miércoles, 11 de noviembre de 2009

Día 48 - el de la fiebre, los sudores y la casa que cruje.

Es verdad. Tenía yo una historia pendiente y además hoy me viene de perlas. Así que allá vamos.

Cuando llegué por primera vez a esta maravillosa casa, aquí, entre páramos y bosques - mentira -, rodeada de la más bella estampa - mentira - y a diez minutos del centro - mentira cochina -, lo primero que hice, como bien está "mandao'" es tener una charlita con Linda, la madre postiza. Una charla de estas que se tienen para enterarte de cómo van a ser las cosas en tu nueva casa: las normas de convivencia si las hay, qué puedo hacer, qué no puedo hacer, ya sabéis.

Me dijo que no me preocupara por nada, que ellos cocinaban, ellos fregaban y todo todo todo, y que además preferían hacerlo ellos y no yo. No me dio motivos en su momento pero deduzco que tiene algo que ver con sus "manías" o con lo raritos que son. Pero bueno, pensé "vale, si además han tenido estudiantes antes y les siguen mandando a estudiantes, será que nadie se ha quejado... pues bien, mira". Además, como estoy lejos del centro de Dublín - ¿pero no estaba a diez minutos? -, pensé que eso me daría más tiempo para moverme. No tendría preocupaciones.

Aunque, sí que fueron muy precisos en que fuera "extremadamente silenciosa" (textualmente) si venía a casa más tarde de las 19.00 o las 19.30, porque Logan se va a dormir a esa hora - no te jode, así está el niño siempre como una moto si se acuesta a las 19.00 y se levanta a las 8.00... - y tiene un sueño muy ligero. Se despierta muy fácilmente.

Yo dije que vale, que no había problema. Al fin y al cabo, no sería la primera vez que llego a casa a las tantasmil con gente durmiendo - o fingiendo que duerme - y procuro no hacer ruido. Así que en esas, después de que además me dijeran que "no tenían internet" -te jodes y bailas -, me subí a deshacer la maleta y guardar las cosas en los armarios y la cómoda.

Entonces, en ese momento, o en ese lapso de tiempo desde que salí del salón hasta que terminé de colocar las cosas, me di cuenta del reto que me habían planteado.

"Extremadamente silenciosa".

Los cojones.

Perdónenme los "palabros" que me gasto últimamente pero aquí las cosas claras y sin paños calientes.

La casa, curiosamente y raramente para lo que se gastan por aquí, sólo tiene moqueta en la escalera. Apuntaba maneras eso. Pero no, era sólo una ilusión. Todos y cada uno de los escalones cruje. Especialmente los dos últimos según subes que, evidentemente, están más cerca de las habitaciones. Los suelos, todos menos el de la cocina, son de tarima flotante. ¡Y tan flotante!. Igual se sujeta con palillos porque paso que das, rechinar al canto. Arriba, abajo, en el baño, en el salón. Da igual. Suena y con vida propia. Y además no le puedes coger el truco. No vale eso de "uy ahí no ha sonado, piso siempre por ahí". No. El cabrón del suelo te la juega y a la siguiente va y suena.

Y bueno, lo de mi habitación ya era la repanocha. Los armarios no, porque por suerte son empotrados y bueno, digo "por suerte son empotrados" como si por esa razón no fueran a sonar, pero oye, igual sí. Y el único cuidado que requieren es que no des portazo. Como todos los armarios del mundo. Pero la cómoda... ¡Ay la cómoda!. Para empezar parece sacada del siglo XIX. No por lo moderna... que no tiene pinta de antigua. Pero los cajones pesan lo que no está escrito. No van por raíles, no señor, y están sostenidos prácticamente al vuelo sobre el listón que separa cada cajón del siguiente. Ruido no, lo siguiente. Y cuidado además, que no tienen tope y en cuanto los sacas más de la cuenta se caen. Imaginaos el golpe... y el ruido, claro. Y además ya me ha pasado alguna vez y cuando te pasa te quedas paralizado mirando al tendido esperando alguna reacción en cualquier parte de la casa hasta que, finalmente te gritan si todo va bien o directamente pasan de ti.

