.

En la foto, además, se ve a nuestro guía, Donald, en plena explicación.
Como curiosidad, decir que además en la cárcel de Kilmainham se han rodado películas como "En el nombre del Padre" o videoclips como alguno de los irlandeses mundialmente conocidos, U2.
Con una buena dosis de historia de Irlanda entre pecho y espalda, ayer, me volví a mi casa con bastante fresco. Bastante bastante fresco. Y no por la cárcel, que sí, hacía frío, normal, pero yo qué sé... podría ser peor. ¡Vaya que si podría ser peor!.
Y llegué a mi casa y volví a la cruda realidad. A la actual. En la que al abrir la puerta de mi habitación se te hace un lifting instantáneo de la bocanada de frío que sale de ahí. Horror. Y yo que me las prometía "mmm en casita... calor.."... ilusa. Lo cachondo del asunto es que aquí mis adorados padres irlandeses estaban encerrados a cal y canto en el salón con sus sudaderas, jerseys, batas y todo tipo de prendas de abrigo, más una bonita fogatilla en la chimenea. Jódete. Pero claro, bien cerraditos no sea que se vaya el calor.
Así que dije "hasta aquí hemos llegado". Y puse la calefacción y cuando ya se hubo calentado la casa me duché. Tranquilamente. Con el calorcito que me merezco, hombre ya.
Luego ya nos fuimos de marcha los colegas y yo, no sin antes conocer (yo) a un canadiense muy muy majo, muy muy mono y "apañao", que me dio palique, que me dijo que pensaba que era alemana por mi acento (¿perdón?) y que al despedirse me dijo "un placer, te daría mi número pero es que he perdido el móvil" (era verdad, su plan de aquella noche era hacer la misma ruta que el día anterior porque de borrachera lo perdió... cosas que pasan). Y yo, que soy así, que me lio la manta a la cabeza y me los llevo a todos de calle, voy y le digo "pues nada majo... una pena... venga hasta luego".
¿Le distéis vosotros mi número o mi email?. Yo no. Una pena.
Luego, así como el que no quiere la cosa, en un pub donde fuimos a bailar, tomar algo y, ya que estábamos, ver el Atlético-Real Madrid, conocimos a dos canarios que ya son casi como de la familia.
Y para rematar la noche - y aquí viene la mejor parte - yo me iba a dormir a casa de Óscar. Todos los fines de semana los paso fuera de casa - ¿por qué será? -. A veces con Saray, a veces con Laura... hoy le tocaba a Óscar. Y ¿qué pasó?
(qué gran momento éste para dejaros con la intriga...)
Pues pasó que al llegar a su casa, Óscar se dio cuenta de que había perdido las llaves. 4 de la mañana. Un frío de pelotas - sí sí, ese, el que me auguró que iba a hacer... - y no podíamos entrar en casa. "Hombre, igual tu host - su madre de acogida - tiene una llave debajo de alguna maceta...". Qué va.
Mensajito al móvil. Sin respuesta.
Llamada al móvil. Sin respuesta.
Llamada el timbre. Sin respuesta.
Llamada al móvil. Sin respuesta.
Quemar el timbre. Sin respuesta.
Saltar la puerta del jardín e intentar entrar por detrás. Sin respuesta.
Llamada el móvil. Sin respuesta.
Bueno, os imagináis que esa lista se prolongó un buen rato. Jaime, que es el que más cerca vive de Óscar, además, apagó el móvil.
Resultado: Óscar y Eva durmiendo en la puerta de su casa - ¿durmiendo? - al borde de la hipotermia, no nos sentíamos los pies. Por más que nos arrejuntásemos eso era un puñetero infierno. Casi puedo decir que ha sido una de las peores noches que he pasado en mi vida en cuanto al frío. Y mira que he pasado unas pocas... y el frío en Madrid de madrugada... tela. Pues horrible. Creíamos que nos moríamos. Intentamos ir a la gasolinera pero no habría hasta las 8. Mierda. Los dientes castañeando con un ritmo infernal y con una separación entre los dientes entre castañeo y castañeo de unos 2 ó 3 cm fácil.
A las 8 menos cinco, antes de emprender nuestra ruta a la gasolinera de la salvación, iniciamos de nuevo la lista de móvil, timbre, móvil, timbre. Y por fin, la señora, que había sido inducida al coma durante la noche, NOS ABRIÓ LA PUERTA.
Unas ocho horas después, nos levantamos, calenticos, cada uno en una camita - la mía de matrimonio jeje -, con todas nuestras extremidades en perfectas condiciones y sintiendo cómo la sangre volvía a correr por todo el cuerpo.
Por suerte, cuando llegué a mi casa, sí habían puesto la calefacción.
Por desgracia, me enfadé al ver que Logan había entrado en mi habitación y había puesto todo manga por hombro.
¡Nunca terminaré de encontrar la paz en esta casa!

¡Qué cosas te pasan, hijapordios! Pasar la noche al raso, y con ese tiempo, lo qué no sé es como no os congelásteis....
ResponderEliminarEscribo este post desde casa, en un día festivo en Madrid, así que hoy no ha habido que madrugar, y aquí estoy pasando el rato conectada a Internet (el resto de The Fiestukis Band están en la playa, yo no he ido porque ya te comenté que andaban los viruses rondando y me he tirado todo el finde en casita, yo si que con calorcito, intentando echarlos pero no hay forma...)
Muy interesante la historia de Irlanda, ya sabes que a mí todas estas cosas relacionadas con la historia me gustan mucho.
Y el canadiense ¿todavía le duraba la borrachera? ¡Mira que confundirte con una alemana!.... vamos, vamos, vamos....
Respecto a tus padres irlandeses, ¿qué decir que no hayamos dicho ya?. En fin, paciencia
Kissitos.
Si te digo la verdad, yo tampoco tengo muy claro cómo sobrevivimos... pero aquí estamos, dando guerra jajaja
ResponderEliminarAsí que te ha tocado quedarte en casa.. estás "pa chopped" como se suele decir jejeje. Pues mira, un día libre y pasarlo a tu rollo en casa tampoco es un mal plan from time to time eh? Yo creo que los viruses de este año son unos cabrones, hablando así finamente... que nos han vendido la moto con esto de la Gripe del pollo, el cerdo o la rata voladora... y al final lo peor eran los simples constipados - de mierda -. Cabrones...
Ya sabía yo que a cierto sector de los leireonardos - básicamente a los que más se manifiestan - os iba a gustar la historieta... por eso me he enrollado más. Je.
El canadiense no iba pedo! pero la noche anterior debía ir muy muy pedo... por eso el sábado iba a repetir la ruta que hizo el viernes para ver si encontraba alguna pista que le llevara a su móvil... iluso... jajaja. pero sí, con una alemana... y no es el primero que me lo dice además.. también me han dicho que tengo más pinta de francesa que de española... te cagas!
Sí, de mis padres no hay mucho más que hablar... aunque seguiré contando lo majérrimos que son. jajajaj
Kissitos!
He vuelto, bueno yo y el resto de la banda.
ResponderEliminarMañana me explayo, que hoy estoy un poco cansa.
Kisitos.