Las puertas de las habitaciones y los pomos no chirrían, qué va. Nada... Sólo parecen sacados de la casa del terror, pero nada más. Que son bonitas, blancas y toda la pesca, pero nada prácticas si de lo que se trata es de ser "extremadamente silenciosa".

Así que claro, de esa guisa pensé "joder..."

Y yo al principio lo intentaba ¿eh?. Que para no abrir los cajones más tarde de las 19.30 me dejaba todo bien preparadito para el día siguiente a las 17.00 de la tarde. Y lo de ir al baño por las noches... pues te aguantas. Claro, luego pasa que el día que vas al de abajo para ser "extremadamente silenciosa" va el jodido water y se atasca y te la lía parda.

Pues con todo y con eso, esta noche la he pasado morena. No podía respirar por el arsenal de mocos que tenía, así que me la he pasado en vela desde las 2.30 hasta las 5.30 más o menos. Con un dolor de cabeza fino fino. Y algún que otro malestar más. Pero yo, que estaba igual que en la habitación del pánico, no tenía otra que hacer que salir de la habitación. Así que desafiando a la naturaleza de la casa que cruje, me he bajado a la cocina, al baño - cabrón - de al lado de la cocina, me he hecho de "desayunar" a las 3 de la mañana - con el tilin tilin del microondas incluido -, he vuelto a subir, cruje que te cruje, he ido al baño de arriba - para que no tuviera envidia del de abajo, me he conectado a internet a ver si había cambiado mucho el mundo desde la última vez que me conecté, horas antes, para ver el partido del Alcorcón (¡¡OE OE!!).... Total, un verdadero desafío el de esta noche.

Con razón mi madre postiza me decía "¿has dormido bien esta noche?". Seguro que estaba a punto de añadir "pues yo no porque hacías mucho ruido" pero no la dejé. La corté en seco con una tos espantosa y se quedó con la palabra en la boca.

Luego, me he pasado el día en la cama - de hecho ahora estoy en la cama - sudando más que Pepe Leches - a Pepe Leches le pasan cosas muy raras ¿no? - dando más vueltas que una croqueta, y dándome bien de vaselina en la nariz porque no os figuráis cómo la tengo.

Mañana tampoco iré a trabajar. Se lo diré a Deivid por la mañana, ahora no me apetece.

¿Me habrá echado de menos?

4 comentarios:

  1. ¡Pobre cuespecito!. Me uno a los mimines de pepita, y siento no haberte leído ayer, pero me puse a hacer cosas en casa y se me fue la tarde volando.

    Si que te han dado fuertes los viruses.... Pues nada, ya sabes, con medicación duran una semana, sin medicación, siete días (o por lo menos eso dice la sabiduría popular). Podías probar el remedio de tu tío de Campillo: leche con coñac y a sudar (él dice que funciona, pero mezclado un paracetamol, no sé yo si pasarías un control antidoping).

    En fin, cuídate mucho y ¡a por ellos que son pocos y cobardes!

    Muchos kissitos y achuchones para ti y un corte de mangas y una pedorreta para tus viruses.

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  2. Extremely silent

    No se si esta bien escrito, pero repito, extremely silent.

    Suena a peli serie B.

    Toma notas que tal vez algun día escribas un guion para un corto de terror, imagina, casa llena de ruidos, mujer embarazada con las hormonas alteradas, cereales que aparecen y desaparecen, un niño que acecha detras de las puertas con mirada inquietante, ....

    Y candidas becarias que terminan, por inexplicables (o no) motivos, alojadas en esa casa terrorifica ....

    continuara ...

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  3. Gordita: aaaaaay cuantos mimitos!! jolines se nota no tener mimitos eh? que cuando estás bien todo está estupendo pero cuando no estás bien... el remedio casero, lo he pensado, no te creas que no, pero de momento con las experiencias que llevo a cuestas me vale gracias, no sea que por la gracia de beber alcohol además acabe con cagalera, escaleras arriba y escaleras abajo! quita quita! Gracias por los ánimos! ^^

    Pepita: sus palabras textuales fueron extremely quiet, pero biene a ser lo mismo la verdad, pero sí, si nota estoy tomando bien de todo. Cuando recapitule un día de estos no me va a salir un guión, me van a salir casi tantos como días estoy aquí! jajajaja.

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